martes, 26 de mayo de 2015

El Museo de los Refranes y otras estampas por Maritza Morales Valero












(Guayos, Sancti Spiritus) Maritza Morales Valero

¡Aún hay tiempo!


"…Así los refranes fueron creciendo, entre ciguarayas y zunzunes"


Esta frase acompañaba a los visitantes de Tomás, "El hombre de los Refranes", al contar la idea de tapizar las paredes de su casa, de cuatro portales, con tablillas de barro cocido, con refranes grabados.
Así surgió el "Museo de los Refranes", único en el mundo, con más de 6000 ejemplares. Ubicado a las afueras de la ciudad de Sancti Spíritus, Cuba.

Tomás Nazario Álvarez de los Ríos, escritor y periodista. Nació en Guayos el 28 de julio de 1918. Murió a los 90 años.

De procedencia humilde. Fue su madre quien le enseñó las primeras letras. La madre le escribía en el piso de su vieja casa, ubicada en el poblado de Guayos a 12 km de la ciudad de Sancti Spíritus, donde posteriormente residió.

Con un carboncillo o algún trozo de yeso, le escribía la madre de Tomás, las sílabas para que el pequeño las repitiera.
De ahí la preferencia por el refrán:

La letra con sangre entra, pero con dulzura y amor, se enseña mejor",

Su refrán favorito: "No hay hotel como mamá".

Por el año 1924 o 1925, en una escuelita de su pueblo, dirigida por un excelente maestro, considerado el padre de la educación en el territorio, realizó sus primeros estudios.

Muy joven, trabajó en los cortes de caña, y junto a su madre en las escogidas de tabaco. Aprendió el oficio de herrero con el que sostuvo a su familia por algún tiempo.

A finales de la década de los 40 comenzó como lector de tabaquería, oficio más decoroso, en el que se tuvo que perfeccionar, seleccionando la buena literatura universal y cubana, lo que incrementó su cultura; de ahí su avidez de leer de todo. Esto lo hace integrar el fuerte movimiento cultural del poblado.

Incursionó en el grupo de teatro donde surge la amistad con Fayad Jamís (poeta y pintor mexicano, residente en Guayos, en esa época).
En el año 1947, fundan un grupo cultural, donde incluían sketches, obras teatrales, declamaciones de poesía y música.

En una emisora de radio, logran un espacio donde ofrecían temas históricos y culturales.

En 1948 se inicia como periodista al fundar Acción, periódico que se enfrenta al gobierno de turno reclamando mejorías para la población.

Fue colaborador del periódico Adelante de la imprenta local, el que publicaba artículos denunciando el abandono en que se encontraba el poblado y fustigando a dirigentes por haber perdido la moral colectiva. Se pone en circulación el periódico dominical en miniatura La Escoba, órgano oficial del Partido del Pueblo, en el territorio, enarbolando el lema: Vergüenza contra Dinero, clausurado por el dictador Fulgencio Batista, sustituyéndolo por Clamor, que también fue clausurado por denunciar las injusticias y todo lo que parecía indebido.

En 1949 fue el punto culminante de esta etapa periodística.
En 1956 se casa, y cuenta que tuvo que acogerse al refrán español:

"Quien se casa por amores y no tiene que comer; cómase a besos a su mujer".

Fue coordinador del movimiento 26 de Julio, que luchaba en contra de la tiranía batistiana, realizando actividades de acción. Por algunas de estas cuestiones fue detenido. Su vida peligraba y tuvo que exiliarse en Venezuela.

Regresa a Cuba con el triunfo de la Revolución de Fidel Castro.
Su etapa periodística la perfeccionó con la Revolución y la alternaba con su cargo en la dirección de cultura.

Presidió Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en la provincia de Sancti Spíritus.

Cuenta con una vasta producción literaria en la que incluye cuentos, relatos testimoniales y novelas. Incursionó en el teatro, y compuso obras musicales.

La mayor parte de su obra está basada en la vida del campesinado cubano y la inmigración de los Canarios a Cuba, de ello es ejemplo su obra cumbre, la novela: Las Farfanes, además de: Los triángulos del amor; Candelaria; Esos carreteros, y Ramas, troncos y raíces (Inédita).

Las Farfanes se convirtió en un éxito radial. La novela cuenta con más de 400 refranes.

Según declaró Fayad Jamis:
…Las Farfanes; es la primera novela escrita, desde el rocío del surco, allí donde los sueños silvestres, el dicho picarón pero ingenuo, y el cuento desmesurado, son como la respiración de los sueños guajiros…obra maestra de nuestra narrativa popular de acento campesino. Cuanta sabiduría, cuanta cubanía sabrosa caben en este libro…porque todo en Las Farfanes es Tomás: buena persona que jamás halla nacido en un pueblito espirituano, cubano, cada día más verde y transparente, que lleva el nombre de Guayos.

El importe íntegro de los derechos de autor de la novela Las Farfanes, fue donado por Tomás, en acto público para ser utilizado en la escuelita que se construía en su barrio, en Guayos, especialmente para la compra de instrumentos y el vestuario de una banda rítmica, por esa razón fue criticado por muchos por haberse quedado con los bolsillos vacíos y por seguir en su precaria vivienda.

Fue objeto de injurias y calificativos de "inteligente y aprovechado" cuando cuatro años mas tarde, después del ruidoso donativo, las autoridades del gobierno, le hicieron construir una vivienda en las afueras de la ciudad de Sancti Spíritus.

[…La polémica ha sido parte de mi vida… he criticado mucho pero también he sido criticado…]
¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA DEL MUSEO DE LOS REFRANES?
Por el año 1985, mientras observaba las paredes de su casa que le parecían desnudas, según cuenta en videos; que parecía un convento, se le ocurre la idea de tapizar las paredes con refranes. Cierto día mientras leía El Quijote lleno de refranesdecidió cubrir las paredes de su casa con proverbios, frases populares y nombres de personajes de todo tipo.


Artesanos de Sancti Spíritus fueron los encargados de fabricarle los moldes de barro, escritos con la punta de un clavo y luego cocidos en el horno, para fijarlos en los ladrillos a relieve.

El arquitrave fue reservado para unas 200 estampas de tipos populares y pregones espirituanos. Aquí aparecen desmochadores, carreteros, juglares, isleños de las Canarias y personalidades de Cuba y otros países, artistas y políticos.

[…He convertido mi vivienda en un reservorio cultural donde cohabito con más de 6000 refranes, mi querida cotorra, una campana de bronce de 1948, instrumentos de uso campesino como el arado criollo, el pilón de madera y el molino de viento…]
A sugerencia del Comandante Fidel Castro, una selección de los refranes se recogió en un libro.

[…Enamorado de la naturaleza, mi casa está rodeada de ponasí, palmas y ciguarayas a quien le tengo gran fe por sus valores medicinales…]


En una carta desde Ciudad de Mexico, con fecha 23 de marzo de 1982, que le enviara su amigo Fayad Jamis, le comenta una idea totalmente realizable; crear en Guayos un museo de arte moderno. Tres años más tarde retoma la idea en carta desde La Habana 10 de septiembre de 1985.

Por desgracia para los Guayenses y para la cultura en general, hubo muchos oídos sordos a este proyecto.

El 26 de marzo de 1986, Fayad, declaró al periódico Escambray:
… todo parece estancado… yo estoy dispuesto ayudar en todo…

Mi máxima aspiración es convertir el museo en un complejo cultural donde se ofrezcan conciertos y se monte una exposición de pequeño formato…

La no creación del museo de arte universal en Guayos fue una derrota para el movimiento cultural… muy lamentable para las nuevas generaciones…

Tomás obtuvo muchas distinciones y premios de la cultura cubana y fue considerado Hijo Ilustre de la Ciudad de Sancti Spíritus; sin embargo, en la actualidad, la Casa de los Refranes se oculta avergonzada ante los ojos del viajero. En el 2014, cuando la ciudad de Sancti Spíritus arribó a su medio milenio, y en la actualidad, la casa Museo se encuentra en un visible deterioro.

Estuvo el museo nominado para los record Guiness, proyecto que quedó inconcluso, según comentarios de su actual propietaria Mailet Marín Álvarez, sobrina y heredera de Tomás; que dice estar en la mejor disposición de restaurar la obra de su tío, pero por ser un trabajo muy difícil, y al no contar los medios, ni con la ayuda, muchas de las tablillas grabadas se han despegado, y se han perdido muchos refranes.

La casa museo ha recibido innumerables visitantes, personalidades de la cultura, la política, el deporte, lo cual consta en la fotografías expuestas en las paredes de la sala de la vivienda.

Respondiendo a las preguntas del autor José Ramón Crespo Jimenéz, en su libro (Testimonio) EL HOMBRE DE LOS REFRANES

Tomás le expresó;

Autor:
Se dice que Fayad Jamis nombró a Guayos "el ombligo del mundo". ¿Le gustaría trasladar esta casa para ese cordón vital?


Tomás:
Bueno, de ser posible, si la pudiera arrancar con refranes y todo, yo me la llevaba. Amo a Guayos. Todo cuanto soy y el arranque de mi vida se lo debo a Guayos.

…quisiera que se le creara un museo a la Palma Real, que se hiciera en un palmarito cercano a la Cantera (de Guayos), que tenga un lugarcito para los niños, donde aprendan ecología y donde se compile todo lo escrito sobre la Palma, y donde se exponga todo lo que produce y obtiene de ésta.

…quisiera que me enterraran a tierra pelá, en mi pueblo, y si un amigo quiere depositar una flor silvestre en mi tumba, que lo haga por amor. El cuerpo pertenece a la tierra…

No quiero cruz, "ni en paz descanse". Un brazo en alto sería mi escultura preferida. Yo no quiero descanso

En los últimos años de la vida, del Hombre de los Refranes, se mantenía activo, una antigua máquina de escribir, lo acompañaba. Atendía la peña literaria, y de cultura en general, donde asistían niños, alumnos, maestros y profesores, en la que se debatía sobre los refranes, como lenguaje de los pueblos, se hacían encuentros de conocimientos sobre cubanía, y arte universal, y de vez en cuando era amenizada por algún músico estudiantil o por el rico jugo de caña (guarapo), que él mismo Tomás obtenía, de una guarapera rústica, de su propiedad.
Muchos de esos objetos se conservan en la casa de cuatro portales, rodeada de plantas, tan altas que la ocultan a los ojos de cualquier viajero desconocedor de esta historia.

Las paredes tapizadas por refranes, dichos populares, y nombres de personajes, desafían el tiempo, se desprenden, y se amontonan unos sobre otros al borde del portal, al lado del arado, del pilón o de algún objeto.

Su añejo techo de madera y tejas, soporta la ausencia del dueño, de las peñas, de las visitas que cada día son menos, tal parece que se niega a desplomarse, quiere evitar que se pierda esa joya de la cultura cubana y del mundo.

Todo el arte se aprende, se valora y se aprecia, gracias a la memoria histórica de los pueblos, a sus costumbres, raíces, a su idiosincrasia.

 
ESTAMPAS POÉTICAS RELACIONADAS

Poesía de Fayad Jamís, poeta, pintor, periodista, diseñador y diplomático. (Zacatecas, Mexico, 1930, La Habana 1988)

Actualmente sus restos descasan en el cementerio del poblado de Guayos, Sancti Spíritus. Lugar donde residió por algunos años desde su niñez y dónde se inició como artista universal, y donde cada año se le rinde tributo a su obra.


CON TANTOS PALOS QUE TE DIO LA VIDA

Fayad Jamís

Con tantos palos que te dio la vida

y aún sigues dándole a la vida suefios.

Eres un loco que jamás se cansa

de abrir ventanas y sembrar luceros.

Con tantos palos que te dio la noche,

tanta crueldad, y frío, y tanto miedo,

eres un loco de mirada triste

que sólo sabe amar con todo el pecho,

fabricar papalotes y poemas

y otras patrañas que se lleva el viento.

Eres un simple hombre alucinado

entre calles, talleres y recuerdos,

un simple hombre loco de esperanza

que siente como nace un mundo nuevo.

Con tantos palos que te dio la vida

y aun no te cansas de decir te quiero.






LOS PÁRPADOS EN EL POLVO

Fayad Jamís

(fragmento)

Y mañana ¿qué cosa?

¿Quién velará mañana estos recuerdos?

El polvo permanece inmóvil
como un castillo en ruinas,

no hay mañana, solo habrá otro día

de sed, un día ciego de angustias,

sin pájaros, día sin esplendor,

perdido y frío para siempre.







LA BRÚJULA ME GUÍA

Maritza Morales Valero


…El que no quiere la ciudad en que nació, el pequeño pueblo; la casa; y a su familia, no quiere nada; no está apto para amores superiores; El amor patrio, amor a las costumbres, a las tradiciones…

 

EUSEBIO LEAL


Hoy recuerdo el bohío de mi infancia, las vegas de tabaco, y el café, un aroma que despierta a la alborada y a unos ojos que reflejan mi niñez.

Heredero del arado de mi abuelo, de la papa, del pescado que emigró; desde mares transitados por isleños y en isleños acogidos con amor.

Hoy regreso al verdor que estos campos, me devuelven de la caña a mi central.

Me detengo, veo a sus torres disparejas, más su pito ya no logro recordar.

Las calizas en canteras, casi intactas, las diviso a mi diestra, y a un palmar pero no veo el museo de la Palma, y recuerdo los refranes de Tomás.

En el Puente Elevado me detengo, allí cambia de color mi corazón, Justo encima de la cruz donde converjo, con las líneas paralelas, un vagón; va de largo con su rumbo indiferente, al ingenio que antes era mi reloj.

Llego a un pueblo siempre alegre, transparente; lo es tanto, que algún necio no notó, que le sobran grandes dones a sus gentes, herederos de figuras que albergó.

Ya los párpados me duelen en el polvo; pues no veo en el cielo el resplandor, que me trajo a esta tierra de Parrandas; importadas joyas, que perfeccionó.

Es mi esencia; la defiendo, la reclamo, me pierdo en el murmullo, en el olor; de la pólvora de fiesta, no de guerra; que por años merece su esplendor.

Más asalta a mí la duda, me traslado, en vano busco el museo que Fayad, soñó un día erigir en el poblado, que entre palos y papalotes, fue a volar.

Ya lo sé; son los dones que heredamos, fieles siempre a una cruel ingenuidad,


¡Más la pluma nunca tiembla en nuestras manos, si la "Brújula" nos guía en la verdad!

Ha sido un comentario para la REVISTA ARCHIVOS DEL SUR, de Maritza Morales Valero, sobre EL Museo de los Refranes, estampas y personalidades de la cultura Guayense y universal.

¡Más la pluma nunca tiembla en nuestras manos, si la "Brújula" nos guía en la verdad!

(c) Maritza Morales Valero
Guayos, Sancti Spíritus
Cuba

Bibliografía

EL HOMBRE DE LOS REFRANES
(Testimonio)
José Ramón Crespo Jimenéz
ALMA DE ADAGIOS
(Documental)
Yeidel Hernández Suárez
Sumaily Pérez Carrandi
poesías de Fayad Jamís
poesías de la autora


Maritza Morales Valero (Guayos, Sancti Spíritus, Cuba, 1968) es poeta y narradora (literatura infantil y para adultos). Graduada de nivel medio superior, de formación autodidacta.
Se incorporó en el 2014 al Taller Literario Fayad Jamis de Guayos, donde ha participado en encuentros de escritores aficionados y ha obtenido premios y menciones en narrativa infantil, para adultos y en poesía. Tiene inéditos cuentos y relatos, para niños y adultos, y poesía. Ha colaborado con revistas infantiles y programas radiales. Fue finalista en el Concurso Nacional de Microrrelatos, auspiciado por la revista mexicana Papeles de la Mancuspia donde fue publicada su obra Cena Homenaje.

texto y fotografías (c) Maritza Morales Valero, enviadas por Maritza Morales Valero para su publicación en la revista Archivos del Sur.





viernes, 22 de mayo de 2015

Se fue el escritor Carlos Maggi a tomar unos mates con su amigo Juan Carlos Onetti

(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

Hace unos días esta pluma se regocijaba por la obtención de la joven poetisa de 92 años Ida Vitale, integrante de la denominada "generación del 45" del Premio Internacional Alfonso Reyes en México. Hoy, otro integrante de esa generación que integraron entre otros: Juan Carlos Onetti (precursor), Mario Benedetti, Carlos Martínez Moreno, Idea Vilariño, Amanda Berenguer, Mario Arregui, Ida Vitale y Emir Rodríguez Monegal, se fue, me refiero al escritor Carlos Maggi.
Era uno de los últimos sobrevivientes de dicha generación, había nacido en su amada Montevideo el 5 de agosto de 1922 y se fue en esa ciudad en la madrugada del viernes 15 de mayo. "El pibe" como le apodaban sus amigos por su enorme vitalidad y amplitud de intereses, cuando cumplió 90 años, le consultaron sobre su variedad vocacional y dijo "que siempre hizo lo que quiso".
"Creo que los viejos son viejos porque se enferman, cuando no se enferman tienen la misma disposición frente al mundo. Yo no tengo ninguna diferencia a cuando tenía 18 años". Es que Carlos Maggi fue un referente cultural del Uruguay. Un escritor fundamental, un pensador, un intelectual con mayúsculas.
Su obra ha sido más que nada ensayística y dramatúrgica, alcanzando reconocimiento más allá de fronteras. También escribió novelas y ejerció hasta su último día de vida el periodismo escrito y radial. Su columna de opinión titulada Producto Culto Interno, publicada en el diario El País de Montevideo era de las más leídas en Uruguay por tirios y troyanos.
En el ensayo destaca el tratamiento que le diera a la figura de José Artigas, el padre de la Patria Oriental, héroe nacional de la República Oriental del Uruguay. Sobre él escribió en 1942 en coautoría con su gran amigo Manuel Flores Mora (Maneco), José Artigas, primer estadista de la revolución y a quien le dedicó 8 tomos de: La nueva historia de Artigas (2005) y Artigas revelado (2009).
Otros de sus extraordinarios ensayos: El Uruguay y su gente (1963) y Gardel, Onetti y algo más (1964). También es reconocido como uno de los mayores dramaturgos que ha dado la tierra Oriental, entre sus obras destacan: La trastienda (1958), El apuntador (1959), La noche de los ángeles inciertos (1960), El patio de la torcaza (1967), El baile del cangrejo (1971) y El cuervo en la madrugada (1989). También destacó en el 7º Arte, escribió y dirigió el cortometraje La raya amarilla con el que obtuvo el Gran Premio del Festival de Cine Internacional de Bruselas- Bélgica en 1964.
Volviendo al título de este trabajo, quiero destacar la relación entre estos dos gigantes de las letras y la cultura uruguaya como fueron Juan Carlos Onetti y Carlos Maggi.
En el prólogo de la obra de Maggi, Artigas y el Caciquillo, el Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República del Uruguay, José Claudio Williman (h), escribe que Emir Rodríguez Monegal en su "Literatura Uruguaya del medio siglo", analiza a Carlos en la parte destinada al teatro, pero afirma allí con acierto: "Maggi fue de los primeros en empezar aquí muchas cosas".
"No sólo fue de los que descubrió a Juan Carlos Onetti (sin esperar las celebraciones del cuarto de siglo) y de los que también descubrió a Espínola (…) sino que ha sido de los primeros que intentó todo en su generación, desde el ensayo histórico de tipo revisionista, hasta el humorismo tópico que tanto éxito tendrá en localizar un nuevo público; desde el teatro que gusta hasta la pequeña estampa costumbrista que se lee".
Es que a sus escasos 20 años de edad, Carlos Maggi lanzó junto a Maneco Flores Mora la revista cultural, Apex, en la que incluyó un precoz reconocimiento a la obra rupturista de Juan Carlos Onetti.

Años después en una entrevista que le hicieron se refirió así a Onetti:
- Onetti, personaje difícil para mantener una amistad a lo largo del tiempo.

- Sí.

- De Onetti te separan años.

- Onetti es del 9 y yo soy del 22. Trece años.

- ¿Cómo se pudo dar una amistad?

                  - Mirá, hubo una amistad preciosa, y ese escalón de edad estaba agravado porque Onetti era el gerente de la Agencia Reuter de Noticias, y Maneco Flores, que fue quien primero lo conoció- y yo llegué por él a Onetti-, era mecanógrafo de esa agencia. Maneco compartía conmigo la cosa soberbia y orgullosa de todo ese grupo, y un día cayó con la frase inocente de que. "Mi jefe escribe muy bien". Y yo lo hice objeto de burlas terribles porque había "descubierto" que su jefe era escritor. Hasta que cayó con un ejemplar de El pozo, que acababa de publicarse- estoy hablando del año 41, por ahí- y cuando leímos El pozo sufrimos un shock muy importante, en nuestro orgullo y en la idea del jefe de Maneco. Así que la relación con Onetti venía con un segundo escalón de autoridad, porque era el jefe, el gerente.
Pero, Onetti fue un tipo tan absolutamente- y lo fue siempre- contrario a todas las formas y a todas las jerarquías, que nunca se notó ni la edad ni la gerencia, ni la autoridad literaria, ni el nivel en el cual él se movía. Él no lo siente y no le importa. Se reía mucho con las disputas por los centros de poder y por lograr las cosas, que son como problemas de burócratas que están disputando un ascenso. Y él decía: ¿Piensan que la literatura es una carrera? No lo es para hoy ni para nunca; ahí no se puede ganar de otra manera que haciéndola, escribiéndola bien. Y era verdad.

Carlos Maggi destacó por sus críticas al Uruguay, a su sociedad, a nosotros los uruguayos y por su enorme amor al país. En su libro el Uruguay de la tabla rasa (1992), hace una analogía sobre su amigo Onetti y el Uruguay:
 
Onetti es el mayor escritor uruguayo viviente, el que va más adelante de todos nosotros, pero no puede dar un paso: está quieto en su cama, más allá del mar, en Madrid. No es que no pueda caminar, es que no tiene a donde ir, no le interesa. Es tan uruguayo que se quedó; prefiere no salir del pozo donde se hunde (como esta patria nuestra, hibernando su sueñera). Tiene la cabeza llena de hechos fabulosos, pero esos hechos no son de suceder y menos de realizar.
Él está caído, inmóvil y distante, en fuga lenta, yéndose y yéndose, declinando hacia Santa María, que es su destino; como si se dijera: viajando a dos y tres veces de separación, sobre un puente de palabras, ensimismado, sobreimprimiendo en el dorso de la vida, envuelto en la cinta embalsamada de su cuento que cuenta por contar, no para convencer; no para cambiar, no por nada (como esta patria nuestra que persiste en el quede).

Admirable Onetti, querible como amigo de toda la vida que es, y ahora, cifra de la peor amargura.

Sin habérselo propuesto, este enorme tipo se nos hace símbolo: más acá de su obra, él mismo se nos hace garabato trágico y empieza emitir señales inequívocas: un país echado y quieto, rumiando malestares.
Onetti es el Uruguay, abrumado entre brumas, tumbado dentro de un camastro que está dentro de mil historias que están dentro de un gran desconsuelo que está dentro de una botella interminable.

No le alcanza a Onetti el otro lado del mar, y dejar los ojos cerrados, escuchándose; levanta con talento, entre él y Montevideo, una ciudad imaginaria, parte por parte y, cuando hay bastante, se refugia en ella y la escribe minuciosamente, como nadie.
 
¿Para qué?

Para envolverse en un hilo de seda de novelar; para convertirse en volador, por los aires, fulgurando a la manera de Dios que también inventa poblaciones

Hace años escribí:

"Si se preguntara qué pasa en El Astillero- tal vez la mejor obra de Onetti- habría que decir, antes que nada: pasa algo que se pudre y se deshace, un gran desgano, una desesperanza, "el aire oloroso a humedad, papeles, invierno, letrina, lejanías, ruina y engaño".

Pasa que hay como una rebelión sin rebelión "no contra algo concreto sino hacia todo, contra lo que estaba visible o representado, lo que podía recordarse sin necesidad de palabras o imágenes, contra el miedo, las diversas ignorancias, la miseria, el estrago, y la muerte".
Como un agua de sangre sin sangre, la literatura de Onetti anega el paisito que, como él, está jadeando y malherido. Se percibe el hedor humano que escurre de semejante quebranto.

A veces, antes de que nada pase, las comunidades inventan sus narradores, según las peripecias que presienten en su futuro. Por eso, después resulta que la realidad imita el arte.

¿Cómo supimos, desde hace tanto, que en nuestro drama el sino marcaría: la falta de fe, el reverso del entusiasmo, la quedadura, un gran astillero abandonado, un hombre formidable tirado entre sábanas, soñando esa ruina?

Pasaron 20 años de la muerte de Onetti, ocurrida el 30 de mayo de 1994 en Madrid. La fecha en Uruguay paso inadvertida y no hubo ningún acto oficial por la efeméride. Al ser consultado Carlos Maggi externó:
"Me parece muy bien. Es lo que reclama su moral: "ostinato rigore" y ningún empalago".

Onetti "fue un tipo extraordinario, desprejuiciado en todos, menos en la moral de su oficio", pues "enseñó contracorriente que los homenajes y otros aspavientos ligados al hecho de escribir eran vergonzosos".

"Nadie de mi generación dejó de ser tocado para siempre por Onetti y eso ni se pierde ni se conmemora; existe y ahí está".

Y de seguro ahí están los dos grandes amigos, en un reencuentro, en el que tendrán todo el tiempo del mundo para conversar entre mate y mate. Aunque seguramente ante la pregunta de Onetti de: ¿Cómo está el Uruguay?
Carlos Maggi le responderá lo mismo que en los estudios de El Observador TV en noviembre del 2014: "Nunca Uruguay tuvo la sensación de crecimiento económico que tuvo en los últimos 10 años (…) Ahora se invirtieron los papeles, porque hay un retroceso cultural apabullante, una cosa que asusta".

(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Texto enviado por Washington Daniel Gorosito Pérez para su publicación en la revista Archivos del Sur

martes, 5 de mayo de 2015

La poetisa uruguaya Ida Vitale obtuvo en México el Premio Internacional Alfonso Reyes por Washington Daniel Gorosito Pérez


(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

Ida Vitale, poeta, ensayista, traductora, profesora, formó parte de la  denominada  Generación del 45 de autores uruguayos junto a Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, Ángel Rama, Emir Rodríguez Monegal, Idea Vilariño y Carlos Maggi entre otros.
La escritora es considerada un referente no sólo para la literatura latinoamericana, sino para la gran tradición de la poesía moderna del siglo XX. Su obra lírica, caracterizada por una honda emoción expresada de manera lúcida y privada de patetismos, la convierten en una de las principales exponentes de la Generación del 45. Ida es dueña de una poesía precisa e inteligente.
En alguna de las múltiples entrevistas que se le han realizado a lo largo de su carrera dijo: “Soy poeta por pereza y por irresponsabilidad”
Dos poetas uruguayas del siglo XIX, María Eugenia Vaz Ferreira y Delmira Agustini, determinaron dicho por Ida, su tradición (“me siento más cerca de María Eugenia, era diferente, despojada. Era la escéptica la feminista, la que sintió la necesidad de imponerse”. Pero sin lugar a dudas sus dos grandes referentes fueron españoles: su profesor José Bergamín y Juan Ramón Jiménez.
Para Ida: “En el primer plano de la poesía debe estar el lenguaje, ese es el tema. Lo que me mueve a escribir es él, la búsqueda de lo que ya no se va a dar”.
También desarrolla actividades como traductora del francés e italiano, ha traducido entre otros a Simone de Beauvier, Gastón Bachelard, Jacques Lafaye, Luigi Pirandello y Jean Lacouture. Ha dicho que traducir le ha enseñado a mantener la atención aunque “la traducción conspira contra la poesía porque es un trabajo muy absorbente”.
Ida nació en Montevideo el 2 de noviembre de 1923. En una entrevista de Javier Rodríguez Marcos para Babelia del periódico español El País, le cuenta que se marchó a México en 1974 con su marido, el también poeta Enrique Fierro. La dictadura militar empezó persiguiendo a los tupamaros y luego a todos los que parecieran remotamente izquierdistas: “Nosotros no estábamos en eso, pero andábamos entre libros, algo que siempre inquieta a los militares”.
Adiós a un Uruguay que según la poeta, fue durante décadas “la democracia perfecta”: laico, con una gran educación pública gratuita, sin grandes desigualdades sociales y sin nacionalismo alguno. “¿Qué nacionalismo iba a haber si éramos la mitad italianos y la mitad españoles?”
Ida vivió de 1974 a 1984 en México, donde fue invitada por Octavio Paz como asesora editorial de la revista Vuelta. Desempeñó una importante labor docente en varias universidades, fue fundadora del periódico Uno más uno y traductora en el Fondo de Cultura Económica. En 1989 viaja a los Estados Unidos para radicar en Texas, donde actualmente reside y ejerce la docencia en la Universidad de Austin
En el año 2010 recibió el Doctorado Honoris causa por la Universidad de la República Oriental del Uruguay.(UDELAR). La poetisa agradeció el título recibido, distinción nacional “situada en aquella categoría de lo irrazonable, porque mi paso por la Universidad fue breve e irregular”.
De una entrevista de Juan Carlos Talavera para el periódico Excélsior de México, publicada en octubre del año pasado quiero compartir algunas respuestas de la escritora sobre temas claves en su vida y vocación:
México- “Cuando llegué a México lo primero que me impresionó fue la apertura de este país al extranjero, su amabilidad y la idea de que no tuviese fronteras espirituales”.
Poesía- “La poesía es como una Mariposa…con alas de Libertad” “La poesía complica mucho al poeta si no tiene un poco de conciencia sobre lo que escribe. Creo que el poeta tiene que sentirse responsable de lo que hace. A mí no me duele la poesía, pero me absorbe. Aunque luego el tiempo te dice que no valió la pena tanto trabajo, pero de alguna manera nos ayuda a sacar algo de adentro”.
Escribir- “Escribir es una obligación conmigo misma, es un hábito…Aunque si fuera un verdadero hábito lo haría con más normalidad, pero ya son muchos años. Pero dejar de escribir sería como si alguien me dijera que debo cambiar de nombre, de familia, de casa o trabajo”.
Lectura- “Las personas se han llenado de aparatitos que son una excusa para alejarse de la poesía y de la naturaleza que es mucho más importante, así que hoy la ley de Malthus ya no parece un disparate”.
Idioma Español- “Me preocupan los cambios del idioma, como esos neologismos del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Pienso que podemos agregar palabras con tino, pero no por eso deben ponerse en circulación palabras que no tienen nobleza; una palabra tiene que ser bien nacida y no una improvisación”.
El Premio Internacional Alfonso Reyes fue creado por Francisco Zendejas (1917- 1985) con la finalidad de hacer un reconocimiento a la obra del escritor regiomontano Alfonso Reyes (1889- 1959). Distingue a aquellas personalidades que cuentan con amplia trayectoria en el campo de las humanidades. Ida Vitale es distinguida en su emisión 2014 con el galardón reconociendo su amplia trayectoria internacional.
Transcurren los primeros días de Mayo 2015 cuando a la poetisa se le hace saber de su merecida distinción. Comparto el poema titulado  Mes de Mayo, de Ida Vitale que forma parte del libro “Oidor andante-1972:


MES DE MAYO
Escribo, escribo, escribo
y no conduzco a nada, a nadie.
Las palabras se espantan de mí
como palomas, sordamente crepitan,
arraigan en su terrón oscuro,
se prevalecen con escrúpulo fino
del innegable escándalo:
por sobre la imprecisa escrita sombra
me importa más amarte.

(c) Washington Daniel Gorosito Pérez

México, D.F.