domingo, 25 de mayo de 2014

El fluir de la conciencia en la literatura moderna por Magda Lago Russo

(Montevideo) Magda Lago Russo
                                         
William James* habla de lo que entiende por conciencia y de sus características principales, estableciendo, que es una corriente que fluye. Para James la conciencia es adaptativa, dota de intereses a su poseedor y le permite elegir. Surge cuando los instintos y los hábitos no pueden hacer frente a nuevos retos, es un factor indispensable para la supervivencia “Por tanto, la conciencia no aparece ante sí misma partida en trozos. Palabras tales como cadena o tren no la describen adecuadamente tal como se presenta en una primera instancia. No es nada articulado; fluye como un río o una corriente, son las metáforas que mejor la describen. Así pues, en los sucesivo, cuando hablemos de ella la llamaremos corriente de pensamiento, de la conciencia o de la vida subjetiva”. Por lo tanto, si el fluir de la conciencia se reserva para indicar un modo de presentar los aspectos psicológicos de los personajes en ficción literaria, puede emplearse con cierta precisión. “Los contenidos de la conciencia se hallan en un fluir perpetuo. Esto quiere decir que ningún estado mental puede volver a ser lo que ha sido. Ofreciendo, pues, la actividad mental una novedad perpetua, no parece pueda ser objeto de investigación; pero téngase en cuenta que nada hay tampoco idéntico en la naturaleza, en la que las condiciones de los fenómenos son siempre distintas; basta, pues, que existan semejanzas para establecer leyes, y estas semejanzas si existen en el espíritu.” Fluir de la conciencia no es sinónimo de monólogo  interior, aunque originariamente la crítica literaria lo empleó con ese fin.
Dorothy Richardson en deuda con Henry James y Joseph Conrad inventó el empleo literario del fluir de la conciencia. Dicha escritora en 1915, con la publicación de Pointed Roofs, inaugura en la historia de la novela la renovación de las técnicas narrativas. Empleada profusamente por James Joyce y Virginia Woolf que tomaron como técnica el fluir de conciencia estableciendo que  es propia  de la novela moderna quizás el rasgo más significativo de la novela del siglo XX. Fluir de la Conciencia consiste en: Verbalización de los contenidos mentales del personaje, tal como aparecen en su inconsciente. Carece de estructura lógica. Estructuración sintáctica caótica, en la cual los signos de puntuación están seriamente alterados, cuando no desaparecen. Permite conocer la personalidad más profunda del personaje sin censuras ni inhibiciones. Los autores intentan representar lo que ocurre en el interior de la persona de una forma más natural, menos elaborada racionalmente, como ocurría en la novela tradicional. Virginia Woolf de alguna manera ha colaborado en el proceso de cobertura literaria del tema de la conciencia humana. Analizando específicamente dos de sus novelas; Mrs. Dalloway y Las Olas, se busca llegar a un concepto de conciencia que permita identificar la aproximación que desde la literatura hace la autora respecto a dicha temática  Es una de las autoras de la literatura contemporánea en las que más  claramente se encuentran estos nexos entre los flujos de conciencia y la experiencia de vida simultánea.
V. Woolf con “El cuarto de Jacobo”, T. S. Eliot con “La tierra baldía” y “Ulises” de Joyce. Son los escritores que utilizaron la técnica antes descrita. En primera instancia, esta técnica es comentada a través de términos psicológicos por parte del filósofo y psicólogo  William James.
Virginia Woolf en Mrs. Dalloway y Las Olas desarrolla muy bien esta nueva técnica narrativa donde se limita el uso del narrador en tercera persona.
Volviendo a Dorothy Richardson  se puede decir que además de numerosos artículos periodísticos y de una colección de cuentos, publicados bajo el título Journey to Paradise, Dorothy Richardson concentró su actividad como escritora en la composición de Pilgrimage, una novela de trece volúmenes basada en los acontecimientos de su propia vida. Once de ellos publicados por separado.
Pilgramage (Peregrinación) consiste en un recorrido no acabado, en una peregrinación que no conduce a ningún sitio y, por esto, la obra fue considerada por algunos críticos como una sucesión indeterminada de episodios sin un proyecto coherente. Pero la realidad es bien distinta: los títulos y el contenido de cada novela se configuran como las etapas del recorrido por un laberinto, metáfora transparente de la vida entendida como un viaje. En este laberinto, el viajero tiene que proceder sin un mapa, moviéndose en el espacio que se despliega delante de él sin saber con seguridad qué camino debe escoger y basándose en los errores cometidos en los trechos ya recorridos para conseguir orientarse. En el relato, de 2000 páginas Dorothy Richardson, describe el difícil camino que Miriam, la protagonista, emprende hacia el interior de su propia conciencia para descubrirse y construirse a sí misma. Este proceso comienza cuando toma la decisión, en un valeroso acto, de abandonar la casa paterna y continúa a través de las experiencias que se van acumulando en el transcurso de su viaje. En este sentido, es una novela de formación, en la que cada acontecimiento externo ejerce influencia en el desarrollo de la subjetividad de la protagonista.
Peregrinación es una obra autobiográfica, que abarca veinticinco años de la vida de Richardson. Vivir sola en la pobreza y casi el aislamiento, ella se puso a buscar un estilo literario con el que contar la historia de una joven que entra en posesión de sí misma  evitando "la novela romántica y realista por igual." Para lograr el efecto adecuado, se inclinó por las reglas de puntuación y extendió la longitud de la oración hasta el punto de ser molesta. Todo lo que ella hizo lo explicó, en nombre de la "prosa femenina", que vio como necesaria para la expresión de la experiencia femenina de su personaje. También trabajó duro en la eliminación de su presencia como narrador de sus obras. Su objetivo  fue desarrollar un estilo que le permitió desaparecer de su trabajo al tiempo que permite el arte de su propio "poder de crear o despertar y poner en funcionamiento…la facultad humana de la contemplación." Richardson es también una importante escritora feminista, debido a la forma en que su trabajo asume la validez y la importancia de las experiencias femeninas como tema de la literatura. Su cautela de las convenciones del lenguaje, su curvatura de las reglas normales de puntuación, longitud de la oración, y así sucesivamente, se utilizan para crear una prosa femenina, que Richardson vio como necesaria para la expresión de la experiencia femenina. Virginia Woolf en 1923 señaló, que Richardson "ha inventado, o bien, si ella no ha inventado, desarrollado y aplicado a sus propios usos, una oración que podríamos llamar la frase psicológica del género femenino".
El prólogo de Pilgrimage es excelente, sincero,  existe una función importante  desempeñada por  dicho prólogo y es tratar de expresar al lector, la experimentación  de la autora con la forma, el desarrollo de un tipo diferente de modelo contemporáneo "un equivalente femenino del habitual realismo masculino” que, a su vez, se convirtió en un deseo de representar  la “realidad contemplada”, que por vez primera encontró “su propia expresión”. Pero, no se entienden bien cuáles son sus propósitos, por momentos se siente atormentada por una realidad fracasada y por otros se sensibiliza por el funcionamiento mental, aunque se “pierde en un exceso.de detalles” En realidad “el invento” del fluir de la conciencia lo usó la autora para analizar la naturaleza del hombre y para contrarrestar el realismo masculino No es particularmente autoritaria ni influyente. Apenas  manifiesta un desarrollo de la poética femenina, siendo breve y difícil entender en partes, a pesar de que se considera como un importante punto de referencia para los estudiosos de dicha escritora. Implanta un nuevo ritmo ligado a la mujer.

 * William James ( 11 de enero de 1842, en Nueva York, Estados Unidos - 26 de agosto de 1910, en Nueva Hampshire, Estados Unidos) fue un filósofo estadounidense con una larga y brillante carrera en la Universidad de Harvard, donde fue profesor de psicología, y fue fundador de la psicología funcional.

(c) Magda Lago Russo
Montevideo
Uruguay

Magda Lago Russo es escritora

                                                                                           

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