miércoles, 23 de julio de 2014

Sobre el estilo indirecto libre en la escritura: Gustave Flaubert y Madame Bobary

(Montevideo) Magda Lago Russo

Gustave Flaubert (RuanAlta Normandía12 de diciembre de 1821  CroissetBaja Normandía8 de mayo de 1880) escritor francés, considerado como uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada, Madame Bovary, y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo. Madame Bovary constituye uno de los puntos de referencia para el movimiento del realismo.
No obstante, la historia también se halla estrechamente unida a lo que se conoció como la novela alegórica, dado que más que una novela de romance que terminará en el suicidio de su protagonista femenina y en la muerte por decepción amorosa, o pena moral, de su protagonista masculino es también una crítica a la sociedad burguesa del siglo XIX, posterior a la revolución francesa y al gobierno absolutista de Napoleón en Francia. En tres partes, con una increíble agudeza literaria,
Gustave Flaubert nos muestra su punto de vista sobre la vida de la sociedad de alto rango en la Francia del temprano siglo XIX, al casar al personaje principal con alguien que nada le ofrece más que exhibirla como si fuese un trofeo y al encontrar en un estudiante de leyes, con quien tendrá una cruel y triste historia, lo que siempre buscó, pero que al final, no la llevará a nada más que a su muerte.
Cuando Emma Rouault se casa con Charles Bovary se imagina que va a pasar en la vida de lujo y la pasión que ella lee en las novelas sentimentales y revistas femeninas. Pero Charles es un médico rural aburrido, y la vida de provincia es muy diferente de la emoción romántica que anhela. En su búsqueda para hacer sus sueños ella toma un amante, y comienza una espiral devastadora en el engaño y la desesperación.  Madame Bovary, es pues más que una novela, un retrato fiel y un paradigma para la literatura realista y universal,
Para escribir esta obra, Flaubert utilizó el estilo indirecto libre  que es una de sus grandes aportaciones a la técnica literaria. La nueva técnica va a dar una gran flexibilidad a su prosa, por medio de ella intenta que la narración sea más objetiva, reproduciéndola. Logra una forma más sutil, infiltrando hábilmente el estilo directo en el indirecto, transformándolo en el estilo indirecto libre.
El novelista francés escribía: "El artista debe estar en su obra como Dios en la Creación, invisible y todopoderoso, de tal manera que se sienta en todo, pero que no se le vea."
Las características  del estilo indirecto libre son:
- Aligera la narración al eliminar algunos elementos gramaticales
- Permite una penetración del punto de vista del autor en lo que el personaje dice o piensa. Es como si lo conociera íntimamente, como si el personaje y el narrador se fundieran en una sola persona.
- Es más verosímil. El lector percibe aquello con mayor "verdad".
La utilización del estilo indirecto libre por Flaubert en Madame Bovary  le permite narrar directamente el proceso mental, de su personaje central Emma, para describir  su intimidad presentándola mediante una escritura que concentra la subjetividad del personaje. Muestra sus sentimientos íntimos.  
Por ejemplo
"Se repetía: “¡Tengo un amante!, ¡un amante!”, deleitándose en esta idea, como si sintiese renacer en ella otra pubertad. Iba, pues, a poseer por fin esos goces del amor, esa fiebre de felicidad que tanto había ansiado".
(Madame Bovary / Flaubert)
Dicho estilo posibilita descubrir por si mismo la mentalidad de Emma, descubriendo así la falta de ética, de juicio, de moral y de amor que tiene hacia su familia. Reproduce en su obra la conversación común, el habla coloquial.
Se vale de varios tipos de narradores, para mantener la objetividad y el distanciamiento en la obra: El narrador omnisciente (sabe todo acerca del personaje) el narrador personaje-testigo y narradores personajes singulares.
El primer narrador que aparece en la obra es el Narrador personaje-testigo, el cual es un personaje que narra en primera persona y cuenta la historia desde lo que observa
El narrador -testigo en las cuatro primeras páginas de Madame Bovary establece que es diferente al relator invisible que obviamente no se encuentra enunciado. Este relator posibilita a Flaubert tener una posición imparcial y objetiva, ya que la mencionada voz se pronuncia desde la tercera persona, como simple observador, que narra y describe lo que ocurre, sin dar juicios de valor
Este es un procedimiento narrativo ambiguo, como dice Vargas Llosa**, pues el narrador omnisciente se acerca tanto al personaje, que no sabe el lector si las palabras pertenecen al relator invisible o si el personaje está monologando mentalmente. Un ejemplo de estilo indirecto libre son, la exclamación y, sobre todo, los verbos en pretérito imperfecto (“hacía”, “estaban”, “chisporroteaban”) señalan el cambio de perspectiva en la narración: ahora el narrador “habla” por boca de Emma, ya no lo hace desde fuera. Flaubert demuestra que conocía bien la psicología femenina y que era capaz de meterse en la piel de sus personajes y, sobre todo, en su psicología interna (Madame Bovary c´est moi, decía el escritor en una de sus cartas).
El efecto que consigue Flaubert utilizando el estilo indirecto libre es: fijar la atención hacia la realidad cotidiana y considerar al hombre dentro de la sociedad y sus problemas con gran detalle. Además de producir el efecto inmediatez  que lo distancia del mundo ficticio. Se tiene la impresión de estar escuchando la voz del personaje, viendo una conciencia en movimiento.
Aparentemente es una convencional historia de adulterio, pero se convierte en un análisis de la humanidad y en un enfoque de la monotonía y la vida burguesa; se descubre una sociedad francesa y al mismo tiempo se ridiculiza, es decir, se muestran sus errores y el autor se burla de ellos.

El efecto de realidad psicológica utilizando el estilo indirecto libre que le proporciona al relato es innegable. Atrapa poco a poco, además es interesante y juega con las descripciones que logran transportar al  lector al lugar de esa época.

La forma de contar la historia  es tan específica que se pueden contemplar los personajes, los paisajes, las estancias, con esas descripciones tan, minuciosas  creando  además un personaje lleno de hechizo.

Muestra un prototipo de heroína de ficción rebelde y poco  resignada al destino. Con esta  historia consigue Flaubert atraer por su carácter misterioso, trágico y duro, porque, aunque es evidente que las historias de estas características siempre tienen un mismo final, que se duda durante toda la obra.
  
(c) Magda Lago Russo
Montevideo
Uruguay

bibliografía:
Mario Vargas Llosa, “La orgía perpetua” Flaubert y Madame Bovary                                                          
                                        
Magda Lago Russo es escritora

domingo, 20 de julio de 2014

Matices de la literatura infantil por Javier Claure C.


                                     

(Estocolmo) Javier Claure C. 
Cuando se habla de la importancia que tiene la literatura infantil, nadie duda de su efecto, en los pequeños oyentes y lectores, expresado en el aprendizaje de una lengua. Las niñas y los niños que son expuestos a escuchar o leer historias, cuentos, mitos, leyendas etcétera; aprenden  a utilizar un idioma: mejoran su vocabulario, se expresan con más claridad y tienen más facilidad para exteriorizar sus pensamientos, experiencias, sentimientos y temores. Pero ese acto de leer o de escuchar va mucho más allá de una simple actividad lingüística. Comprender un texto literario, ya sea destinado a los pequeños o a los adultos, es un proceso emocional y cognitivo. Por eso leer un buen texto literario puede crear procesos de sensibilidad en el lector. Algunos lingüistas e investigadores de literatura aseguran que existe una estrecha relación entre el pensamiento y los sentimientos. Dicho de otra manera; pensamiento y sentimiento son inseparables. La literatura infantil emana del pensamiento de escritores adultos, y está diseñada para cerebros que se encuentran en constante desarrollo. Es decir, para seres humanos pequeños que permanecen en un nivel especial en su progreso cognitivo. La mayoría de los niños nacen con inteligencia y, en consecuencia, son aptos para desarrollar su capacidad creativa. Esto depende, naturalmente, del entorno social en el que viven. En efecto, es importante que se formen una idea de los hechos y las cosas fundamentales del mundo al cual llegaron. Entenderse a sí mismos y a sus semejantes requiere de ciertas experiencias en su pequeño universo. Al mismo tiempo, es valioso que tengan la habilidad de observar entre las igualdades y las desigualdades; característica esencial del pensamiento humano. Tomado en cuenta esos aspectos, y por razones naturales, los niños son curiosos y poseen enormes ganas para descubrir el mundo que les rodea. Son libres de sus actos, no tienen prejuicios y, gracias a su imaginación, se dejan llevar por senderos que talvez son inaceptables para las personas mayores. En fin, la infancia es la época más bella de la vida. Y es difícil olvidar las cosas que han encandilado a nuestra curiosidad infantil, razón por la cual muchos escritores y poetas describen en sus obras episodios de su niñez, o bien historias que han escuchado en ese hermoso período inocente.
Otro aspecto relevante en los niños es que tratan de imitar a los adultos. Se acercan al mundo mediante obras literarias adecuadas para su edad. Es aquí donde la literatura infantil cumple un papel muy significativo en la vida de los niños y las niñas. La palabra sutil, hábil y todopoderosa es la encargada de transmitir todo tipo de ocurrencias y novedades. Los cuentos infantiles, lejos de la abstracción del mundo adulto, proporcionan a sus destinatarios travesuras, risas, situaciones cómicas y absurdas, aventuras, felicidad, etcétera. Y los niños se identifican con ese júbilo creyéndose  protagonistas de esos relatos. En la primera infancia, hasta los 7 años, no son capaces de leer. Sin embargo, escuchan cuentos, fábulas, cantos y otras narraciones que se les va grabando en la memoria. El lenguaje es el vehículo que los transporta de un lugar a otro, y llenan su cerebro con información.
A muchos padres les ha tocado leer cuentos, en la oscuridad de la noche, para que sus hijos se quedasen dormidos. Justamente es esos relatos contados; lo imposible se hace posible: hablan los animales, los  objetos caminan, los caballos tienen alas, los sombreros vuelan, existen enanos, hadas, brujos, seres invisibles, los personajes tienen poderes mágicos, etcétera.
El filósofo y crítico literario alemán, Walter Benjamin, decía que la persona que narra posee enseñanza para el que escucha. De ahí que muchos cuentos infantiles tienen un valor formativo. Algunos cuentos no son reales, pero hablan de la realidad. En definitiva, el mensaje es que los niños y las niñas deben enfrentarse a un mundo lleno de virtudes, sorpresas, diabluras, escenas jocosas, alegrías; pero también lleno de maldades, tristezas, sufrimientos e imperfección. En otras palabras, los cuentos plantean a los niños un mundo repleto de misterios y fenómenos.

Cuentos clásicos pasan de generación en generación transmitiendo enseñanzas. Por ejemplo en ”La Cenicienta” observamos la relación de maldad por parte de una madrasta y sus hijas contra Cenicienta que está impregnada de belleza y dulzura. En “Alicia en el país de las maravillas” encontramos que el mundo está lleno de sorpresas. En “Pippi Calzaslargas”, la protagonista es una niña que categóricamente está en contra de una pedagogía autoritaria. El cuento “El patito feo” nos muestra que hay diferencia entre hermanos y que existe la posibilidad de no ser amado. En “Los hermanos corazón de León”, se advierte que la muerte puede llegar en el momento menos pensado. “La sirenita” nos habla de seres que tienen alma y, por lo tanto, son propensos al sufrimiento. En “Mío mi pequeño mío” se percibe el desamor de unos padres a su hijo adoptivo. En “Heidi” se hace presente una niña bondadosa, obediente y cariñosa que se va a vivir, con su abuelo, a los Alpes suizos.
Quién puede olvidar las canciones infantiles como: “Arroz con leche”, “Mambrú se fue a la guerra”, “Duérmete mi niña”, “Los pollitos” etc. Esas agradables melodías despiertan las emociones de los niños, aprenden nuevos vocablos y ciertas experiencias de manera inconsciente. Y así podríamos citar otros cuentos y otras canciones. Como se puede notar, los niños, desde su nacimiento, son criados en medio de una “vida literaria”. Pero quizá lo más importante, aparte de los aspectos pedagógicos y educativos, es que los cuentos infantiles suministran un gran amor cuando los padres leen para sus hijos, y los maestros inician lecturas con sus alumnos. De esta manera fomentan la imaginación y creatividad de los niños. Además, los relatos infantiles son como bálsamo divino para los pequeños receptores porque, entre otras miles de cosas, permite conocer valores, cultiva la sensibilidad, crea hábito de leer, crea vivencias, despierta la fantasía; etcétera. O sea, el lenguaje se hace parte de ellos; e incluso van formando una propia personalidad. Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura 1990, dijo: “La misión de la poesía es volver habitable el mundo”. Y es precisamente eso lo que hacen los cuentos. Vale decir, crean un espacio donde los niños pueden vivir a sus anchas.


(c) Javier Claure C.

Estocolmo
Javier Claure C. es un escritor boliviano radicado en Suecia

texto e imágenes enviadas por Javier Claure C. para su publicación en la revista Archivos del Sur





sábado, 12 de julio de 2014

Julio Cortázar juega Rayuela por Araceli Otamendi en Revista Aurora Boreal

Julio Cortázar (c) Alicia D´Amico


(Buenos Aires)

El ensayo Julio Cortázar juega Rayuela por Araceli Otamendi se ha publicado en la revista Aurora Boreal (Dinamarca), una revista para los amantes del español que edita el escritor Guillermo Camacho desde Copenhague:
http://www.auroraboreal.net/literatura/ensayo/1790-julio-cortazar-juega-rayuela

lunes, 7 de julio de 2014

A 100 años de la muerte de la poeta uruguaya Delmira Agustini por Magda Lago Russo


(Montevideo) Magda Lago Russo
En el mes  julio  se cumplen 100 años de la muerte trágica de Delmira Agustini (Montevideo, 1886- Montevideo, 1914), una de las mayores poetisas de la literatura uruguaya. Nació y fue criada en una familia que a pesar de ser conservadora y tener conductas estrictas, le dieron la posibilidad de cultivarse culturalmente y desarrollar su creatividad. Fue una niña precoz. Además de componer versos desde que tenía 10 años, realizó estudios de francés, música y pintura. Formó parte de la Generación del 900, junto a Julio Herrera y ReissigLeopoldo LugonesRubén Darío y Horacio Quiroga, al que consideraba su maestro. Darío llegó a compararla con Santa Teresa, diciendo de ella que era la única, desde la santa, en expresarse como mujer. Su poesía expresó el erotismo femenino en una época en la que el mundo estaba dominado por el hombre. Su estilo pertenece a la primera fase del Modernismo y sus temas tratan de la fantasía y de materias exóticas. Eros, dios del amor, simboliza el erotismo y es la inspiración para los poemas de Agustini sobre los placeres carnales. Eros es el protagonista en muchos de sus poemas y obras literarias. Dedicó su tercer libro a este último, titulado Los cálices vacíos (1913), lo que significó su entrada al movimiento de vanguardia. Contrajo matrimonio con Enrique Job Reyes el 14 de agosto de 1913, pero por diversas desavenencias conyugales lo abandonó un mes y medio más tarde, divorciándose el 5 de junio de 1914. El 6 de  julio del mismo año muere asesinada por su ex esposo, quien después se suicidó.  Con 27 años, tres libros de poesía publicados, Delmira fue una de las primeras mujeres uruguayas que pidió el divorcio por voluntad propia y con una serie de admiradores nacionales y contactos internacionales. Desde entonces la figura de Delmira (es casi imposible no referirse a ella con sola apelación a su nombre de pila) se ha enroscado en la historia literaria uruguaya generando varios mitos y otras tantas realidades  En su poesía modernista, el significado de las palabras se ensambla y se convierte en algo vivo. Los  escritores modernistas despreciaban al burgués, que a su vez no los estimaba ni comprendía .Delmira Agustini escribía a propósito de esto:
“¡A cada paso en el suelo / siento que aplasto un gusano!” (El poeta y la diosa).
Delmira tenía un espíritu fuerte y una voluntad débil. Su madre la absorbió completamente.  Delmira Agustini murió joven pero dejó una obra imperecedera.Empezó a editar en la revista Rojo y Blanco, que dirigía Samuel Blixen. En el número del 27 de noviembre de 1902, apareció Poesía, obra de sus quince años. En la revista La Alborada publicó versos de su niñez. A pesar del desorden de sus rimas, que trasuntan desasosiego interior Delmira trabajaba en ellas. Era espontánea pero con disciplina. Los versos más empleados fueron los endecasílabos y el alejandrino.
En 1907 editó el primer conjunto de poesías, “El Libro Blanco”, prologado por Manuel Medina Betancort. Se trata de una obra modernista, reclama libertad para el creador:
¡El pensamiento
no se esclaviza a un vil cascabeleo!
ha de ser libre de escalar las cumbres
entero como un dios, la crin revuelta,
la frente al sol, al viento!
El poema ÍNTIMA, de la sección Orla Rosa, es su primer canto de amor. En Orla Rosa aparece su constante: la fuerza de vida que la lleva a reunir en haz el deseo, el ímpetu de la pasión, la sensibilidad, la inteligencia, la imaginación.
ÍNTIMA (fragmento)
Yo te diré los sueños de mi vida En lo más hondo de la noche azul  Mi alma desnuda temblará en tus manos, Sobre tus Hombros pesará mi cruz. Las Cumbres de la Vida hijo solas bronceado, solas Tan Tan y Frías! Y encerré Mis Ansias en Mí Misma, y de Toda Entera . Como Una torre de marfil me Alcé Hoy abriré un gran misterio tu alma el; tu alma es Capaz de penetrar en mi. En el silencio del heno vértigos de abismo: Yo vacilaba, me sostengo en ti. Muero de ensueños; Beberé en tus fuentes Puras y frescas La Verdad, yo Sé Que está en El Fondo magno de tu pecho El manantial Que vencerá mi sed…
Delmira sabía que la realidad y el sueño se confunden en una zona a la cual no llegan los sentidos. El Amor era el cauce de su vida.
Fue una adelantada de la revolución sexual de nuestro tiempo.
Exaltó el amor físico hasta transformarlo en poesía.También hay que destacar que estaba tan concentrada en su mundo íntimo, que apenas percibía el social.En Delmira siempre vivió el Espíritu porque el ser humano tiene esencia espiritual, pero su refugio fue el del amor al hombre de carne y hueso.El tema casi único de su poesía es el Amor, que para ella fue todo el bien y todo el mal.
Otros temas son el Ensueño, el Arte, los Reyes Magos, las Hadas, la Muerte, casi todos en “El Libro Blanco”.
A los 100 años de la muerte de Delmira, Diego Fischer* decidió escribir un libro sobre Delmira cuando descubrió que había aspectos pocos tratados por los estudios y las biografías de la escritora. “Una familiar que fue vecina de la familia Reyes en Florida me aportó una serie de datos llamativos. A partir de ahí, realicé una investigación de un año”, dice el autor de” Serás mía o de nadie,” que se publicó a fines de 2013. Fischer leyó y releyó lo que se había escrito sobre la autora. “Todos los textos publicados, salvo uno de 1944 cuya autora fue Ofelia Machado de Benvenuto, daban por sentado la versión de la familia Agustini. Pero nadie se preguntó quién fue Enrique Job Reyes o qué paso con la familia Agustini antes y después de 1914. Pretendí dar una mirada más amplia de los hechos”, explica Fischer. A partir de análisis del periodista en el Archivo Delmira Agustini de la Biblioteca Nacional, Fischer rearma el complejo entramado familiar de los Agustini. “No se puede entender a Delmira sin saber sobre sus padres y su hermano mayor, Antonio Luciano Agustini”. Fischer hace un retrato crudo de Santiago Agustini, padre de Delmira, “un hombre enormemente rico y miserable que no era el comerciante próspero que se decía, sino que era un usurero que hacía negocios turbios con el ejército”. Por su parte, su madre, María Murtfeld, era enferma psiquiátrica  e iba periódicamente a tratarse a Minas, sufría de jaquecas muy fuertes. Pasaba temporadas ahí y Delmira se hizo amiga de Aurora Curbelo, una muchacha hija del dueño del hotel donde se trataba la señora con aguas de magnesio. Aurora se transformó en su confidente y de casualidad en la médica que llegó al cuarto en la pensión de Andes 1206 donde murieron los ex esposos.   Otro punto sobre el que Fischer investiga es la estima que recibió Delmira durante su corta vida poética por parte de colegas e intelectuales en Uruguay y en el mundo de habla hispana, un tema donde según el autor “se partió de preconceptos y premisas que se han repetido hasta el hartazgo”. Según Fischer, detrás de Delmira Agustini hubo una operación de marketing, asombrosa para la época. Con El libro blanco, de 1907, la familia Agustini le paga al editor Medina Bentancort para que haga una antología de poemas de Delmira. “Su padre le hace dedicar el libro a toda la intelectualidad uruguaya del momento y hubo diferentes grados de respuestas. Desde Vaz Ferreira, que le llama “milagro”, hasta Pedro Figari, que apenas agradece, o Julio Herrera y Reissig, que demora un año y medio en acusar que lo había recibido. “Para Los cálices vacíos, de 1913 la familia redobla la apuesta y Delmira le dedica ejemplares a Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Eugenio D’Ors y Amado Nervo. “Unamuno le responde con una carta de tres páginas con análisis minucioso y constructivo, sin mala intención, encantado con el soneto Lo inefable, y le dice: ‘Usted tiene mucho por vivir’. Pero la acusa de versos afrancesados y le dice: ‘espero de usted un nuevo libro, porque esto de libro tiene poco’” , dice Fischer. Para Fischer, Delmira fue una víctima de sus padres y esboza la teoría de que la muerte de Delmira no fue un asesinato. “Planteo que no fue un asesinato, sino un acto suicida, un pacto entre los dos”, arguye y defiende la tesis de que Reyes no era la bestia al que acusaron.  Lo que queda En Andes 1206, donde murió Delmira Agustini luego de que Enrique Reyes le diera dos disparos, hoy hay un edificio de la década de 1950. A mediados de 1914 funcionaba allí una pensión familiar donde alquilaba una habitación Germán Da Costa, amigo íntimo de Reyes, quien además había salido de testigo de Delmira en el segundo proceso de divorcio que la poetisa presentara contra su marido. No hay placas que indiquen que allí se produjo el hecho.


Dos poesías inolvidables

LO INEFABLE




Yo muero extrañamente... No me mata la Vida
No me mata la Muerte, no me mata el Amor;
Muero de un pensamiento mudo como una herida...
¿ No habéis sentido nunca el extraño dolor ?

De un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida,
Devorando alma y carne, y no alcanza á dar flor ?
¿ Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
Que os abrasaba enteros y no daba un fulgor ?...

Cumbre de los Martirios !... Llevar eternamente,
Desgarradora y árida, la trágica simiente
Clavada en las entrañas como un diente feroz !...

Pero arrancarla un día en una flor que abriera
Milagrosa, inviolable !... Ah, más grande no fuera
Tener entre las manos la cabeza de Dios !!


(CANTOS DE LA MAÑANA 1910)


Explosión

¡Si la vida es amor, bendita sea!

Quiero más vida para amar! Hoy siento 

que no valen mil años de la idea

lo que un minuto azul de sentimiento.

Mi corazón moría triste y lento...

Hoy abre en luz como una flor febea.

¡La vida brota como un mar violento

donde la mano del amor golpea!

Hoy partió hacia la noche, triste, fría...

rotas las alas, mi melancolía;

como una vieja mancha de dolor

en la sombra lejana se deslíe...

¡Mi vida toda canta, besa, ríe!

¡Mi vida toda es una boca en flor!
(LOS CÁLICES VACÍOS 1913)

(c) Magda Lago Russo
Montevideo 
Uruguay

Magda Lago Russo es escritora 

*Diego  Fischer: escritor  y   periodista uruguayo. Cursó periodismo en la Universidad de Navarra. Es autor de siete libros Ejerce el periodismo desde 1980 en radio, televisión y prensa..
Fuentes: Wikipedia
Escritores.com
PoemHunter.com
Diario El observador de Montevideo