martes, 28 de marzo de 2017

A 75 años de la muerte de Miguel Hernández el poeta de la resistencia por Washington D. Gorosito Pérez

(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

Miguel Hernández, fue a la escuela hasta los 14 años, debió abandonarla por la presión ejercida por su padre, autoritario y analfabeto para que se hiciera cargo del ganado. Su padre era tratante o corredor de ganado, especialmente caprino.
El escritor siempre tuvo enorme diferencias con su padre, que no comulgaba con la vocación de poeta de su hijo, llegando al grado de no visitarlo nunca cuando estuvo recluido en prisión, agonizando de tuberculosis y neumonía. Es más, la brutalidad era tal que su padre no fue a su entierro, dicen que el único comentario que externó en determinado momento, ante los cuestionamientos de la gente por la muerte del poeta, fue: “él se lo ha buscado”.
Miguel Hernández no tuvo la estrella de otros antifranquistas, intelectuales y artistas pro- republicanos quienes en los últimos días de la Guerra Civil Española, cuando ya se vislumbraba claramente que todo estaba perdido para la  Segunda República Española, buscaron la salvación del exilio en otras tierras.
Caminando con su soledad a cuestas y sin dinero, cruzó la frontera hacia Portugal, seguramente planeaba huir posteriormente del territorio luso, quizás a América. Pasados unos días de su ingreso a Portugal, la policía del dictador Antonio de Oliveira que gobernaría al país desde 1932 a 1968, lo arrestó y lo entregó a la Guardia Civil Española en el pueblo de Rosal de la Frontera.
En los bajos de la hoy Biblioteca Municipal, fue encarcelado el poeta, que posteriormente sería trasladado a Huelva y de allí a Madrid donde fue encarcelado. El 15 de septiembre de 1939 debido a las gestiones de José María Cossio, escritor y polígrafo, quien en 1948 será nombrado miembro de la Real Academia Española, con quien colaboró el poeta en la redacción de la enciclopedia taurina, fue liberado.
Viajó a Orihuela para reunirse con su familia. La Embajada de Chile le hizo un ofrecimiento para exiliarse en el país trasandino que el escritor no aceptó. Fue delatado por algunos habitantes del pueblo, un reconocido reducto ultraconservador y nuevamente fue detenido. Condenado a muerte recorrió varias prisiones, hasta ser confinado en el Reformatorio para Adultos de Alicante, dónde pasaría sus últimos días, enfermo y esperando ser trasladado a un hospital antituberculoso.
La autoridad le ofreció tratamiento médico si renunciaba a sus ideas, a lo que él poeta se negó rotundamente y falleció el 28 de marzo de 1942, víspera del domingo de Ramos. Miguel Hernández está considerado como el poeta d ela resistencia antifranquista y el fundador de una poesía de fuerte acento social, influida por el modernismo y la Generación del 27. Su primera poesía es la de más complejidad lingüística, con claras influencias de Garcilaso de la Vega, Góngora, San Juan de la Cruz, Juan Ramón Giménez y Rubén Darío.
Perito en lunas, fue su primer libro escrito en 1932 y publicado en 1933 con 42 poemas. Comparto la octava titulada Horno y luna, precisamente en la que aparece la razón del poemario que compuso Miguel Hernández:


Hay un constante estío de ceniza
para curtir la luna de la era,
más que aquella caliente que aquél ira,
y más, si menos, oro, duradera.
Una imposible y otra olvidadiza,
¿Hacia cuál de las dos haré carrera?
Oh tú, perito en lunas; que yo sepa
que luna es de mejor sabor y cepa.

(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México 

domingo, 19 de marzo de 2017

Hans Magnus Enzensberger: "La poesía no cambiará al mundo" por Washington D. Gorosito Pérez

(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

Enzensberger considera que todos tenemos que ver con la poesía, niega ser crítico literario aunque tiene una opinión clarísima al respecto. “Entiendo que la literatura es una pequeña industria. Veamos: en la gran industria cuando uno invierte un billón de dólares, se fabrican mejores automóviles, pero como las letras son una industria pequeña, no vale ese principio. Si los escritores son bien o mal pagados, eso no se relaciona con la calidad de los libros.
Así que seguirá siendo un misterio que existan periodos históricos en los cuales aparece una literatura sensacional, y lo mismo que haya lapsos de 10 años en los cuales la producción escrita es más bien mediocre”.
En la poesía, uno de los temas favoritos de Enzensberger, encuentra enorme ventaja numérica: “La poesía es minoritaria, pero por fortuna sabemos que las minorías cuentan. Por ejemplo, ¿qué tantos son los grandes físicos? Muy poquitos. Así que las minorías étnicas, religiosas, artísticas y de cualquier tipo, en realidad son muy significativas.
Si se eliminaran las minorías, una sociedad dejaría de funcionar. Entonces, modestamente, los poetas cuentan, según yo. Existe la idea de que la mayoría de las personas no tienen nada que ver con la poesía, lo cual es totalmente falso. La poesía no es sólo la que aparece en los libros, por cierto de escaso tiraje.
Basta pensar cuántas personas saben de memoria el Ave María o Yellow submarine, La Internacional o las rimas de la infancia que todos conocemos y podríamos citar. Eso también es poesía, de mayor o menor calidad, pero muy pocos lo advierten.
Sobre el “poder” de la poesía, el escritor y ensayista alemán dice ser cauto respecto a la capacidad subversiva de la poesía. Son los dictadores los que creen en ese poder subversivo y por eso les tienen horror a los poetas.
“Soy escéptico en cuanto a que la poesía revolucione al mundo. Si uno quiere cambiarlo, hay métodos más eficaces”.
Recordemos que el escritor alemán confesó en varias oportunidades no tener el don del narrador de largo aliento, “desde un punto de vista técnico, me podría sentar y escribir también una novela montando una pieza tras otra, pero creo que debe haber algo especial en la voz del narrador. En Marruecos, en las plazas de los mercados aún se ven narradores orales, parados encima de un cajón. Si cuentan algo interesante, la gente se queda a escucharlos; si no, prosiguen su camino. Yo no lo tengo, y también me falta paciencia”.
Hans Magnus Enzensberger, ha calificado su poesía como “utensilios de uso”:  poesía que deba provocar y causar reacciones. Citas ensayísticas, juegos de palabras, expresiones del argot, se hacen presente en su poesía teniendo como objetivo una reflexión autocrítica sobre la capacidad de advertencia de la propia palabra y sobre la efectividad social del arte. A continuación el poema Derivo de Hans Magnus Enzensberger,  traducido del alemán por José Luis Reina Palazón:
DERIVO
El cerebro cae en picado
cada vez más profundo.
Los cables tensores
sacudidos por el viento
descendiente.
El timón cimbra,
se desvía
“por sí solo”.
También una música;
aire que susurra,
maderas que crujen.
Larguero,
oído, cabeza,
que estallan.
Remolino
sin dolor,
que se olvida
así mismo,
solemne,
ligero,
deslizarse
hacia
lo oscuro.


En 1962 en su ensayo Poesía y política, el escritor plantea los presupuestos del compromiso en la literatura: “El aspecto político de la poesía debe serle inmanente. Ninguna derivación desde fuera es capaz de revelarlo”. Enzensberger insiste en que es “tarea política” del poeta “renunciar a cualquier encargo político y de hablar por todos incluso allí donde no habla ninguno, de un árbol, de una piedra, de lo que no es”.

(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México

miércoles, 15 de marzo de 2017

Ushuaia en fotografías

cumbres nevadas en febrero 
Biblioteca Popular Sarmiento
Parque Centenario, al fondo el Cementerio de antiguos pobladores
en la ciudad de Ushuaia 
distancias 
azoteas en Ushuaia 

escalinatas del Parque Centenario, al fondo vista de
la Biblioteca Popular Sarmiento, Cementerio de antiguos
pobladores y la bahía

(Buenos Aires)

Ushuaia, la ciudad capital de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, la ciudad más austral de la República Argentina tiene muchas bellezas naturales para conocer y disfrutar. También cuenta con bibliotecas como la Biblioteca Popular Sarmiento y algunas librerías. El clima resulta propicio para dedicarse a la lectura y hay muchos autores fueguinos que escriben sobre la historia de la región, sus primeros habitantes de los pueblos originarios, la colonización y los aventureros que llegaron al lugar, y también ficciones.
En estas fotografías que tomé al visitar la ciudad en el mes de febrero de este año, se pueden ver la Biblioteca Popular Sarmiento, el Cementerio de antiguos pobladores que quedó ubicado en la ciudad, el Parque Centenario y una vista de la ciudad y las cumbres nevadas en pleno febrero.

texto y fotografías: (c) Araceli Otamendi

lunes, 13 de marzo de 2017

Un poema a Comala en el centenario de Juan Rulfo por Washington Daniel Gorosito Pérez













(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

En el pequeño y lúgubre Comala, el escritor mexicano Juan Rulfo (1917- 1986) ubicará los personajes de su extraordinaria novela Pedro Páramo (1955). Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno (el nombre completo del escritor), también por medio del cacique de la obra, mostrará el origen de la muerte de Comala.
Ese Comala ubicado, a la manera de un comal (implemento de cocina que se usa para calentar los alimentos sobre las brasas), “sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno”, al decir de Abundio al anunciar la proximidad del pueblo a Juan Preciado, en las primeras líneas de la novela.
El mismo Comala que Dolores Preciado recordará como “el pueblo que huele a miel derramada”. También otro personaje, me refiero a Damiana se lo describirá a Juan Preciado: “Un pueblo muerto, poblado sólo de voces gastadas, ecos, murmullos, fantasmas y sombras. Son los ecos de Comala los que le contestan a Preciado cuando grita: ¡Damiana!...¡Damiana Cisneros! (ibid) y recibe por única respuesta: “¡…ana…neros! ¡…ana…neros…!
El ambiente de Comala es sórdido y asfixiante. Por el pueblo corre un viento desolador, arrastrador y frío. Un pueblo cuyos habitantes son fantasmas y muertos en vida; se escuchan murmullos que llevarán a Juan Preciado aquel que al principio de la novela nos dice: “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”; a descubrir el mundo sórdido de ese pueblo… Comala.
Un pueblo, en el que los muertos “viven” en el sótano enterrados. Comala se transforma entonces en un pueblo subterráneo. El calor asfixiante de Comala y su aire viejo y entumido. Recordemos: “Vine a Comala donde todos estaban muertos. También los perros descarnados estaban muertos aunque los oía ladrar. El reloj de la iglesia se había parado. Por la calle de enfrente pasaba gente platicando como si fuera visible. Se habían quedado allí porque no tenían donde ir. Era mediodía. Debajo de nosotros el suelo quemaba, encima de nosotros el sol ardía”.
Importante aclarar que Comala, el espacio narrativo donde Rulfo desarrolla Pedro Páramo, no es un lugar específico de la provincia mexicana, sino que recrea todos aquellos pueblos de la tierra natal del escritor (Estado de Jalisco) que iban quedando abandonados.
Escribe el novelista Jorge Volpi, director del Festival Internacional Cervantino en el prólogo a una de las ediciones de Pedro Páramo: “A pesar de la fidelidad de Rulfo al lenguaje de los Altos de Jalisco, o a la recreación de la historia completa de un pueblo mexicano durante la época revolucionaria, Comala podría estar en cualquier parte justamente porque no está en ninguna. Su aridez y su soledad son universales”.
Cuando muere Susana San Juan, única mujer inasible al amor y el deseo de Pedro Páramo, las campanas tocan sin cesar durante días. La gente que no sabe qué ha ocurrido, celebra las típicas fiestas de pueblo, mientras las campanas tocan a muerto. Por esto, Pedro Páramo furioso decide vengarse: “Me cruzaré de brazos y Comala morirá de hambre”. En ese momento que el terrible cacique, deja de apoyar a Comala, el pueblo dará sus estertores y lentamente morirá.
El 16 de mayo se cumplen 100 años del nacimiento de Juan Rulfo. En su homenaje va el siguiente poema titulado:
COMALA
Entre los cerros
donde los muertos sí hablan,
huyendo de la niebla
se divisa Comala.
El pueblo asoma su rostro
ante la máscara del alba
emergen paladas de maldiciones
arropadas en silencios inmensos
susurros y rumores suben del subsuelo
al paraíso de sombras de arriba.
Sombra de la que surgen
los verbos iluminadores de historias
escritura de ausencia y cementerios
la Media Luna estaba sola en silencio.
Árida tristeza
aleteos del alma- escasez de sonrisas,
libélula errante - la muerte.
Comala,
con él,
se desmorona como un montón de piedras.

(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México.


imágenes:

tapa del libro Obras El llano en llamas
Pedro Páramo y Castillo de Teayo, Juan Rulfo
textos introductorios de Gabriel García Márquez
Jorge Luis Borges y Susan Sontag
editorial RM VERLAG, S.L, 2011

fotografía de Juan Rulfo, muestra Juan Rulfo fotógrafo
http://www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=secciones.VisualizaArticuloSeccionIU.visualiza&proyecto_id=2&articuloSeccion_id=1806







martes, 7 de marzo de 2017

La poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou cumpliría 125 años por Washington Daniel Gorosito Pérez

(México, D.F.)

El 8 de marzo de 1892 nacía Juana Fernández Morales en el “interior” de la República Oriental del Uruguay, quien años más tarde será distinguida por su extraordinaria obra literaria como “Juana de América”. Era casi adolescente cuando posterior a su boda con el capitán Lucas Ibarbourou apellido que utilizaría como seudónimo literario, se traslada de su natal Melo, Departamento de Cerro Largo, a la capital uruguaya, la bella y ya cosmopolita Montevideo.
Sus primeros poemas escritos en la tranquilidad del campo, serían publicados en la prensa local, tenían como temática el amor y la naturaleza. Alcanzará rápidamente la fama con sus dos primeros poemarios, Las lenguas de diamante (1919) y El cántaro fresco (1920). Su obra se verá enriquecida posteriormente con más de 30 libros, la mayoría colecciones de poesía, aunque Chico Carlo (1944) es un libro de memorias maravilloso, al igual que otros volúmenes de literatura infantil.
El escritor de origen vasco como Juana, Miguel de Unamuno, recibiría un ejemplar de Las lenguas de Diamante en la Universidad de Salamanca y le escribiría a la poeta uruguaya: “Me ha sorprendido gratísimamente la castísima desnudez espiritual de las poesías de usted, tan frescas y tan ardorosas”.
En 1929 recibió el título de “Juana de América”, la poetisa describió ese momento así:
(…) un grupo de jóvenes poetas me organizó en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, una fiesta inolvidable. La presidía don Juan Zorrilla de San Martín (…) Santiago Cozzolino, el orfebre, había cincelado el anillo de oro simbólico que me ofrecían los poetas. El ambiente era solemne, con la muchedumbre, los himnos, los delegados de toda América, y otro hombre de estatura física pequeña, pero también magnífico y grandioso: Alfonso Reyes (…)
Y a través de los discursos hermosos en que la generosidad juvenil iluminaba las palabras, llegó el momento culminante, el de la entrega del anillo. El Dr. Zorrilla de San Martín fue designado para ello y lo hizo con unas palabras breves y muy hermosas que me quedaron grabadas en el corazón: Este anillo, señora, significa sus desposorios con América.
Como consecuencia de su prolífica obra de gran calidad, el 3 de octubre 1947 fue elegida Miembro de la Academia Nacional de Letras de Uruguay y en 1959 será galardonada con el Premio Nacional de Literatura que se otorgaba por vez primera en el país sudamericano.
La muerte encontraría a Juana en la capital oriental el 15 de julio de 1979. Recibió honores de Ministro de Estado y sus restos descansan en el panteón de su familia en el Cementerio del Buceo de Montevideo.
Juana, la rebelde que escandalizó a Caronte o Corán, el encargado de transportar el alma de los muertos a través de la laguna Estigia (algunos dicen que del río Aqueronte) hasta el reino del inframundo gobernado por Hades. Escribió Juana:
CARONTE: Yo seré un escándalo en tu barca. Mientras las otras
sombras recen, giman o lloren, y bajo tus miradas de
siniestro patriarca las tímidas y tristes, en bajo acento, oren.

Yo iré como una alondra cantando por el río
y llevaré a tu barca mi perfume salvaje,
e irradiaré en las ondas del arroyo sombrío
como una azul linterna que alumbrará en el viaje.

Por más que tú no quieras, por más guiños siniestros
que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros,
Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo.

Y externada de sombra, de valor y de frío,
cuando quieras dejarme a la orilla del río
me bajarán tus brazos cual conquista del vándalo.

Fue tan grande la gloria literaria acumulada por Juana de Ibarbourou, que llegó a ser mirada con cierto recelo por las generaciones de escritores posteriores a la que la encumbraron.
Si bien Juana junto a Delmira Agustini, Gabriela Mistral y Alfonsina Storni, en la tradición de la poesía hispanoamericana, su palabra contenía la fuerza revolucionaria que germinó en las generaciones posteriores de poetisas latinoamericanas.
Al decir de la investigadora María del Rocío Contreras Romo de El Colegio de México, Juana contradice la opinión de la crítica, la cual coincide en calificar su obra poética de espontánea, sensible y natural, consagrando con ello la imagen de la mujer que escribe, fiel al pensamiento tradicional, que le niega toda capacidad intelectual. Por ello las cualidades reconocidas por la crítica en la obra de las mujeres dedicadas a la literatura, legitiman el mito de lo femenino, al asumir la escritura como un acto sentimental y no resultado de un desarrollo intelectual.
Con lo que se manifiesta una vez más el pensamiento logocentrista que se sustenta en las operaciones masculino/femenino, cultura/ naturaleza, activo/ pasivo, etc. En otras palabras, el escritor es un intelectual, la escritora una mujer.
El 8 de marzo se conmemora a nivel mundial el Día Internacional de la Mujer; comparto el poema Mujer de Juana de Ibarbourou, nuestra Juana de América, felices 125 años:

MUJER

Si yo fuera hombre, ¡qué hartazgo de luna,
de sombra y silencio me habría de dar!
¡Cómo, noche a noche, solo abularía
por los campos quietos y por frente al mar!

Si yo fuera hombre, ¡qué extraño, qué loco,
tenaz vagabundo que habría de ser!
Amigo de todos los largos caminos
que invitan a ir lejos para no volver!

Cuando a mí me acosan ansias andariegas
¡que pena tan honda me da ser mujer!
                         
(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México 

sábado, 25 de febrero de 2017

Emilio Frugoni: poeta de las playas montevideanas por Washington D. Gorosito Pérez

(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

Una de las más hermosas tradiciones de la capital de la República Oriental del Uruguay, la hermosa Montevideo, año a año se vive el 8 de diciembre, día que marca en el calendario oriental el inicio de la temporada playera. El “Día de las playas” se celebra desde 1919 cuando se produjo la separación Estado e Iglesia y se cambiaron muchas fechas de orden católico por nombres laicos. De ahí que el día que se conmemoraba a la Virgen de la Inmaculada Concepción de María se transformó en el Día de las playas.

Montevideo tiene un aire de pereza.
Tendida cabe el río, sobre colinas gayas,
aburrida bosteza
hacia el espacio, por sus cinco playas.
¡Oh las graciosas playas de Montevideo!
Abren sus blancos brazos, como con el deseo
de estrechar todo el aire en sus arenas,
y el río les regala el cabrilleo
de sus aguas serenas.

Emilio Frugoni Queirolo en 1902, en “De lo más hondo”, elogia a la rivera montevideana, en uno de sus primeros poemarios impresos. El poeta Frugoni, nacido el 30 de marzo de 1880 será desdibujado injustamente debido a su brillante personalidad política. En 1910 será el primer Secretario General del Partido Socialista del Uruguay y también el primer diputado del mismo.
El también escritor y político uruguayo José Enrique Rodó, autor de Ariel (1900), obra con la que tuvo gran influencia entre los jóvenes intelectuales e idealistas latinoamericanos hasta 1940, comentó sobre el joven poeta Frugoni:
“Verdad de sentimiento, elegancia y delicadeza de expresión, manejo hábil es espontáneo del ritmo: tales son las condiciones que singularizan y realzan el talento de este nuevo poeta que es, en ese y otros conceptos, uno de los espíritus mejor dotados de su generación”.

Ramírez y Pocitos, y Carrasco y Malvín,
y Capurro, hospitales que curan el esplín.
En ellas tiende el Río de la Plata
sus sábanas de espuma para la conjunción
de sus aguas azules con la arena de plata
en que lento se acuesta el río, como un león.

El Profesor, el Decano de la Facultad de Derecho, el Abogado, el Sociólogo, el político, el diplomático, el hombre, el montevideano que supo interpretar con palabras a la ciudad que se rendía ante las aguas del río grande como mar.

Playas deliciosas que adoro y envidio,
sobre vuestro seno aventan su fastidio
voluptuosamente divinas ondinas,
¡oh playas divinas!

En 1966 se presentó a las elecciones nacionales, el poeta tenía 86 años. Escribió una carta titulada: “Carta sin sobre a los socialistas”. En ella entre otros comentarios escribió: “Me doy cuenta que afrontar una campaña electoral es además una aventura económica. Para contribuir a los gastos entregaré el único bien que puedo disponer, mi biblioteca, a fin de que sea vendida en la forma que se considere más conveniente, si es necesario en subasta pública”
Emilio Frugoni,  pasó de su juventud a la muerte, un 28 de agosto de 1969. El poeta no tuvo ancianidad: “Mi vejez es como el horizonte: se mantiene lejos de mí, retrocediendo a cada paso que doy en el camino de la vida”.
El filósofo uruguayo e historiador de las ideas Arturo Ardao dijo que Frugoni resultó ser, a la vez y con profunda unidad, hombre de ciencia, hombre de arte y hombre de acción”.

¡Playas, playas, playas! bocas sonrientes.
¡Playas, playas, playas! Brazos en que veo
meterse confiadas mil formas vivientes
que adivino o deseo
¡Playas, playas, playas de Montevideo…!

(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México

martes, 14 de febrero de 2017

Palabras con aroma a café por Javier Claure C.



(Estocolmo) Javier Claure C.

Es un día cualquiera de invierno. Afuera hace un frío del diablo, y el aire se siente como puñaladas en el rostro. Aún no son las cuatro de la tarde y está oscuro. Me encuentro en la cafetería de la Casa de la Cultura, en el segundo piso, en el corazón de Estocolmo. En realidad, no es una cafetería en el sentido estricto de la palabra porque además de ofrecer al público café, té, pasteles, tortas, jugos y postres; uno puede pedir también pastas ligeras, una sopa caliente, emparedados, vino y cerveza. Día tras día llega la gente a este lugar para beber o comer algo. También, como suele ser toda cafetería, es un punto de encuentro. Ese es mi caso. Vine aquí para encontrarme con Selamawit, una guapa eritreana  que la conozco desde hace varios años. Me llamó por teléfono, hace unos diez minutos, para comunicarme que lamentablemente no podía acudir a nuestra cita. Es enfermera y tiene que trabajar algunas horas extras. Las trabajadoras y los trabajadores de la salud están cada vez más insatisfechos por la cantidad de trabajo que pesa en sus hombros. Además, el sueldo que reciben no siempre es bien compensado. Según algunas estadísticas, la cantidad de enfermeros y enfermeras, que están a disposición, no es suficiente para cubrir las necesidades de hoy y del futuro. Me atrevo a decir que es un fenómeno a nivel mundial.
De todas maneras, pedí un café caliente con leche y un “wienerbröd”, un pastel de mil hojas con una crema en el centro. Me acomodé en una mesa pequeña, para dos personas, junto a una enorme ventana. Esto significa que tengo un hermoso panorama. A mi derecha hay varias mesas con manteles azules. Y más al fondo están los ascensores y unos cuadros que lucen como propaganda para las obras del “Stadsteater” (Teatro de la ciudad) que se encuentra un piso más abajo. Desde donde estoy sentado observo lo que comúnmente se llama “plattan”, un lugar en donde  a veces se hacen actos culturales, políticos, manifestaciones; pero al mismo tiempo es un lugar sospechoso porque pululan algunas personas del submundo. Y no es nada raro ver uno que otro coche policial aparcado en este sector. El piso es de baldosas blancas y negras. Desde arriba se ve como un tablero de ajedrez, pero en lugar de cuadrados hay triángulos. El tráfico está relativamente tranquilo, pues será porque están refaccionando las calles por esta zona. De pronto vi pasar un bus de dos pisos. En un lado decía: “Stockholm sightseeing”. Me imagino que, en este mes de diciembre, llegaron algunos turistas por estos lares. O quizá sean los galardonados con el Premio Nobel, y sus respectivas familias, que quieren ver Estocolmo “casi by night”.
Desde este lugar privilegiado observo a la gente que camina bien abrigada y con bolsas. Otros caminan escribiendo algún mensaje en su celular. Da la impresión que andan como sonámbulos, y que en cualquier momento pueden chocar con algo. A lo lejos diviso a un mendigo, uno de esos que han invadido Estocolmo. Está sentado envuelto con una manta que le cubre casi toda su cara. La cabeza la tiene un poco inclinada hacia abajo, las manos juntas frente a su corazón como si estuviera, en un templo, rezando a Cristo.
La torre de vidrio que normalmente suele estar iluminada, en estas épocas, pues ahora está muerta; rodeada con una lona en donde hay la siguiente escritura: 60000 prismas de vidrio, 16 toneladas de peso y construida hace 50 años. Y más al fondo se puede contemplar edificios bien iluminados, creo que son oficinas. Al costado derecho se ven letreros de tiendas comerciales como Mango, UR & Pen, Lindex, H & M etc.
En medio de la gente veo entrar a una señora alta con un maletín de cuero y un abrigo de piel, de esos que se venden en las tiendas de segunda mano. Camina sin observar el mostrador donde están los alimentos y bebidas; y se instala en una mesa, para dos personas, muy cerca de la mía. Se quita el abrigo, luce un jersey verde claro y un collar de oro que da brillo en su pecho. Saca un espejo de su bolsillo, lo coloca delante de su rostro, se pinta los ojos con un lápiz negro. Y se mira varias veces moviendo el espejo de izquierda a derecha como diciendo: espejito, espejito dime quién es la más bella en esta tarde. Luego extrae un pequeño ordenador de su maletín y lo enciende. Está un poco impaciente, mira alrededor una y otra vez. Supongo que no se ha dado cuenta que la estoy observando minuciosamente. De repente levanta la mano como señal de salutación, y otra mujer viene a su encuentro con una sonrisa en los labios. Piden algo para tomar y empiezan  a conversar. Una de ellas habla gesticulando con las manos, mientras la otra escucha escribiendo en el ordenador. En otra mesa hay un anciano agarrando una taza, varios minutos, cerca de su boca. Parece una estatua. Ese anciano, un día fue joven; quizá con muchos sueños, ilusiones y proyectos.
La tarde va cayendo entre la oscuridad. En el cristal de la ventana resbalan los copos de nieve, como el tiempo en la memoria colectiva. Me levanto de la silla, camino hacia las escaleras mecánicas. Y me doy cuenta que la sombra de mis pasos andan por mi delante.

(c) Javier Claure C.
Estocolmo

Javier Claure C. es un escritor boliviano radicado en Suecia

texto y fotografía (c) Javier Claure C.