miércoles, 26 de febrero de 2014

Carlos Páez Vilaró: la humildad de los grandes

Recuerdo de Casapueblo - plato de cerámica de Carlos Páez Vilaró
colección, foto y archivo: Araceli Otamendi 



(Montevideo) Magda Lago Russo

Carlos Páez Vilaró, nació en Montevideo (Uruguay) el primero de noviembre de 1923 y falleció el 24 de febrero del 2014. En su juventud partió hacia Buenos Aires (Argentina), donde se vinculó a las artes gráficas como aprendiz de cajista de imprenta. Cerca de los 20 años, de regreso en Montevideo tras residir un tiempo en Buenos Aires, cuando comenzaba a pensar en partir otra vez, se topó con una comparsa. Era la primera vez en su vida que veía una y la emoción lo asaltó al notar las lonjas ensangrentadas por el fervor. Los siguió hasta el legendario conventillo Mediomundo, que se convertiría en su Mundo entero. "Me metí, me dejé tragar. Subí la escalera de chapa sin darme cuenta de que era la escalera del arte". Tanto se enamoró de la emblemática vecindad que terminó instalándose para pintar la vida de sus habitantes y sería allí donde lo descubriría un conocedor de arte que lo invitaría a exponer. Agotado el tema, partió hacia Brasil, desde donde inició un largo viaje a través de todos aquellos países en los que la negritud tenía una fuerte presencia: Senegal, Liberia, Congo, República Dominicana, Haití, Camerún, Nigeria. De regreso en Uruguay, motivado por el candombe y vinculado con la vida del conventillo Mediomundo, pintó sus motivos, compuso para comparsas lubolas, decoró tambores, y buscó imponer ese ritmo dentro de la vida cultural uruguaya. Pintó también lavanderas, velorios, navidades, mercados y bailes a la luz de la luna. Agotado el tema, partió hacia Brasil, desde donde inició un largo viaje a través de todos aquellos países en los que la negritud tenía una fuerte presencia: Senegal, Liberia, Congo, República Dominicana, Haití, Camerún, Nigeria A partir de entonces, la cultura afro se convirtió en una ruta de vida. El artista inició un viaje por todos los países de América Latina con importante presencia de negros -Brasil, Haití, República Dominicana, Ecuador- e, inevitablemente, terminó en África, donde recorrió 17 naciones. Allí conoció a Albert Schweitzer, el Premio Nobel de la Paz que cuidó a centenares de leprosos en Lambaréné (Gabón), donde el uruguayo se quedó un tiempo. "Fue la primera vez que le di la mano a un santo". En el Congo, a donde llegó contratado por el gobierno para pintar un mural, se enteró de que estaba en la mira de un comando militar que lo sospechaba comunista por venir de la República "Oriental" del Uruguay. No importó que, con humor, él refutara que el único ismo al que adhería fuera el ciclismo. Estaba condenado al paredón. Escapó con la ayuda de un grupo de argentinos. "Fue una odisea interesante para contarla. Ahora, para vivirla… A lo largo de ese recorrido, pintó centenares de obras, realizó múltiples exposiciones y dejó su sello en monumentales murales. Se volcó a la pintura, a la escultura, a la cerámica y al cine. Conoció a Picasso, Dalí, De Chirico y Calder en sus talleres y vivió con el doctor Albert Schweitzer en el leprosorio de Lambaréné. Integrando la expedición francesa "Dahlia", realizó en África el filme Batouk, elegido para clausurar el Festival de Cannes de 1967. Dos años más tarde volvió a presentar allí su nuevo filme Pulsation, con música compuesta especialmente por Astor Piazzolla. Radicado finalmente en Punta Ballena, tenía su taller en la cúpula mayor de su Casapueblo, su "escultura habitable", modelada con sus propias manos sobre los acantilados que dan al mar.. La convivencia funcionó; los vecinos del Mediomundo aceptaron sin recelo a ese joven enorme de ojos claros que se quedaba horas a observarlos para luego plasmarlos en cartones. "Una cosa que me ha abierto todas las puertas es considerar que somos una familia entera.
A lo largo de "Posdata'': Autobiografía. (Editada en enero del 2013)  Vilaró expuso su posición ante la vida:
“La posdata es el suspiro final de una confesión que nos habilita a recuperar de nuestra memoria algo que quisimos decir y se nos pasó de largo. Es la chance que se nos abre al terminar una carta para sumarle todo aquello que se escapó de nuestra concentración”
"No recular nunca, no dejarse vencer por las contrariedades, responder con una sonrisa a las ofensa, enfrentar con optimismo los contrastes, desvestirse de arrogancia, optar por el camino de la humildad, actuar sin aspirar a una medalla''.
"Siempre digo que viajar es correr paralelamente con la vida, y si ese viaje está enganchado a la acción del trabajo y del aprendizaje, la cosecha premiará nuestro regreso'', escribe. "Un día decidí partir por el camino del sol en busca del arte y, si bien éste me rozó, siento que aún no he logrado tocarlo''. Y añade: "Mi vida pasó a ser un corredor lleno de puertas cerradas donde, seducido por el brillo de sus picaportes, me siento tentado a abrirlas mientras avanzo, para darme de plano con la sorpresa. La calle fue siempre mi alfombra mágica, con solo pisarla se ponía a andar y me llevaba hacia otras donde había una rueda de amigos esperándome ... Agradezco a la esperanza por no haberme abandonado nunca''.
Como una obligación que se impuso a sí mismo, mientras recorrió el mundo pintando murales, filmando o haciendo exposiciones, fue reflejando en el papel sus impresiones. Revisó este cúmulo de anotaciones y las llevó a las páginas de este libro, donde queda reflejada su particular forma de ver el mundo. Posdata, es un libro auto biográfico, cuenta parte importante de su vida sin dejar ningún detalle atrás, su aprendizaje en cuanto a pintura y su pasión por los viajes.
LO QUE SE HA DICHO SOBRE EL AUTOR“ Carlos Páez Vilaró demuestra que es un artista de cuerpo entero, y que, como pocos, encarna la frase de Leopardi: ‘La ilusión mueve a los hombres más que la verdad”. Ruben Loza Aguerrebere, El País – Uruguay.
“Este artista montevideano que supo codearse con Brigitte Bardot, Pablo Picasso y Salvador Dalí nunca olvidó al hombre de la calle, al pescador y a los candomberos, que capturó y homenajeó en sus obras repletas de luz”.“La gente le dice Carlos, o Carlitos, con demostraciones de cariño que son expresiones de reciprocidad a un hombre reconocidamente generoso” Nelson Fernández, La Nación .
No es común que se conozcan popularmente los nombres de pintores y escultores, salvo los más célebres. Y es raro —al menos en las últimas décadas— que la gente común identifique a los artistas vivos. Pero en todo hay excepciones, y una muy notoria es la de Páez Vilaró. Desde sus inicios este infatigable creador se ha hecho notar (…) no es un artista que desde la lejanía de su taller evoca el tam tam del tamboril” .Alejandro Michelena, El Pueblo.
“Se le puede definir como aventurero, audaz, autodidacta, sin preocuparse de las reglas impuestas dentro de la pintura, siempre fiel a su estilo y dispuesto a conservar su libertad”. Mabel Capdevielle.


EL PERSONAJE | C. PÁEZ VILARÓ
"A mi edad, pensás en los promedios"
El creador de Casapueblo y artista del candombe por antonomasia repasó los mojones de su vida con altibajos y habló de los homenajes con olor a despedida.
¿Qué podría inquietar a un hombre que escapó de una condena a muerte en el Congo, que vivió en un leprosario de África, que convivió con un Premio Nobel, que tuvo de maestro personal a Pablo Picasso, que luchó por un hijo que todo el mundo creía muerto y estaba vivo, que luchó por otro hijo que la Justicia quería quitarle, que pintó el que supo ser el mural más largo del mundo, que estrechó las manos del Che Guevara y Andy Warhol y Juan Carlos Onetti y Marlon Brando y Salvador Dalí y Oscar Niemeyer y Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato y Juan Domingo Perón y Juan Manuel Fangio y Lech Walesa y Santos Discépolo y Astor Piazzolla y... y... y...? Se descubre la edad en el bagaje infinito de anécdotas tanto como en los movimientos lentos y en la voz cascada, pero no así en la vitalidad. "Trabajar es lo que me mantiene, siempre estoy haciendo algo", sostiene en su atelier de Casapueblo, la icónica estructura blanca de Punta Ballena que su creador llama una "escultura habitable".
Fue persistente al buscar a su hijo, Carlos Miguel, cuando después del accidente de Los Andes todos lo daban por muerto. "Ese es un hecho muy especial. Si he buscado el arte toda una vida y no sé si lo encontré, cómo no buscar a tu hijo que está perdido en la montaña. Yo pensé que él era como yo, que iba a poder". Fue persistente al luchar por otro de sus hijos, Sebastián, cuando en una disputa legal el ex marido de su mujer lo quiso reconocer como propio; una década de tramiterío y análisis genéticos sellaron el debate. Y también ha sido persistente en el amor: tres matrimonios a cuestas lo ilustran. "Tuve la suerte de tener a mi lado a tres mujeres maravillosas, que en su momento todo lo que hicieron lo hicieron por mí. Si te ponés a pensar, lo mío es todo un juego de vanidades y resultados. Pero atrás de mi obra está el esfuerzo de tres mujeres que me aguantaron y me estimularon". Su actual esposa, Annette  Deussen, con quien lleva una historia de casi 40 años, es la madre de sus tres hijos argentinos Sebastián, Florencio y Alejandro, que se unen a los uruguayos Carlos, Agó y Beba. Orgulloso, el artista enumera los proyectos laborales de cada uno, que incluyen boliche, hostel, taberna y parador, entre otros. "Yo les digo que hay que intentar -insiste-. Hay que hacer. No hay peor cosa que llegar a una edad como la mía y decir: `Ah, yo quería cantar ópera y no me animé`" Y como no hay mejor mensaje que el ejemplo, Páez continúa Lejos de los radicalismos, Páez aclara que lo emocionó ver cómo, en el homenaje que le rindió  el Senado, se unieron oradores de todos los partidos; hablaron Pedro Bordaberry, Luis alberto Lacalle y Héctor Lezcano. "Es fantástico. Yo sentí como que me estaba abrazando el Uruguay". Con motivo de sus inminentes 90 años, en el 2013 la agenda de Páez se llenó de homenajes... ¿con gusto a despedida? "Los tomo con pinzas. Al paseo de entrada al Tigre le pusieron mi nombre; el que entra no sabe si el hombre está vivo o ya murió, ¿entendés? Me parece un poco prematuro. Inmerecido y prematuro". No obstante, el pintor admite que, como Picasso, piensa en la muerte todos los días. "Cuando llegás a mi edad pensás en los promedios. Ya es un triunfo haber llegado a los 90".
Desde hace 50 años, quien posase la mirada en la muñeca de Páez Vilaró observaría una especial pulsera negra. Se trataba de un accesorio hecho con pelos de cola de elefante, que se trajo de África en 1962 y nunca más se sacó. Decía que tocar los nudos daba suerte y solía alentar a los demás a hacerlo. La Capilla Muticultos del cementerio Los Cipreses, en San Isidro (Buenos Aires) es, para sorpresa de muchos, la obra que más lo enorgullecería. "En ella logré sumar todas las disciplinas que he intentado: hice vitrales, pintura, los pisos. Fue muy difícil. Muchas veces tenía que dejar el andamio y suspender el trabajo porque llegaba un entierro. No es fácil para un hombre que quiere tanto la vida pintar para la muerte". "Mi pasión más grande se despertó cuando vi la obra de Figari", confesó Páez Vilaró. Fue Delia, la propia hija del gran pintor, quien se la presentó. "Fanfarrón, pensó `Tengo que ganarle a esta pintura. Él los pintó (a los negros) del recuerdo. Yo voy a pintarlos de la realidad". Era asiduo integrante de las agrupaciones de negros y lubolos,  cuando estas desfilaban en las Llamadas en carnaval por las calles del Barrio Sur y Palermo de Montevideo. Días antes de fallecer desfiló con la comparsa Cuareim 1080, tocando el tamboril
Diariamente con la caída del sol, surge de las blancas paredes de Casapueblo la voz inconfundible de Vilaró, saludando al sol.
Chau Sol…! Te quiero mucho…
Cuando era niño quería alcanzarte con mi barrilete. Ahora que soy viejo, sólo me resigno a saludarte mientras la tarde bosteza por tu boca de mimbre.
Chau Sol…! Gracias por provocarnos una lágrima, al pensar que iluminaste también la vida de  nuestros abuelos, de nuestros padres y la de todos los seres queridos que ya no están junto a nosotros, pero que te siguen disfrutando desde otra altura.
Adiós Sol…! Mañana te espero otra vez. Casapueblo es tu casa, por eso todos la llaman la casa del sol. El sol de mi vida de artista. El sol de mi soledad. Es que me siento millonario en soles, que guardo en la alcancía del horizonte.
FUENTES
Posdata – Carlos Paéz Vilaró –Editorial Aguilar
Wikipedia  – Carlos Páez Vilaró.
El personaje. Carlos Páez Vilaró  - Gabriela Vaz
(c) Magda Lago Russo
Montevideo
Uruguay

Magda Lago Russo es escritora

sábado, 15 de febrero de 2014

Julio Cortázar juega Rayuela - Araceli Otamendi

Julio Cortázar (c) Alicia D´Amico
tapa de la edición conmemorativa de Rayuela a 50 años de su publicación
editorial Alfaguara 


(Buenos Aires) Araceli Otamendi 

A 30 años de la muerte de Julio Cortázar y al cumplirse 100 años de su nacimiento, escribí este ensayo sobre su obra, especialmente su novela Rayuela.

Julio Cortázar juega Rayuela


                 "¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas..."
                                                                                   Julio Cortázar, Rayuela

Al cumplirse 50 años de la publicación de Rayuela, nos encontramos de nuevo  con la narrativa de Julio Cortázar, el gran escritor argentino  al que nunca hemos dejado de leer.  Las ediciones conmemorativas, la publicación de sus cartas y de las clases que brindó en University of California, Berkeley, amplían lo que tal vez, no estaba publicado, pero ya sabíamos los lectores ávidos de su obra.
Al decir del crítico y poeta Saúl Yurkievich: "...La obra de Julio Cortázar es invasora colonia de pólipos, enjambre incontenible, transmigración de anguilas, pero también es poliedro de cristal tallado, sextante, sistema planetario. Es a la vez take y estro armónico, free jazz y clave bien templado. Cortázar es a la vez nigromante y pendolero, esfera y maremagno,  trompo y tromba. Cortázar encarna todas las metamorfosis de ese genio proteiforme que llamamos literatura. Cortázar, es en cierto modo, toda la literatura...". (1)
Julio Cortázar les dice a los alumnos de University of California: "...Para empezar, un escritor juega con las palabras pero juega en serio; juega en la medida en que tiene a su disposición las posibilidades interminables e infinitas de un idioma y le es dado estructurar, elegir, seleccionar y rechazar y finalmente combinar elementos idiomáticos para que lo que quiere expresar y está buscando comunicar se dé de la manera que le parezca más precisa, más fecunda, con una mayor proyección en la mente del lector...". (2)
En Rayuela,  Cortázar expresa una etapa metafísica como él mismo afirma: "...  esta etapa que llamo metafísica a falta de mejor nombre se fue cumpliendo sobre todo a lo largo de dos novelas. La primera, que se llama Los premios, es una especie de divertimento; la segunda quiso ser algo más que un divertimento y se llama Rayuela..." (2).
Frente a lo anquilosado, lo acostumbrado ¿la novela? tal como se conocía,  Cortázar propone algo distinto.  La instrucción para ablandar el ladrillo, que prolonga el "Manual de instrucciones", primera sección de  Historias de cronopios y de famas, contiene el germen de Rayuela; condensa simbólicamente la situación, la concepción y la actitud de Cortázar ante la falsa vida, ante la Gran Costumbre. (1)
El autor crea al personaje central de Rayuela, Horacio Oliveira, un hombre muy común y este personaje pone en tela de juicio cualquier cosa, no acepta las respuestas de la sociedad x o de la sociedad z, de la ideología a o de la ideología b.
Horacio Oliveira,  “... es un hombre como cualquiera de nosotros, realmente un hombre muy común, no mediocre pero sin nada que lo destaque especialmente; sin embargo, ese hombre tiene - como ya había tenido Johnny Carter en "El perseguidor" - una especie de angustia permanente que lo obliga a interrogarse sobre algo más que su vida cotidiana y sus problemas cotidianos. Horacio Oliveira, el personaje de Rayuela, es un hombre que está asistiendo a la historia que lo rodea, a los fenómenos cotidianos de luchas políticas, guerras, injusticias, opresiones y quisiera llegar a conocer lo que llama a veces "la clave central", el centro que ya no sólo es histórico sino filosófico, metafísico, y que ha llevado al ser humano por el camino de la historia que está atravesando, del cual nosotros somos el último y presente eslabón...". (2)
Julio Cortázar  sabe que va en otra dirección cuando escribe Rayuela como  una anti-novela, intenta romper los moldes en que se petrifica el género, según le escribe a Jean Barnabé. Considera que la novela "psicológica" ha llegado a su término y que si hay que seguir escribiendo cosas que valgan la pena, hay que arrancar en otra dirección. (3)
Como Fernando Pessoa y su Libro del desasosiego, que el lector puede leer como un anti-libro, ya que el libro se va armando  según la edición con los papeles dejados por el poeta portugués y puede seguir armádose,  Julio Cortázar invita a los lectores a jugar con Rayuela, a hacerse cómplices del juego, a ser activos. Para eso indica en el Tablero de dirección dos posibilidades, el primer libro que se deja leer en la forma corriente y termina en el capítulo 56, y el segundo libro que se deja leer empezando por el capítulo 73 y siguiendo luego en el orden que se indica al pie de cada capítulo. " ...El problema de Rayuela es que se convirtió e una novela o antinovela o contranovela como la han llamado los críticos - ha habido muchas palabras para definirla - por una serie de circunstancias de tipo personal y literario...", dice Cortázar.  (2)
"...La novela puede ser muy corta o casi infinita, algunas novelas terminan y uno se queda con la impresión de que el autor podría haber continuado, y algunos continúan porque años después escriben la segunda parte. La novela es lo que Umberto Eco llama la "obra abierta" : es realmente un juego abierto que deja entrar todo, lo admite, lo está llamando, está reclamando el juego abierto, los grandes espacios de la escritura y de la temática...". (2)
Cortázar se confiesa lector de Le Monde donde aprende cosas como el principio de incertidumbre de Heisenberg y plantea este principio en la literatura cuando lo  pone en una pequeña frase del Club, en Rayuela: "...En el momento en que se llega al límite de una expresión, ya sea la expresión de lo fantástico o la expresión de lo lírico en la poesía, más allá  y al mismo tiempo tiene la tremenda fuerza de esas cosas que sin estar reveladas parecen estar haciéndonos gestos y signos para que vayamos a buscarlas y nos encontremos un poco a mitad de camino, que es lo que siempre está proponiendo la literatura fantástica cuando lo es verdaderamente...". (2)
Cortázar sabe, cuando escribe Rayuela que, como los científicos cuando dan una sensación de calma, de seguridad y de confianza, hay un momento de su investigación, de su meditación, en que de golpe empiezan a perder los pedales y se les mueve el piso, porque ya no hay certidumbre, lo único que vale es el principio de incertidumbre. (2). El autor sabe que está jugando con el alfabeto "ese maravilloso juego de cubos de colores" cuando está escribiendo. Rayuela es un territorio donde todo es posible e incierto al mismo tiempo e invita al lector a jugar.
Entre Horacio Oliveira y la Maga, otro personaje de Rayuela, la rabdomancia ambulatoria postula encuentros fatales por atracción cósmica o por transmisión telepática. Son juegos iniciáticos con tendencia a ritualizarse, vinculados a la esfera erótica, imbuidos de relaciones misteriosas (mito, magia, liturgia, sacramento), de simbología cósmológica, como rayuela y calidoscopio, se encuentran la rabdomancia y el juego de las peceras. (1). “...En Rayuela, para citar un libro que yo escribí hacia  los años 50-60,  hay con alguna  frecuencia situaciones eróticas pero ninguna está tomada de frente..." (2)
"...La búsqueda marca todo el relato. Rayuela empieza con la pregunta "¿Encontraría a la Maga?" (1:15). Oliveira buscador prospectivo (Maga, edén) y retrospectivo (el juego de recobrar lo insignificante, lo inostentoso, lo perecido), se autodefine como tal: "Ya para entonces me había dado cuenta de que buscar era mi signo, emblema de los que salen de noche sin propósito fijo, razón de los matadores de brújulas..." (1:20)...". (1)
Rayuela es literatura  y juego como partida existencial, novela y anti-novela, espacio lúdico, territorio inexplorado,  Julio Cortázar apela al principio de incertidumbre para introducir al lector en el juego, para jugar con todo y jugarse, lo reinstala en ese espacio. Cortázar busca un lector activo que juegue también al leer Rayuela.

(c) Araceli Otamendi
escritora y periodista argentina
Buenos Aires, diciembre de 2013

bibliografía:
Julio Cortázar, Rayuela, 50 edición conmemorativa, Buenos Aires:Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, 2013
(1) Saúl Yurkievich, Julio Cortázar: mundos y modos, 1997, Ediciones Minotauro,S.A. Barcelona
(2) Julio Cortázar, Clases de literatura, Berkeley, 1980, 1ª edición, Buenos Aires: Aguilar, Altea, Taurus, Alfagura, 2013
(3) Julio Cortázar,  De una carta a Jean Barnabé, 17 de diciembre de 1958, publicada en (2)

lunes, 3 de febrero de 2014

Alice Munro: Premio Nobel de Literatura 2013.

(Montevideo) Magda Lago Russo

Alice Munro Premio Nobel de Literatura 2013
Un reconocimiento al relato corto como género literario



La escritora canadiense Alice Munro ha sido galardonada con el Nobel de Literatura 2013, según ha anunciado desde Estocolmo la Academia sueca. El jurado se ha referido a ella como la "maestra del relato corto".
Alice Munro, nació en Ontario el 10 de julio de 1931. Es una narradora que  se destaca sobre todo por sus relatos y está considerada como una de las escritoras actuales más importantes de  lengua inglesa.
En una entrevista del 2009 en La Vanguardia dijo: que ya no sirve para una vida normal. "He escrito tantos años que no sé hacer nada más", señaló. "Sé que soy feliz cuando me viene una idea y puedo ponerme a trabajar de manera estructurada, y sé también que no soy muy buena tomando vacaciones".
"En mi tiempo libre lo que hago es ir manejando por el campo con mi marido, que es geólogo y geógrafo, identificando cosas del paisaje. Ésa es una ocupación concreta, muy buena para mí, y además mis libros tienen mucho sobre el campo y los paisajes, así que siento esos paseos como parte de una investigación previa a la escritura. Saber que esas excursiones después me van a servir para mi literatura hace que me relaje.” Comenzó a estudiar periodismo y filología inglesa en la Universidad de Western Ontario, pero la abandonó al casarse en 1951. Junto a su marido, con quien comparte tres hijas, abrió una librería en Victoria. Comenzó a escribir en su juventud, publicando en diversas revistas, pero no editó su primer libro de cuentos hasta 1968, Dance of the Happy Shades, que tuvo buena recepción en Canadá.
En 1972 se divorció de su marido y cuatro años después se casó con Gerald Fremlin.
En 1971 publicó una exitosa colección de historias titulada Lives of Girls and Women. Después llegaron otras obras como Who do you think you are? (1978), The Moons of Jupiter (1982), Runaway (2004), The View from Castle Rock (2006), Too Much Happiness (2009) y Dear Life (2012).
Sus historias por lo general se desarrollan en pequeñas localidades, donde la lucha por una vida socialmente aceptable provoca relaciones tensas y conflictos morales. Sus textos a menudo cuentan representaciones de la vida cotidiana, pero afrontando acontecimientos decisivos .Reside actualmente en Clinton, cerca de su casa de la infancia en el suroeste de Ontario.
Fue definida por Colm Tóibín* como “Chéjov canadiense”, a la que, en 1961, le dedicó un artículo que llevaba por título Ama de casa encuentra tiempo para escribir relatos.
Por aquel entonces, tenía treinta años y dos hijas, de cuatro y siete años.
Es la decimotercera mujer que recibe el Nobel de Literatura
Ha declarado a los medios del país que la obtención del galardón siempre había sido para ella un "castillo en el aire" que "podría suceder, pero probablemente no sucedería".
Con 82 años, confesó hace tres años en acto público que padecía cáncer, sin más detalles, y el pasado mes de junio anunció al diario National Post que probablemente no volvería a escribir "nunca más".

La obra de Alice Munro

Desde su primera recopilación de relatos en 1968, ha publicado en total 14 libros que agrupan sus cuentos
Se pueden destacar entre sus obras: El progreso del amor, ganadores del Premio del Gobernador General. Tal vez el más popular es Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio, de 2001

La temática y el estilo de Alice Munro

En primer lugar, cabe mencionar que las obras de esta galardonada con el Premio Nobel de Literatura 2013 transcurren en el Condado de Heron, en un ambiente básicamente rural y provinciano, con los personajes de alguna forma agobiados por los convencionalismos sociales propios de dicho ambiente. Con una mayoría de personajes femeninos, complejos y ricos, la temática es variada, destacando cierto elemento de violencia vinculada en muchos casos al sexo (violaciones, incesto, etc).
La ambigüedad en diferentes aspectos de la vida es también uno de los enfoques más representados en sus cuentos. Las expectativas de sus protagonistas frente a una realidad más cruel y más mundana; lo ordinario de las situaciones cotidianas con acontecimientos fantásticos; o la ironía y el humor enfrentados con la seriedad de determinados hechos, son ejemplos de esta dicotomía.
En cuanto a la técnica, utiliza normalmente la figura del narrador omnisciente, dejando a un lado la técnica de narración en primera persona, propia de escritores que menciona como influyentes en su trabajo, como sería el caso de William Faulkner. Los críticos comparan su obra  con la  del más destacado cuentista de todos los tiempos, especialmente con el ruso Anton Chéjov (en inglés).
Su estilo es sencillo, sin frases excesivamente largas ni palabras rebuscadas, lo que definitivamente la acerca a sus lectores como ningún otro escritor de relatos cortos podría, fueron suficientes a la Academia Sueca para justificar la concesión del Premio Nobel de Literatura 2013.
Los 14 libros en los que se recogen todos sus relatos cortos, publicados entre 1968 y 2012, constituyen ciertamente una joya de este tipo de narrativa.
Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio, publicado en 2001.

Se trata de 9 cuentos en total, que transcurren, como era de esperarse, en un condado rural del sureste canadiense, con una que otra "visita" a la capital. En la gran mayoría de los cuentos el protagonista es una mujer. Estos cuentos son, de acuerdo con el orden de la recopilación, los siguientes:

Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio

El cuento que da nombre al libro es, además del más extenso (o menos corto), el más rico en cuanto a temática y posibilidades de reflexión. Gdynia, un ama de llaves solterona es engañada por una adolescente, quien escribe unas cartas en las que el padre de ésta expresa su amor y deseos de contraer matrimonio con aquella.
Motivada por esta mentira, Gdynia renuncia a su trabajo y emprende un viaje al otro extremo del país, para encontrarse con una realidad totalmente distinta a la que esperaba. No obstante, su tenacidad y deseo de encontrar algo parecido a la felicidad, le permite superar una situación que para otros pudiese haber sido devastadora.

Puente flotante

 Una conmovedora historia de una mujer casada, Jinny, que padece de cáncer,  su relación con su esposo y los preparativos para ingresar al hospital, incluyendo un episodio en el que llega a ser besada por un adolescente en un lugar idílico. Esto último es una alegoría a lo que se sueña, sabiéndose de antemano que es imposible de alcanzar.

Mobiliario familiar

Narra la relación entre una joven y la prima de su padre, Alfrida, una mujer que abandona el pueblo para vivir sola en la gran ciudad -algo no muy bien visto por la familia- y que obtiene notoriedad al escribir sobre temas femeninos en un periódico. El encuentro de ambas termina rompiendo la imagen que cada una tenía de la otra.

Consuelo

Nos cuenta los momentos vividos por Nina justo después de la muerte (suicidio) de Lewis, su esposo, hasta el funeral de éste, con un protagonista silencioso y portentoso: la soledad.

Ortigas

El reencuentro de la protagonista con quien había sido su amigo y amor platónico de niña, Mike McCallum. La esposa de Mike ha fallecido y pareciera que es un buen momento para tratar de conquistarlo, pero hay cosas que el tiempo y la vida no permiten recuperar.

Poste y viga

El esfuerzo de una mujer por mantener un matrimonio que ha perdido la pasión y la ilusión, y que se ve amenazado por la presencia de otro hombre por el que se siente atraída.

Lo que se recuerda

Un joven matrimonio, Meriel y Pierre, viajan a su pueblo natal para el funeral del mejor amigo de este último. Al día siguiente, puesto que Pierre debe hacer otras diligencias, un apuesto doctor se ofrece a llevarla a ver a su madre, que se encuentra en una casa de retiro. Este incidente pone en peligro la relación entre Meriel y Pierre, de no ser por el gesto final de ella, al despedirse del doctor.

Queenie

La historia de una joven contada por su hermanastra, unos años menor, que incluye el matrimonio de aquella con un hombre mucho mayor, y cómo luego lo abandona por otro más joven, en una lucha por huir a toda costa de su presente, que no es más que tratar de huir, en realidad, de sí misma.

Ver las orejas al lobo

El título original del cuento es The bear came over the mountain, y fue llevado al cine como Away from her, recibiendo dos nominaciones al Oscar. Es el único relato de Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio  donde el protagonista principal es un hombre, Grant, cuya esposa de toda la vida, Fiona, sufre de Alzheimer. Grant se ve en la necesidad de internarla en un hospital y sufrir las consecuencias de una pérdida incluso más dolorosa que el divorcio o la muerte.

*Colm Tóibín novelista, periodista, dramaturgo y  conferenciante irlandés

Fuentes.
La Vanguardia.com - Cultura – 7 de noviembre/2013.
About.com -  Libros – Rómulo Parra.

                                                       
(c) Magda Lago Russo
Montevideo
Uruguay

Magda Lago Russo es escritora

domingo, 2 de febrero de 2014

Los domingos, los poetas y los artistas



(Buenos Aires)

En el año 2000 participaba en el Programa de Persona a persona que se emitía por Radio del Plata como columnista y también durante un tiempo como productora general.
El programa se hacía entre las 19 y las 21 los días domingo. Como el domingo es un día en el que muchas personas no saben qué hacer ni cómo entretenerse, recuerdo que en una reunión en casa de una amiga común, la escritora  Paulina Juszko me comentó que ella tenía grabada la canción de Nacha Guevara: Un buen par de patadas. Así que se la pedí y el domingo siguiente la pasamos en el programa:
http://www.letras.com.br/#!nacha-guevara/un-buen-par-de-patadas

Poetas como Jacques Prevert y artistas como Andy Warhol se han referido también al tema del domigo.:

"...los que se mueren de aburrimiento los domingos por la tarde
porque ven llegar el lunes
y el martes y el miércoles y el jueves y el viernes y el sábado
y la tarde del domingo..."

(Jacques Prevert)

http://www.taringa.net/posts/arte/15840512/Palabras---Jacques-Prevert.html


“Odio los domingos. No hay nada abierto salvo las floristerías y las librerías”.
(Andy Warhol)

http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com.ar/2009/11/andy-warhol-un-artista-que-supo.html

Espero que este domingo les resulte ameno, amigos.