domingo, 23 de noviembre de 2014

Personajes, entornos sociales y creatividad por Javier Claure C.

Puerta del Museo Nobel



Vicente Aleixandre

bicicleta de Amartya Sen


zapatos de Selma Lagerlöf
 


(Estocolmo) Javier Claure C.
El 27 de noviembre de 1895, Alfred Nobel, químico sueco inventor de la dinamita, firmó su testamento con lo cual dio luz verde para establecer el Premio más famoso del mundo. El testamento en sí no era producto de un acto impulsivo, sino más bien fue estudiado con minuciosidad y redactado de buena fe. Alfred Nobel nunca se casó, tampoco tuvo hijos y no quería que su fortuna recayese en las manos de sus familiares. Consideraba que cada persona debía ganarse la vida con el sudor de la frente. Falleció el 10 de diciembre de 1896 en San Remo (Italia). Veinte días después de su muerte se leyó el testamento en Estocolmo. El mensaje era claro: toda su fortuna debía ser destinada a un fondo de manera que los intereses, de ese cuantioso monto de dinero, se repartiesen entre personas que hubieran inventado algo para el bien de la humanidad en las disciplinas de la Medicina, de la Química y de la Física. La cesión de su riqueza, también hacía alusión a las personas que hubieran creado una Obra Literaria maestra llena de sensibilidad y amor. Además, designó un premio para las personas que trabajen intensamente por la Paz Mundial. El Premio Nobel de Economía no estaba incluido en el testamento. Fue más bien instaurado, en 1968, por el Banco Nacional de Suecia (Sveriges Riksbank).
Desde que se creó el Premio Nobel, en 1901, más de 850 personas han sido galardonadas con este Premio. Y cuando se cumplieron los 100 años, en 2001, el Comité Nobel decidió festejar este evento con una gran exposición llamada "personajes, entornos sociales y creatividad". Pero pronto surgió una inmensa incógnita: ¿Cómo presentar a tantos laureados? Después de muchas propuestas, finalmente llegaron a la conclusión de fundar un Museo, en honor a Alfred Nobel, en una hermosa mansión del siglo XVIII que está ubicada en la ciudad vieja de Estocolmo.
La vida de Nobel era triste y solitaria, a pesar de que tenía mucho dinero y casas en diferentes países de Europa. Tuvo un romance muy corto con una condesa y escritora austríaca, Bertha Kinsky. Al parecer se enamoró de Sofie Hess, una hermosa muchacha; también austríaca más joven que él, y con la que tuvo una larga relación. Nunca vivieron juntos, pero le compró una casa enorme de 15 cuartos en Viena. Cuando viajaba solía comprarle vestidos, joyas y sombreros. Empero, decidió no realizar un enlace matrimonial. Y paradójicamente solía decir: "… tengo miedo morir en soledad. Deseo una mujer, una familia a mí alrededor. He trabajado duro. Cuando estaba enfermo y en los momentos de infelicidad, el trabajo ha sido mi consuelo. Tengo muchas casas y dinero, pero no soy feliz". Y así pasaba horas de horas en su laboratorio investigando. Tenía un admirable talento para inventar cosas, y registró 350 patentes diferentes. O sea, la creatividad era algo que estaba bien relacionado a su persona. Por lo tanto, en dos salas pequeñas del Museo Nobel, mediante cortometrajes, se hace hincapié a la creatividad. La idea es despertar en el público preguntas: ¿Qué es lo más importante en el proceso de la creatividad? ¿La creación individual, o el entorno social en el cual se realiza un trabajo? Para ilustrar esta disyuntiva se muestra la vida, y sus combinaciones, de 30 personas galardonadas con el Premio Nobel. Se observa, por ejemplo, episodios de la vida de Marie Curie, física y matemática polaca que recibió dos veces el Premio Nobel en las especialidades de Química, en 1935, y de Física en 1903. De igual manera se percibe la vida de Albert Einstein, Premio Nobel de Física en 1921. Martin Luther King, Premio Nobel de la Paz en 1964, también está presente en una película.

Al mismo tiempo se ve cómo influye el entorno social en la vida del ser humano. Algunos de los condecorados estudiaron e investigaron en la universidad de Cambridge. En uno de los cortometrajes se presenta un colegio de la India en el área de Santiniketan, situada a 150 kilómetros al noroeste de Calcuta, fundado por Rabindranath Tagore, filósofo y poeta hindú, Premio Nobel de Literatura en 1913. Pero el prestigioso Premio Nobel no se reduce solamente al aspecto de la creatividad, ya que sólo es una dimensión más del quehacer humano. De ahí que el Museo Nobel es un puente entre el desarrollo científico y la vida sociocultural. Por eso se realizan diferentes actividades: exposiciones, cortometrajes, seminarios, debates sobre temas actuales, investigaciones y programas infantiles. Con todo ese dinamismo se pretende manifestar que las personas, realmente, pueden cambiar el mundo con su actitud. El Museo recibe también a estudiantes tanto de primaria como de bachillerato.
La directiva del Museo cada año hace llegar una carta, a las personas que son merecedoras del Premio, en donde les preguntan si pueden donar un objeto de su pertenencia. Entonces en la sección denominada "Galería" se exponen fotos de algunos premiados y el objeto que donaron. En una vitrina está la foto de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura en 2010, y en un costado se luce un hipopótamo de madera que pertenecía a la colección de literato. Otros objetos a la vista son: los lentes de Dalái Lama (Premio Nobel de la Paz en 1989), una pequeña tijera de Herta Muller (Premio Nobel de Literatura en 2009), los zapatos de Selma Lagerlöf (Premio Nobel de Literatura en 1909), una carta de Albert Einstein etc.
Lo más llamativo de este sector es una bicicleta que utilizaba Amartya Sen de nacionalidad paquistaní y Premio Nobel de Economía en 1998. Sen se crío en el seno de una familia de clase media. Sin embargo, de niño fue testigo de una tremenda hambruna en la zona de Bengal, en donde murieron millones de personas. Estudió en el colegio que fundó Tagore y siempre sobresalió con las calificaciones más altas. A los 14 años fue nombrado secretario del Consejo estudiantil que organizaba trabajos sociales. Conmovido por la pobreza y el analfabetismo que vio, con sus propios ojos, en muchas aldeas de su país; llegó a inaugurar colegios para mejorar las condiciones de vida de los más pobres. Esa cruda realidad, lo llevó a investigar acerca de las causas de la pobreza. Estudió profundamente de qué manera se reparten los fondos públicos en una sociedad, cómo funciona la democracia, quiénes tienen derecho a hospitales, a la educación etcétera. Hizo investigaciones para explicar la diferencia de peso entre los niños y las niñas recién nacidas. Él mismo montó en bicicleta para recorrer, aldea por aldea, y pesar a los pequeños. Esa bicicleta se encuentra ahora en el Museo Nobel.


Alfred Nobel vivió en muchos países y frecuentaba cafeterías. Pues la cafetería del Museo Nobel, tiene un aire de los cafés de aquella época. De los cafés de Moscú, de Viena, de París etcétera. En la parte inferior de algunas sillas, se encuentran dedicatorias, fechas y firmas de ciertas personas que fueron honradas con el Premio Nobel. Otro detalle interesante es que todos los laureados se ostentan en un sistema mecánico ingenioso. En el techo del Museo se ha instalado una especie de rieles, en donde se entrelazan pequeñas ruedas de metal, de las cuales cuelga una fotografía. Además, se menciona la motivación de dicho Premio por la Academia Sueca. Centenares de fotos se van desplazando lentamente por todo el Museo. Y el visitante está obligado a levantar la cabeza para contemplar a esos hombres y a esas mujeres que llegaron, a este mundo, con una luz en el cerebro.

(c) Javier Claure C.
Estocolmo

Javier Claure C. es un escritor boliviano radicado en Suecia

texto e imágenes (c) Javier Claure C., enviadas por Javier Claure C. para su publicación en la revista Archivos del Sur











sábado, 22 de noviembre de 2014

Acerca de Adolfo Bioy Casares, su obra y el cuento "En memoria de Paulina"



(Montevideo) Magda Lago Russo

Adolfo Bioy Casares (Buenos Aires,15 de septiembre de 1914 – Buenos Aires8 de marzo de 1999) fue un escritor argentino que frecuentó la literatura fantástica, policial  y de ciencia ficción. Es considerado uno de los escritores más importantes de la literatura en español, habiendo recibido el Premio Internacional Alfonso Reyes y el Premio Miguel de Cervantes, ambos en 1990. Fue uno de los primeros narradores contemporáneos. Su obra se distingue por ser a la vez imaginativa y fría, y tal vez hasta pudorosa. Así es como se descubre alguna broma o escena grotesca intercalada entre párrafos sentimentales con la sola intención de reducir la emoción romántica. Hay tres aspectos constantes en su obra: fantasía, amor, ironía. No es un autor al que se pueda leer precipitadamente: sólo una lenta lectura permite saborear los minúsculos detalles y las continuas sutilezas de su estilo. A los once años escribió su primera novela, Iris y Margarita, para una prima de la que estaba perdidamente enamorado. A los catorce, Vanidad o Una aventura terrorífica, cuento fantástico y policial. En 1932 conoció, en la casa de Victoria Ocampo, a quien fue su amigo y colaborador: Jorge Luis Borges. Mantuvo con Borges una fecunda amistad, de la cual nacieron obras literarias tales como: Seis problemas para don Isidro Parodi, Libro del Cielo y del Infierno, Crónicas de Bustos Domecq. H.Bustos Domecq es el famoso seudónimo con el cual solían firmar cuando formaba el dúo creativo con Borges.  Un modelo para la muerte, lo firman con el seudónimo de B. Suárez Lynch. Para Borges y Bioy Casares el papel más importante de sus obras lo desempeña la fantasía. La soledad también es contemplada pero su papel es menos preponderante. Sin embargo lo que los une es: la obsesión metafísica. En 1934 Bioy Casares conoció a Silvina Ocampo, con quien se casó en 1940. El ese mismo año publicó La invención de Morel que marca el verdadero inicio de su carrera literaria y  será su obra más famosa convirtiéndose en un clásico de la literatura contemporánea. En colaboración con su esposa, Silvina Ocampo  escribió una novela policíaca: Los que aman odian. En 1954 nació su única hija Marta, y publicó El sueño de los héroes, donde mezcla sueños, realidad y fatalidad. (Un hombre sueña, quiere averiguar si lo soñado es verdad, lo busca en la realidad y lo encuentra: muere acuchillado). En 1969 apareció Diario de la guerra del cerdo, llevada posteriormente al cine por Leopoldo Torre Nilson. En La trama celeste (1948) - también conocida como En memoria de Paulina utilizó recursos tales como: la telepatía, los trucos de la memoria, la doble identidad, los mundos simultáneos y las máquinas prodigiosas. Bioy Casares es dueño de una vasta obra en donde la fantasía y la realidad se superponen con una armonía magistral. La impecable construcción de sus relatos es, quizá, la característica que con mayor frecuencia ha destacado la crítica con respecto a su obra. Considerado uno de los más destacados autores de la literatura universal y de los más notables que ha dado el continente americano, Bioy Casares fue el pionero de la literatura fantástica en Argentina, pero también un cronista de la realidad y autor de novelas de amor. En memoria de Paulina es un cuento del autor que se encuentra en la colección La trama celeste. Es un relato casi de tipo policial, donde el narrador lleva al lector por un camino tortuoso de indicios, averiguaciones, informaciones -y fundamentalmente- a lo largo de obsesivas y rigurosas reflexiones intelectuales, hasta descubrir el motivo desencadenante de toda su desgracia. La situación inicial establece que el protagonista está seguro de que su destino es casarse con Paulina. La introducción se extiende en consideraciones acerca de lo inevitable que era la consumación de su matrimonio: “La vida fue una dulce costumbre que nos llevó a esperar, como natural y cierto, nuestro futuro matrimonio”. El conflicto se inicia cuando Paulina le anuncia su casamiento con Montero. El protagonista narra el momento, su sorpresa y su pena: "Oí de pronto: - Esa primera tarde ya estábamos perdidamente enamorados.” Y continúa: “Me pregunté quiénes estaban enamorados". Luego describe su incredulidad y su dolor: “No sabía si Paulina hablaba en broma o en serio." “No sabía lo desgarradora que era mi congoja.” Cuando el protagonista advierte la verdad y confirma que Paulina nunca lo amó. Admite: “Quisiera descubrir ahora que me equivoco de nuevo.” “Es la convicción de que Paulina no volvió porque estuviera desengañada de su amor. Es la convicción de que nunca fui su amor.” Finalmente: A lo largo del relato el protagonista opone su fantasía -su creación casi literaria, el poderío de su argumento- a la realidad, cuya argumentación está provista por la verdad. Pero él vive esta fantasía como realidad, de manera que le resulta muy difícil distinguir entre una y otra si no fuera gracias a su capacidad y a su honestidad intelectual, que lo llevan a depurar tanto su argumento, que finalmente no puede hacer otra cosa que aceptar la verdad, por dolorosa que ésta sea.  Se observa en este análisis que el protagonista cree haber encontrado la verdad, pero vive dentro de una fantasía, dentro de una ficción que él, como literato e intelectual supo crear y que acepta como real. Confunde realidad y fantasía al punto de encontrar la verdad y el amor en su ficción, mas con la aparición de Montero, se ponen en evidencia las fallas del argumento, forzándolo finalmente a aceptar la verdadera historia La verdad triunfa frente a la construcción fantasiosa porque la necesidad intelectual del protagonista de que no aparecieran problemas argumentales, anacronismos o incoherencias lo lleva a seguir jugando con las diferentes posibilidades y finalmente tiene que elegir entre un argumento mediocre que alivia su dolor y su soledad o aceptar la fuerza argumental de la verdad que aclara los hechos y confirman que Paulina nunca lo amó. La historia está escrita en primera persona. El protagonista está enamorado de Paulina pero, desgraciadamente para él, ella lo abandona y se casa con un amigo mutuo, Julio Montero. Ella visita al narrador y se ausenta pronto. Montero la estaba esperando, en las afueras de la casa, durante una noche lluviosa. El protagonista parte a un país extranjero a estudiar y vuelve después de unos pocos años.

Paulina vuelve y lo visita y lo abraza en una noche lluviosa. Ella sale, asustada, y se encuentra con Montero, como en la primera vez. El escritor nota que él vivió la ilusión de Montero; se da cuenta que ella está muerta, en realidad. Montero la asesinó esa misma noche por celos hacia el protagonista. Esta historia cuenta con un fuerte carácter de realismo mágico y esto se nota en la conclusión donde se muestra que la aparición de Paulina al narrador tan solo es el resultado del deseo de este por verla y el temor de Julio Montero por la traición de Paulina, en este punto el temor y el deseo hicieron realidad esta fantasía donde el narrador pudo apreciar de nuevo y por última vez a Paulina.

Este cuento, propone un análisis del uso de la perspectiva y del espacio poético. Estas técnicas, virtuosamente manejadas por el autor, pueden considerarse en relación con otros problemas cognitivos: la debilidad del ser humano y sus limitaciones de conocimiento. Asimismo, Bioy trata un tema recurrente en él: la imposibilidad del amor.  En este cuento fantástico: todos los personajes, incluso el narrador, y todas las situaciones son fruto de la imaginación de Montero, el asesino de Paulina. Bioy realiza así una interesante inversión de las fronteras entre lo real y lo irreal. En memoria de Paulina es uno de los cuentos que compone La trama celeste (1948) -los más elaborados de toda su obra- Bioy Casares experimenta por primera vez una creciente incomodidad ante ese modo del relato fantástico centrado en la construcción de «invenciones rigurosas, verosímiles, a fuerza de sintaxis», que dominó su perspectiva sobre el género durante los años cuarenta. La sospecha de estar componiendo, conforme a un oficio mecánicamente aprendido, cuentos de tramas cada vez más complejas e intrincadas, se continúa durante la escritura de los relatos de Historia prodigiosa y motiva, poco tiempo después, una ruptura relativa y circunstancial con las convenciones del género defendidas hasta ese momento, Guirnaldas con amores (1959), un libro misceláneo en el que alternan fragmentos y aforismos de índole variada con cuentos breves y de arquitectura menos rígida, concreta ese alejamiento momentáneo de un modo ostensible. El componente fantástico, dominante en sus historias anteriores, es desplazado de estos relatos por la otra gran constante temática que su literatura viene desarrollando desde la década anterior, la sentimental.
 
FUENTES

Concepción del cuento de Bioy Casares – Beatriz Curia

Perspectivas y espacios en un cuento de Bioy Casares – Javier de Navascués – Univ. De Navarra

35 cuentos breves argentinos – Fernando Sorrentino.

8/ edición. Bs. As.

                                                               

(c) Magda Lago Russo

Montevideo

Uruguay

 

Magda Lago Russo es escritora



 




sábado, 1 de noviembre de 2014

Mafalda:50 años... no es nada por Magda Lago Russo

tapa del libro Mafalda todas las tiras, Ediciones de la Flor

(Montevideo) Magda Lago Russo

La pequeña niña intelectualizada, anticapitalista y pacifista se ha hecho mayor. Ha cumplido 50 años.
Su autor Joaquín Lavado Tejón, Quino,  nace en Mendoza  en 1932.
Mafalda nació en 1963, un año antes de que apareciera por primera vez en las páginas del periódico. Quino la dibujó como encargo para una campaña publicitaria de los electrodomésticos Mansfield. El personaje debía tener un nombre que comenzara por la letra M. El dibujante la bautizó como Mafalda inspirado en un personaje de la película argentina Dar la cara (1962). Finalmente, esos anuncios jamás se publicaron, pero le sirvió para crear un mundo sobre una familia argentina de clase media.
En 29 de septiembre de 1964, vio la luz en el semanario Primera Plana, publicación en la que estuvo un año. Tras permanecer un año en Primera Plana, Mafalda se pasó al diario argentino El Mundo, donde sus aventuras se publicaban seis veces por semana. Cuando el periódico cerró en 1968 estuvo durante cinco meses sin ver la luz, hasta que el semanario Siete Días rescató las tiras. En 1966 salió a la luz su primer libro, con una tirada de 5.000 ejemplares que se vendieron rápidamente. Las viñetas se han traducido a 20 idiomas y han aparecido en numerosos países.
Aunque lleve 40 años sin publicarse, Mafalda nunca ha acabado de irse. En 1982 y 1999 se realizaron sendos largometrajes. Además, ha aparecido en campañas humanitarias para Unicef. De la mano del escritor Umberto Eco llegó a  Italia con la  publicación “Mafalda la contestataria.”
Mafalda  es quien le otorga la fama Quino. Una niña de seis años, que usa vestiditos, zapatos con calcetines, melena negra y su sempiterno lazo en el pelo. Cuando Mafalda nace en Primera Plana, solo aparece junto a su padre, un vendedor de seguros, sin nombre conocido, que se sorprende con las ocurrencias de su hija. Unos días más tarde se ve por primera vez a su madre, Raquel, una ama de casa que tiene que lidiar con la respondona niña que rechaza siempre la sopa.
Tras ellos llega su conocida pandilla, que representa distintas formas de ver el mundo. No en vano, las tiras son una reflexión para hablar de temas tan diversos como la guerra, el capitalismo, el feminismo, la represión,  la religión y otros temas.  En 1965 aparecen los primeros amigos. Felipe, inspirado en un amigo periodista de Quino, es un mal estudiante, tímido y despistado. Manolito, hijo de españoles, sueña con poseer una cadena de supermercados y es la viva representación del capitalismo y del pragmatismo. En los siguientes años se asoman a las viñetas Guille, el hermano menor de Mafalda, Miguelito, inocente y narcisista, Susanita, en el papel de la mujer clásica, y Libertad, la socialista y utópica.
Lo sorprendente de Mafalda es lo bien que han envejecido las historias, según reconocía el propio Quino en el 50 cumpleaños del personaje: “Me pregunto cómo es posible que yo haya dibujado hace tanto tiempo cosas que siguen pasando hoy”.
Todas aquellas viñetas en blanco y negro parecen pasar delante de los lectores para recordar la honestidad,
la cabezonería, la impertinencia preguntona y aquella sonrisa tristona y reflexiva que hizo de Mafalda un icono mundial. Para la historia quedan sus frases filosóficas, que para bien o para mal, siguen hoy tan vigentes como hace cincuenta años.


Las mejores frases de Mafalda, por Quino 

¡Paren el mundo, que me quiero bajar! 


¿ Y si en vez de planear tanto voláramos un poco alto? 


Siempre es tarde cuando la dicha es mala. ¿No será que toda esta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida? 


No es que en el mundo no haya bondad… Es que está de incógnito. 



Dicen que el hombre es un animal de costumbres. Más bien de costumbre, el hombre es un animal. 


¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante? 


No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta. 


Si vivir es durar, prefiero una canción de los Beatles a un Long Play de  los  Boston Pops. 


El mundo está malo, le duele el Asia. 


¡Somos muchachos! Si uno no se apura a cambiar el mundo, ¡después es el mundo el que lo cambia al otro! 


Como siempre, lo urgente no deja tiempo para lo importante.


"Nadie puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás”.

(c) Magda Lago Russo
Montevideo

Uruguay

Magda Lago Russo es escritora


FUENTES:
Cinco Días – A. Simón.
abc color – AFP.
Vogue – Mario Ximénez