sábado, 21 de diciembre de 2013

Rinkeby y el Premio Nobel de Literatura por Javier Clare C.


De izquierda a derecha: Gunilla Lundgren, Jenny Munro y su esposo
 Alumnos del Colegio de Rinkeby hablando sobre el folleto “Premio Nobel 2013”.



Coro del Colegio Askeby

(Estocolmo) Javier Claure C. 

Jenny Munro, hija de la escritora canadiense Alice Munro; ganadora del Premio Nobel de Literatura 2013, visitó la Biblioteca de Rinkeby, el jueves 12 del mes en curso a las 10 de la mañana. Como ya es sabido, Alice Munro no pudo llegar a Estocolmo por razones de salud. Sin embargo, su hija se hizo presente en su lugar para recibir de las manos de Su Majestad Carlos XVI Gustavo, Rey de Suecia, el Premio Nobel. Cuando Jenny Munro entró a la Biblioteca de Rinkeby, junto a su esposo, empezaron los aplausos y los disparos de las cámaras fotográficas. Luego tomaron asiento en la primera fila. Los anfitriones les dieron la bienvenida en diferentes idiomas: persa, inglés, español, árabe, sueco, turco, ruso, polaco, somalí, hindú, italiano, francés, romaní, amhárico, tigriña y alemán. Seguidamente entró el tradicional desfile de Santa Lucía. Niñas y niños, vestidos de blanco y con velas encendidas en las manos, entonaron cantos navideños en sueco y en italiano.Los alumnos involucrados en este acontecimiento explicaron, al público, el contenido del folleto titulado “El Premio Nobel 2013” (The Nobel Prize 2013), en el que trabajaron desde finales de agosto. Este proyecto fue dirigido por muchos profesores, y comprende varias visitas: a la Casa de Conciertos (donde se entrega el Premio Nobel), al Museo Nobel, a la sede de la Academia Sueca, a la Sala Azul y al Salón Dorado del Ayuntamiento de Estocolmo.En el folleto se describe, a grandes rasgos, la vida del inventor de la dinamita: Alfred Nobel. Además, se exhibe un pequeño resumen, con dibujos, de una historia que escribió Alice Munro sobre una mendiga. De igual manera están representadas las personas que fueron laureadas con el Premio Nobel en física, en química y en medicina. El Premio Nobel de la Paz 2013, también forma parte de las páginas de este hermoso cuadernillo. Al finalizar el acto, los alumnos entregaron a Jenny un dibujo con el rostro de su madre hecho por ellos mismos. A su vez Jenny Munro, que estaba muy emocionada, agradeció a los organizadores del evento con las siguientes palabras: “Estoy muy feliz de estar aquí entre ustedes. La gente me ha tratado muy bien en Suecia. Y quiero decirles que mi madre, a pesar de estar sorprendida por el Premio, también está muy conmovida y orgullosa por el trabajo que han hecho todos ustedes”.
(c) Javier Claure C.
Estocolmo Javier Claure C. es un escritor boliviano radicado en Suecia 

imágenes (c) Javier Claure C.






















domingo, 15 de diciembre de 2013

Entre escritores-poetas y la ternura - Samuel Cavero Galimidi

(Lima)  Samuel Cavero Galimidi


ENTRE ESCRITORES-POETAS

Y LA TERNURA



¿TERNURA? ¡JAJAJA, NO ME HAGAN REÌR!



   ¡La verdad, aunque nos duela! Este breve ensayo si usted es un ser flemático, irascible, esquizofrénico, frustrado, lunático, un escritor o poeta disociado, probablemente le sacará dolores de cabeza leerlo y a alguno más de una roncha.
 Muchas veces, en mi soledad e intimidad de libros y estantes que amenazan con caerse, quizá con la madurez de los años, de las canas y conociendo mejor a esta segunda familia nuestra que son los escritores-poetas (una especie de hermandad utópica), he inquirido dónde reside la riqueza espiritual de los escritores y de sus libros. Preguntémonos: ¿Qué hace de un cuento, de una novela, un poema, tenga el poder de atrapar al lector con manantiales de ternura? Mientras otras obras de muchísimos creadores aunque lo intenten no lo logran, publican libros o poemas y allí queda, son meros artificios pirotécnicos de construcción verbal, que nunca se sedimentan en el fondo del corazón del lector. Sus escritos, aunque tengan la palabra “Ternura” varias veces dicha, parafraseada, nunca nos roban una lágrima, una emoción de goce interior indescriptible. En cambio si usted lee El Tambor de Hojalata publicada en 1959 y escrita por el premio Nobel alemán Günter Grass encontrará lluvias de ternura que bañan permanentemente al lector.
   Muchas veces me he preguntado dónde reside  la ternura que pregonan nuestros escritores (adoradores de política e ideologías que se disfrazan de ternura, dizque amantes de la Paz) y gritan a viento y corazón partido llamando a la TERNURA en foros, eventos culturales y sobretodo han puesto de moda la palabra TERNURA en sus tertulias, discursos y en sus libros. Pero cuando uno los conoce a fondo, conoce sus maneras, sus odios, envidias, rencores, egocentrismos, zancadillas, su obtusa manera de ver al mundo y lee sus producciones literarias se dice íntimamente: Este escritor(a), este(a) poeta,  es un fregador de la inmundicia, pero nada más. ¡Nada más! “En la ternura de la serpiente nadie cree”, -nos dice  Valerio Butulescu-; es puro afán de dominio y de autoafirmación hasta lo destructivo”. La ternura sin amor es sensiblería blanda incapaz de crear nada
    En sus versos sensibleros nuestros poetas de hoy  nos hablan de paz, de ternura, pero no se comportan nunca con humildad y fraternidad que nos lleven a la ternura. Y sus cuentos o versos que nos hablan de paz y ternura suenan a pastiche, palabra engolada, grasa de un bronco motor oxidado, a habas cociéndose en la olla para “perfumar “ a los pacatos y mediocres, porque saben desde el fondo de su corazón que sus escritos, sus  pregones públicos, sus arengas desde el Facebook, sus libros y sus versos… andan buscando falsas indulgencias. Y no expiar culpas propias.
    Hay sí un mar espumando festones y olas de ternura, ternura que se derrocha a borbotones, cuando vemos, por ejemplo, a un niño declamar, soñar que va a ganar un premio declamando y llora desconsolado, apretándonos el alma que nos oprime como nudo de corbata, cuando no ha sido merecedor de uno de los primeros premios. Pero aquél niño recitó con tal derroche de ternura que hizo vibrar los corazones de adultos y de jóvenes. Esto es lo que pasó hace muy poco en el CAFAE, un Centro Cultural de Lima, donde los niños peruanos homenajearon al gran escritor y poeta boliviano Oscar Alfaro declamando multitud de poemas de su autoría. ¿Los niños peruanos homenajeando a un ilustre poeta boliviano apenas conocido en el Perú? Aunque usted no lo crea.
    Pero además estos niños declamadores se sabían (mucho más que los escritores adultos, me incluyo) la biografía de Oscar Alfaro al mínimo detalle, cuándo y dónde nació y falleció, el nombre de todos sus poemarios, libros, su travesía personal como escritor y educador…y por si fuera poco hicieron gala  de enormes dosis de memoria y con reflexiones personales que (hemos constatado, si hasta de la chapaquitas que se enamoran a orillas del rìo Guadalquivir y de Eustaquio “El Moto” Méndez, gran caudillo y jefe militar boliviano  sabían) valió  la pena escucharlos y gozar-arrobados, extasiados- de su ternura poética como declamadores, por ser admirables. Y si esto les parece poco teatralizaron en grupos poemas de César Vallejo. Y hasta se sabían un poema mío, haciéndome recordar y vibrar entre lágrimas, que lo escribí en homenaje a Miguel Hernández.
    ¿Y qué fue los escritores-poetas-educadores de Lima (“exquisitos” turroneros de la ternura) al que fueron invitados, que calculo los hay por lo menos dos mil solamente en Lima? Bien gracias. No asistieron. Como siempre prefirieron asilarse en su isla. Su reino de soledad, su torre de Alfil, su isla sin mar. Brillan, como casi siempre brillaron, por su ausencia. Los eternos aguafiestas de la cultura nacional. Imagino prefirieron ver el programa: “Tu cara me suena” o “La Voz Perú”.
     ¿Niños declamadores en el Perú? Los hay admirables en varias ciudades como Lima, Trujillo, Santiago de Chuco. Este en especial  es el caso de los virtuosos niños del Centro Educativo José Gabriel Condorcanqui de Lima, quienes se presentaron el día martes 03 de diciembre del 2013, como diciéndonos, entre embelesos de poesía: Haré que la ternura te llegue entre las olas y que la espuma de nuestros versos te arrullen dormido entre mis brazos.
    ¿Por qué tanta ternura en los niños? Porque los  niños en general son como Dios, llenos de ternura, paz y con el lenguaje universal del Amor. He allí su secreto. Recordemos finalmente a Oscar Wilde cuando nos dice, y sobretodo practiquémoslo: “En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza”.
    Por otro lado cabe destacar la labor pedagógica de alto nivel innovadora, buscando afirmar lazos de identidad con la poesía a nuestros educandos, que viene desarrollando el distinguido profesor Henry Cruzado Polo, del Centro educativo José Gabriel Condorcanqui, tutor de estos 11 ejemplares niños declamadores. ¡Y de otros más! De igual manera la labor silenciosa, tesonera cumplida por Enma Gamboa García en defensa de este importante quehacer cultural sembrando y cosechando valores con “A la Vida Sí” desde la niñez y la juventud peruana tan venida a menos. ¡Perú, ultimo puesto en educación y comprensión lectora! ¡Qué vergüenza!
   Por último felicitar, una vez más, al notable poeta y declamador José Cruzado Gamboa que se ha convertido en el Jefe de los Boy Scout, el Gurú, Maestro Espiritual de estos niños talentos, a quienes he visto inculcar valores supremos y fortalezas espirituales ante la indiferencia de nuestros escritores y adversidad de los premios. Y quizá por ello esas lágrimas de dolor, de impotencia, de estos niños que ayer no pudieron ganar ( y ver a nuestros escritores para quienes se prepararon con paciencia de abejas-hormigas) uno de los primeros tres premios se vean redimidas (y acaso compensadas) con un CD de poemas musicalizados, en homenaje a Oscar Alfaro y César Vallejo, que pronto habrán de grabar en un Estudio Profesional de Grabación (RH Producciones) para dejar de ser anónimos poetas y erigirse así, con justicia,  como las Nuevas promesas de la poesía peruana.
(c) Samuel Cavero Galimidi
Lima
Perú

Lima, 04 de diciembre del 2013.

Samuel Cavero Galimidi es escritor

domingo, 8 de diciembre de 2013

Festividades del Premio Nobel por Javier Claure C.

Galería del Príncipe , Ayuntamiento de Estocolmo (Suecia)
Sala Azul , Ayuntamiento de Estocolmo (Suecia)
Salón Dorado, Ayuntamiento de Estocolmo (Suecia)

Patio del Ayuntamiento con vista al lago Mälare (Estocolmo, Suecia)

(Estocolmo) Javier Claure C. 
El 10 de diciembre de cada año se realiza el Banquete Nobel en la Sala Azul del Ayuntamiento de Estocolmo, un gran recinto que fue diseñado por el famoso arquitecto Ragnar  Östberg. Esta majestuosa obra arquitectónica empezó a construirse, en 1911, en el lugar que una vez quedó en escombros cuando se incendió un molino a fuego (Eldkvarn) en la segunda mitad del siglo XVIII. Y se inauguró con bombo y platillo, como un símbolo de la Madre Svea, en la víspera del solsticio de verano (Midsommar), el 23 de junio de 1923. Su bella imagen, con su torre de 106 metros en donde se lucen tres coronas doradas, se levanta a las orillas del lago Mälaren en el barrio residencial de Kungsholm. Detrás de su fachada, edificada con ocho millones de ladrillos, se albergan oficinas, salas de fiesta, un restaurante, salas de conferencia y otros cuartos adicionales. Parte del Ayuntamiento está abierto al público de lunes a viernes. La visita dura 45 minutos, y junto a un guía uno puede observar diferentes compartimientos; como por ejemplo una pequeña Sala Nupcial donde se casan las parejas por lo civil, una Sala del Consejo donde se lleva a cabo reuniones políticas y La Galería del Príncipe adornada con cuadros, espejos y pilares que representan al hombre y a la mujer como pareja.
Ragnar Östberg viajó por muchos países de Europa y se inspiró en los palacios renacentistas de Italia, pero también en otras solemnes construcciones europeas, especialmente en el Ayuntamiento de Copenhague (Dinamarca). Así cristalizó su sueño con muchos componentes de la historia sueca basados en mitos y leyendas. En aquel entonces, la sociedad sueca dejaba atrás un sistema agrario para entrar a una sociedad industrializada. Y Estocolmo, como las otras capitales europeas, debía mostrar adelanto no solamente en lo tecnológico, sino también en el aspecto urbano. Además, debía reflejar el espíritu sueco. Por eso la decoración interior y exterior, del Ayuntamiento, está impregnada de personajes suecos. Desde el hermoso jardín, cubierto de césped e intercalado con pasadizos de cemento que además es bien visitado en verano, se divisa un paisaje alucinante de Estocolmo. En el patio exterior hay un sarcófago del fundador de Estocolmo: Birger Jarl. Y a su alrededor un tronco de granito, diseñado por el artista Aron Sandberg, que hace referencia a la fundación de Estocolmo. Una leyenda que se fue transmitiendo desde el tiempo de los vikingos reza: los vikingos estonios y finlandeses, a menudo, saqueaban las ciudades edificadas a lo largo del inmenso lago Mälaren. Sigtuna es una de esas ciudades, y las personas que vivían allí cansadas de tanto atraco planificaron una estrategia para evitar el pillaje de los barbudos que asaltaban con hachas, escudos, prendas de cuero y cascos con cuernos. Una vez escucharon que se arrimaban los atracadores y empezaron a juntar todas las riquezas de la ciudad. Las escondieron en un enorme tronco hueco por dentro. Luego arrojaron el tronco al lago. Cuando llegaron los agresores no encontraron nada y vieron el tronco flotando en el agua, como si fuese un objeto insignificante de madera. Pero los ciudadanos de Sigtuna habían decidido que en el lugar donde el tronco encallara, nacería una ciudad. Y ese lugar fue el sector de Riddarfjärden situado en pleno centro de lo que ahora se conoce como la capital de Suecia.
La Sala Azul y el Salón Dorado son, sin duda alguna, las estancias más exhibidas por todas las televisiones del mundo, ya que en esos salones se realiza parte de las festividades del Premio Nobel. La Sala Azul es un enorme recinto de 1500 metros cuadrados con un techo alto y ventanas desde donde entran los rayos solares. El piso es de mármol de color turquesa con adornos redondos, cuadrados y otras figuras geométricas. A un lado se luce una terraza y los arcos de mármol, alrededor de esta sala, dan la impresión de ser una construcción medieval. Las paredes son de ladrillo rojo. En realidad, debería llamarse La Sala Roja. Siguiendo el hilo cronológico de esta construcción, dicen que el arquitecto, Ragnar Östberg, había planificado que los ladrillos debían ser pintados con color azul, pero cuando vio la obra terminada, él y otros artistas se enamoraron de ese precioso panorama, y pues los ladrillos mantuvieron su tinte natural. Y el nombre de Sala Azul se quedó para siempre. Esto tiene que ver con la bandera sueca y con los lagos que pasan por diferentes partes de Estocolmo.
Otro detalle importante son las gradas que están delineadas con gran precisión. El diseñador sabía que, por esos pedazos rectangulares de mármol, iban a subir y bajar damas con tacos altos, vestidos largos y caballeros de frac. El movimiento de las personas, según el arquitecto Östberg, debería ser impecable y elegante. Y para darle a las gradas la inclinación perfecta, de manera que produzca el efecto deseado, dicen que la mujer del diseñador tuvo que trajinar gradas con diferentes inclinaciones. En fin, esos amplios peldaños, que año tras año son pisados por muchas personalidades y científicos en distintos campos de la ciencia, conducen al Salón Dorado.
En La Sala Azul se instalan mesas, bellamente decoradas con flores, que están listas para recibir a 1400 invitados. Es decir, a los laureados con el Premio Nobel, a sus familiares, a los miembros de la Academia Sueca, a la Familia Real, a los miembros del gobierno, a un gran cuerpo diplomático, a importantes personalidades de la industria  y a representantes del mundo de la cultura. También participan, en esta famosa actividad, doscientos estudiantes de las universidades suecas que cenan en una pieza adyacente a la Sala Azul.
El famoso Salón Dorado, donde se desarrolla la Fiesta de Gala después de la cena, es realmente impresionante. Entrar a este salón es como entrar a un Palacio de Las Mil y Una Noches, o a un pequeño castillo decorado con arte bizantino. El artista Einar Forseth, con tan solo 28 años, diseñó este magnífico salón de baile inspirado en las iglesias sicilianas. Las paredes están forradas con 18 millones de pedacitos de mosaico y oro laminado de 23,5 quilates. En total, hay 10 kilos de oro empotrados en esos muros que muestran al espectador lugares y personajes de Suecia, pero también del extranjero. Los dibujos revelan la historia de Estocolmo en particular  y de Suecia en general. En la pared del norte hay un dibujo del Rey sueco Erik Jerdvardsson sentado en un caballo, pero con la cabeza cortada. La explicación que se maneja de ese cuadro es que, por falta de tiempo, hubo un error al calcular la altura del techo. Jerdvardsson reinó durante el período 1156-60, y nunca fue canonizado por el Papa. Sin embargo, era considerado como un santo porque en su reinado los impuestos eran justos y las leyes se aplicaban con imparcialidad. Lo irónico sale a luz, al constatar que ese dignatario realmente murió cuando un enemigo le cortó la cabeza.   
A lo largo de las paredes laterales cuelgan, desde el tumbado, arañas que iluminan perfectamente el salón. Una de las paredes centrales está decorada con la imagen de la “Reina del lago Mälaren” (Mälardrottningen) sentada en un trono. Tiene los cabellos como serpientes. En la mano izquierda sujeta una corona y con la derecha empuña una vara que ostenta autoridad. En sus faldas descansa la construcción del Ayuntamiento que a ella misma la cobija bajo uno de sus techos. A un costado hay personajes suecos rindiéndole pleitesía. También hay dibujos de la bandera norteamericana, de la Torre Eiffel y de la Estatua de la Libertad. En el otro costado, la reina está custodiada por animales, gente de África y de Oriente. Y desde las alturas cae el sol iluminando el destino de Suecia.

(c) Javier Claure C.
escritor boliviano radicado en Suecia

imágenes: (c) Javier Claure C.