martes, 21 de octubre de 2014

La esencia del imaginario - De las flores a las nubes por Nilza Amaral



 


(San Pablo) Nilza Amaral
La “Casa de Flor” de Gabriel, el constructor de la casa surrealista, en el nordeste, es cierto “fue tomada por asalto” y procuró a través de ese cuerpo físico exterior realizar su utopía interior.
Exactamente como la casa de cuentos de hadas - la casa de la imaginación de Gabriel da rienda suelta  al imaginario. El constructor de la Casa de Flor construyó “su casa espiritual” como el recinto apropiado para albergar sus fantasías - “un lugar que no existe”.
El hombre procura diferentes medios para probarse. Querer liberarse de la opresión del mundo real y transportarse a una condición ideal. Entonces construye un mundo aparte, donde recreará su admirable mundo nuevo, como Huxley. El ser utópico, debemos citar, no es un ser marginado de la sociedad, un soñador o un ingenuo, pero sí un individuo insatisfecho como podemos conferir con los ejemplos de grandes utopistas como Platón, Tomás Moro, el creador del término Utopía, que construyó la abstracción de como sería “una sociedad sin la propiedad privada”; Francis Bacon (lord canciller  del rey Jaime I de Inglaterra) que ideó “una sociedad enteramente regulada por medios científicos”.
Por estar las sociedades utópicas fundamentadas en medios científicos, a veces reciben la inadmisible denominación de sociedades de ciencia ficción.
Si tuviésemos la libertad de construir refugios independientes en todos los sentidos, ya sea en los patrones vigentes de la arquitectura, ya sea en los patrones establecidos por la sociedad, tendríamos la utopía realizada, pues ese ha sido el sueño implícito en la propia palabra: el sueño de la libertad. Ciertamente Gabriel, el constructor de la Casa de Flor, inconscientemente intenta realizar ese sueño construyendo su refugio espiritual con los objetos del mar - el gran proveedor - y de la naturaleza.
Con el advenimiento del capitalismo salvaje, la libertad vital en gran parte de la población integrada en ese proceso cambió de concepto - surgieron nuevas necesidades vitales.
Cuando el sueño es realizable deja de ser un sueño. Y si existen condiciones para la obtención de la libertad cabe al individuo conquistarla, proeza no muy fácil, responsable de la ruptura de tesis como: querer es poder.
Exactamente como Gabriel el constructor de la Casa de Flor, el escritor, narrador o poeta, construye sus universos utópicos, sus obras repletas de personajes ideales. El ingreso en ese mundo fantástico es la voluntad de existir en él mientras dura el tiempo de la  lectura, ya sea en una narración, novela o poema.
Los seres irreales que crean vida dentro de ese universo son construidos a partir de la esencia del imaginario. La escritura es la casa que alberga al creador. Las piedras que la construyen como los caracoles de Gabriel son las palabras que van dando la forma deseada por ese arquitecto del imaginario, y cuya arquitectura puede escapar mucho de lo considerado provocando críticas y exigiendo explicaciones.

Proust habla de las palabras que forman una costra y bloquean los canales de nuestra vida íntima, al paso que otras leves, fluidas y respirables circulan libremente en nuestro sistema.  
Rimbaud en “Alquimia del verbo” nos dice “antes de escribir una palabra la saboreo como un cocinero saborea un ingrediente que va a verter en la salsa”; la examino a la luz como un decorador examina un jarrón chino que quiere realzar. Y no empleo sino las palabras de las que conozco el sabor íntimo y el poder de la evocación y la resonancia. Shelley compara a las palabras con una nube de serpientes aladas. Milton las considera como servidores ágiles y aire, volando alrededor de  nosotros y de nuestros subordinados.
Me remito  a las flores parecidas a las flores de hielo con las que Gabriel adornaba su casa.
Si la creación naif de Gabriel nos lleva del devaneo a lo espiritual, la estructura de su casa se compara con la estructura de una obra de creación literaria: la  argamasa, la forma, los elementos, las palabras. Los bancos colocados a lo largo de los muros, el porche con las flores del jardín, representa los equilibrios y desequilibrios existentes en el universo de palabras: el reposo o el sobresalto, la respiración, la inspiración, la preparación para la lectura.

A la  salida,en la baranda de flores, el espacio es una reflexión de lo visto, en el caso de una casa construida piedra por piedra, y de lo leído, en el caso de una obra construida palabra por palabra.
Lo fantástico y lo maravilloso está dentro de nosotros pidiendo    pasar, y el hombre hace de su realidad un conjunto de mitos en los que cree, y si así no fuese, el espíritu creativo se apagaría.
Los surrealistas contribuyeron con una gran parte de nuestro imaginario, cuando revistieron cualquier hecho banal de lo cotidiano, de otro valor repensado en delirio. Lo común se torna fantástico o maravilloso porque sugiere  otra faceta de su propuesta anterior. Ese pasaje se da por los sentidos sin que sean necesarias explicaciones del mundo “normal”. La casa de Gabriel es fantástica porque escapa de los patrones y nos hace delirar.
Si quedé impresionada con la historia de Fernando Freitas Fuão es porque construí un mundo lleno de flores y perfumes dentro de mi novela El florista. Cada pétalo de cada flor tenía un significado. Cada especie remitía a una leyenda de pasión referente a su origen. Como dice el autor: “En cuanto el fuego florecía la flor se iluminaba”. Esa selección de caracoles de Gabriel, ese cuidado descuidado en poner cada flor en las paredes, me tocó profundamente como creadora.
Si todo es efímero, no podemos dejar morir a la imaginación.
Tenemos que insistir en el desarrollo de nuestro proyecto creativo que será infinito si es alimentado.
O de lo contrario vamos a perder incluso la luz que ilumina a nuestro espíritu como el niño que no podía recordar con qué frecuencia el sol iluminaba aquellos lugares  porque sólo tenía trece años.
(c) Nilza Amaral

San Pablo
Brasil
traducción al español (c) Araceli Otamendi



Nilza Amaral - São Paulo, escritora, cuentista, novelista, profesora de lengua y literatura, entre sus libros publicados: “O dia das Lobas”, “O Florista”, prêrmio Maestrale (Itália), publicado en España y en Uruguay, con lanzamiento en la  Feria del libro de La Habana (Cuba),  “Amor em tempo de açafrão”, “A Prisioneira do Espelho”, premio de la  Secretaria de Estado de Cultura. Forma parte del grupo de escritores góticos. Nilza Amaral es miembro de la Academia Campineira de Artes y Letras

lunes, 13 de octubre de 2014

Una rosa musical - José Respaldiza Rojas

(Lima) José Respaldiza Rojas                                          
 
                                         
      La vida se  va a acabar,                                                    
la  vida se va a acabar,                                       
la vida se va acabar                                       
y yo te sigo queriendo.            
Estoy en el Pasaje Inclán, en el centro de Lima, en la Colmena, a media cuadra de la Avenida Tacna, escuchando al Coro de la Universidad Nacional de San Marcos, que dirige Rosa Alarco Larraburre, que fue creado, con apoyo de la Federación de Estudiantes, en 1954. Ese local me es conocido pues allí vivió mi abuela materna Amelia Zorrilla.
        No lo he podido evitar,                                       
 no lo he podido olvidar                                       
y yo por ti estoy muriendo.                              
          fragmento                                           
 
 Amor ladrón                                           
 Triste con fuga de tondero                                       
Canon a dos voces                                           
 Arreglo de Rosa Alarco
Era 1963, entonces tenía el cargo del Centro Federado de Primaria de la Escuela Normal Superior y, a la vez, el de Secretario de Relaciones Internacionales de la FEP (Federación de Estudiantes del Perú) y fui a visitarla con la esperanza que aceptara una invitación para que el coro que dirigía actuase en la Escuela Normal Superior.       
        Cuando mi Pepa va al baño,                                  
  yo le llevó el peinador,                                       
y cuando sale del baño                                       
quiere que la peine yo.
Avanzo con lentitud e ingreso a la sala de ensayos, busco un lugar y me siento a espalda de ella, que ensaya una nueva canción. Escucho un rato y la melodía me atrapa, cierro los ojos y con el brazo derecho en alto sigo el compás de los movimientos, parece que se dio cuenta pues al cabo de un rato, dio tres golpecitos con su batuta contra el atril e indicó un descanso.  Viene hacia mí y me dice:
-¿Sabe usted dirigir?
-No, no – respondo azorado – no tengo ese privilegio, sólo llevaba el compás.
-¿Le agradó el canto?
-Claro.
-¿Qué lo trae por acá?
-Quisiera saber si existe la posibilidad que acepte la invitación del Centro Federado de Primaria para que el coro que usted dirige intervenga en la Semana Cultural de la Escuela Normal Superior.
-¿Para cuándo es?
-A comienzos del próximo mes.
-Ven la semana entrante con un oficio de invitación.
-Muchas gracias.
            Cuando mi Pepa va al baño                               
         yo le llevo el peinador,                               
         y cuando sale del baño                               
         quiere que la peine yo.       
Es en esa circunstancia que conocí físicamente a Rosa Alarco, que lucía de buen semblante,  ojos chivillos en una cara algo pequeña y de una mirada intensa, su cabellera negra contrastaba con su tez de piel blanca. Su voz fina no le hacía mella a su don de mando, sin dejar de ser femenina. Se vestía con sobriedad. Ya antes mi padre me habló de ella al comentarme las Campañas de Extensión Cultural que realizaba por todo el país el Dr. Manuel Beltroy – se pronuncia beltruá –, Rosa Alarco Larraburre nació un 3 de noviembre de 1911, casi finalizando su primer periodo presidencial Augusto B. Leguía. Abrió sus ojos en el seno de una familia acomodada.
            Ay Pepa, ay Pepa                                      
  permite Dios que te quepa                                   
en tu pecho un abanico                                   
paloma dame tu pico,                                       
 y un poquito de tu salero ay sí.
Cursaba su educación secundaria cuando pidió se le compran una guitarra, solicitud que no fue bien tenida por sus padres, ya que tocar guitarra era sinónimo de bohemia.
            8 y 8, 16 más 24, cuarenta ay si,                               
esta noche bailo rico ay si                                   
quiero bailar terulero,                                   
quiero bailar terulero                                      
  terulero quiero bailar. 
  Ay Pepa                                         
   Marinera y fuga                    
Canon a dos voces                                       
Arreglo de Rosa Alarco
Estudió teoría y piano en la Academia Sas-Rosay y en el Conservatorio Nacional de Música, estudió Armonía, Análisis, Contrapunto, Fuga y composición musical con Rodolfo Holmann, luego, en 1942, siguió estudios de coreografía y danza moderna en la Academia de Helba Huara de Nueva York.
        Anda camina negrita,                                       
vamos al cañaveral,                                       
a cortar la caña dulce                                   
que luego azúcar te da.
También siguió cursos de perfeccionamiento en el Conservatorio Nacional de Chile, con la beca Andrés Segovia realizo estudios en Santiago de Compostela.
        Camina negra, camina                                   
que tengo que trabajar,                                   
anda recoge la caña                                       
que tu negro va a cortar.                            
            El cañaveral                                           
panalivio                                                     
 Vicente Vargas                                           
fragmento                                            
Canon a dos voces                                            
Arreglo de Rosa Alarco                                           
Hizo arreglos corales con Amor ladrón, El cañaveral, La Pasionaria, la Jarra de oro, la Lámpara maravillosa, Ay Pepa. Creó el coro escolar en la G. U. E. Rosa de Santa María y en el Colegio Mercedes Cabello de Carbonera. Con sus grupos corales visitó Piura, Chiclayo, Ica, Arequipa, Tacna, Ayacucho, Chiclayo, Chimbote, Talara, Paramonga. En el Festival Latinoamericano de la Canción Universitaria, realizado en Santiago de Chile, ganó el premio Ministerio de Educación de Chile. Siempre luchó por la preservación y difusión de nuestro folklor.
        Aquí está la pasionaria,                                   
flor que cantan los poetas;                                   
los poetas cuando cantan,                                   
cantan penas y tristezas.        
En 1958 representa al Perú en el Consejo Internacional de Música de la UNESCO y en 1963 nos representa ante la Confederación de Coros de América. Gana, en 1974, el premio Casa de las Américas, en el área de etnomusicología, por su libro Biografía y obra de Alfonso de Silva, un excelente músico peruano, compañero de estudios en el Colegio San Agustín, de padrino Erasmo Alfonso Respaldiza Martínez.
        Vengan a que todos me desengañen,                              
  aunque me cueste luego el morir;                               
vengo a arrancarte de otros brazos,                               
vengo por lo que es mío, vengo por ti.                 
 
               La pasionaria                                           
La Guardia Vieja                                           
 fragmento                                           
Canon a cuatro voces                                       
Arreglo de Rosa Alarco       
Rosa Alarco, a la par que visitaba muchos lugares de nuestra patria, iba recolectando trajes típicos, colección que donará al Instituto Riva Agüero. También estuvo ligada al Movimiento Latinoamericano para la defensa de los Derechos Humanos.
El 19 de enero de 1980 cerró sus ojos esta magnífica dama, a quién tuve el honor de compartir su amistad. Debo indicar que ningún gobernante nuestro la distinguió con ningún galardón pese a su proficua labor peruanista, por ello tratemos de divulgar lo máximo posible, su vida y obra, para que el manto del  desdén y el olvido no cubra la huella que ella nos legó.
 
(c) José Respaldiza Rojas
Lima
Perú
 
José Respaldiza Rojas es escritor

nota enviada por José Respaldiza Rojas para su publicación en la revista Archivos del Sur.