jueves, 27 de agosto de 2015

Andrés Guacurarí Artigas*, el Comandante "Andresito" por Washington Daniel Gorosito Pérez

(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez


 

"Mi caciquillo" tiernamente lo llamaba el General

me refiero a José Artigas padre del pueblo Oriental,

quien le diera su apellido a este guaraní sin par

que defenderá sus principios en la Liga Federal.

El Comandante "Andresito" por Misiones luchará

con la tricolor en alto, Corrientes gobernará

en los Cabildos de indios, reparto de tierras y más

acciones con las que muestra la justicia e igualdad

aplicando el ideario de su padre el General

privilegios para nadie a los pobres felicidad.

El invasor portugués, Apóstoles destruirá

no contaban que Andresito a su pueblo guiará

de la mano a la victoria con su genio militar.

Indios y gauchos criollos, mujeres viejos y más…

se levantaron en armas, Das Chagas debió temblar

Andresito Guacurarí derrochara heroicidad.

2 de julio no se olvida en la historia nacional,

lanzas, sables y facones defienden la libertad

a lo lejos como un trueno se oye fuerte el Sapucay

los lanceros de Andresito la victoria lograrán.





El cielo es celeste y blanco,

hoy el sol alumbra más

a Andresito Guacurarí

Comandante General.

2 de julio no se olvida

no es una batalla más

con la victoria de Apóstoles

nació un "héroe nacional".

 

*Andrés Guacurarí Artigas o Andresito Artigas, nace en Santo Tomé, ubicado en la actual Provincia de Misiones, República Argentina se desconoce el lugar de su fallecimiento hacia el año 1821. Fue uno de los más fieles colaboradores del héroe nacional de la actual República Oriental del Uruguay, me refiero a José Gervasio Artigas, quien lo apadrinara y adoptara como hijo en 1811. Es más sus subordinados brasileños lo llamaban "Artiguinhas" con el sentido de hijo de Artigas. En 1815 Artigas lo nombró Comandante General de las Misiones. Su misión consistía en custodiar ese territorio tan deseado por lo portugueses afincados en Brasil. Participar en la Campaña del Río Paraná contra la invasión portuguesa en 1815. Su lucha se orientó a dos objetivos: La lucha contra las tropas extranjeras que invadieran territorio misionero y la defensa de los principios federalistas sustentados por "El Protector de los Pueblos Libres", el General José Artigas. El gobierno que desarrollara en Misiones fue recto y justo, conforme a la orientación política artiguista. En 1816 desarrolla la primera Campaña del Río Uruguay contra la invasión luso- brasileña. Derrota a los portugueses en Apóstoles y San Carlos. Lidera la Campaña de Corrientes en defensa del Federalismo por órdenes del General José Artigas. En 1819 es Gobernador de Corrientes y en la batalla de Izá- Curuví fue derrotado por las fuerzas luso- brasileñas, al cruzar un río fue tomado prisionero. Se le trasladó a Porto Alegre dónde fue encarcelado. El viaje lo hizo a pie, con cueros frescos atados al cuello que se iban secando en el trayecto y produciendo un enorme dolor. Luego fue trasladado a Río de Janeiro con otros compañeros y a la isla Das Cobras. El español D. Francisco de Borja Magariños, gestionó su libertad, poniendo fin a su cautiverio en 1821. El 3 de julio de ese año "Andresito" como le decía su padre Artigas, llegó a Montevideo. Ese arribo es lo último que se tiene conocimiento. Lo cierto es que gracias a su acción permitió que la Provincia de Misiones quedara para la República Argentina. Por Ley aprobada en el Congreso argentino sobre la Batalla de Apóstoles, todos los 2 de Julio se recordara al Héroe Nacional Andrés Guacurarí. A partir de este año (2015) se Da cumplimiento al Artículo 6º de la Ley No 27.116, que declara héroe nacional al General post- mortem Don Andrés Guacurarí como tributo y reparación histórica. La Presidente argentina, Cristina Fernández de Kirchner dijo: "Andresito Artigas, el hijo de ese gran patriota latinoamericano, uno de los hombres más importantes en la historia de la Independencia y de la dignidad de Latinoamérica". Recordó a Andresito como "el indio que perdió la vida en la lucha por la Independencia".


(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.


Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista, de origen uruguayo, radicado en México.

lunes, 17 de agosto de 2015

Una visita al Museo Ernest Hemingway por Maritza Morales Valero


Hemingway y su esposa Mary


Ernest Hemingway y sus hijos

Ernest Hemingway



el escritor Ernest Hemingway y Fidel Castro
interior de la Finca Vigía
Gregorio Fuentes
interior de la Finca Vigía
Piscina de la Finca Vigía
Comedor de la Finca Vigía

Biblioteca de la Finca Vigía

(Guayos, Sancti Spíritus) Maritza Morales Valero


Como cazadores de historias o aventureros de las artes, buscamos un sitio donde saciar la sed. Nuestros pasos dejan la avenida, se adentran en una calle estrecha de humildes casas y curiosas personas. Una verja de madera blanqueada, se alza a nuestro encuentro. A la izquierda del portón, una placa metálica anuncia;

FINCA VIGÍA

Museo Ernest Hemingway

La curiosidad acecha y los ojos se escurren por las hendijas. Un custodio sale a nuestro encuentro;

…está cerrado, abrimos en la mañana…


Bordeamos el lugar, una enorme tapia nos impide escudriñar en la leyenda. Nos adentramos en un barrio campestre, cada vez más humilde, cada vez más curioso. Desistimos, no hay visibilidad, un nuevo día nos espera con las expectativas colmadas de ideas insospechadas…El sol se alza, deslumbrante y cálido como de costumbre en la isla caribeña.Hoy el portón está abierto. Un auto añejo, de lujo, se antepone en el portón: rutinas; pagar para ver. Desde mi ventanilla descubro una fotografía en el interior de la taquilla, y mi lente salta, desciendo y le pregunto; ¿puedo?, quedo prendida en la imagen. Mis amigos me reclaman, y me llevo el recuerdo que nos da la bienvenida: Hemingway junto a Fidel Castro.

Una cuesta y un oasis de arboledas frescas nos rodean, y en la cima, la casona nos observa.

Las escalinatas son cortas para mis pasos con prisas.

Enredaderas colgantes y jardines retocados deleitan en colores, más los ojos no me alcanzan para descubrir por una puerta, tanta historia resguardada entre paredes añejas, confortables y blancas. Un señor arregla los libreros y una voz acogedora nos recibe; pueden observarlo todo a través de las puertas, permanece tal y como lo dejó Ernest, antes de partir...

Alguien murmura en inglés, y "en cubano"; desde aquí no tiene gracia, la voz sonríe, y se encoje de hombros, yo disfruto cada paso…

Una sala inmensa, decorada al gusto de sus dueños. Las paredes cargadas de cabezas de animales, que algún día fueron libres, perpetúan las historias de aventuras y safari.

Libreros atestados por doquier y una mesa dispuesta, vestida con mantel y cubiertos.

El grupo se dispersa, las cámaras disparan, las imágenes motivadoras abundan.

Bordeamos la mansión, entre puertas y ventanales con cristales y rejas. Los jardines y enredaderas perfuman el paseo.

Dormitorios, camas contiguas, y nupciales esperan el regreso de sus dueños y los invitados. Un baño impecable, de bañera blanca y cortina fresca, y los libros, presentes en todo espacio.

Los pasos nos elevan. La escalera estrecha nos roba el aliento, dos descansos y por fin la cúspide.

Un despacho ventilado, cristales impecables, más libros, una mesa para escribir, un telescopio y un retrato de mujer.

Desde allí, el entorno está a la altura de las palmas. Cercano y lejano horizonte que se pierde hasta la bahía; es la torre del vigía que nunca volvió.

Desciendo. El sendero empedrado me lleva a una piscina vacía, profunda y enorme como todo en el lugar.

Un espacio acogedor, mitiga el sol en las tombonas blancas y en las mesas vacías.

Cuartos aledaños, reservado de antiguas duchas y vestidores, reviven los momentos en el sitio.

Las fotografías expuestas en sus paredes demuestran la presencia de sus dueños, de sus parientes, de sus invitados.

Los humildes pescadores de Cojímar, los militares estadounidenses, los artistas de Hollywood, todos escribieron esta historia.

Sembradas lápidas de madera, con los nombres de las mascotas preferidas: Black, Negrita, Linda y Nerón, se unieron a la familia de 9 perros "satos", recogidos por la señora.

Boys, el gato mimado y 57 más, también conforman la muestra de fotografías en blanco y negro.

Y al fondo, Pilar, auténtico compañero de aventuras y mareas…




REFERENCIAS

Ubicada en San Francisco de Paula, a unos 12 y medio kilómetros del punto cero de la ciudad de La Habana, se ubica la Finca Vigía, Museo Ernest Hemingway (1899-1961), propiedad que perteneciera al escritor norteamericano.

La estancia fue alquilada por Hemingway, en 1939 y adquirida en 1940 por un valor de 18 500.00 dólares, dinero concedido por la proyección en el cine de Por quién doblan las campanas.

Conservada con celo por el gobierno cubano. El inmueble mantiene su estructura y decoración original, prohibiéndose la entrada al interior de la casona para preservar las pertenencias y la decoración, mantenida desde la vida del dueño y hasta la fecha.

La piscina de 11 metros de ancho por 15 de largo, con una profundidad máxima de 2.70 metros. Fue construida en 1930, por el anterior propietario, un francés. Es una de las 10 primeras piscinas construidas en la Habana.

En los días de intenso calor, Hemingway solía nadar 50 veces, alrededor de la piscina, y esperaba su almuerzo tendido en los muebles cercanos.

Debido a su deterioro, se demuele la cancha de tenis, para ubicar a Pilar, el yate original de Hemingway.

Fabricado en 1934, de roble blanco americano, y adquirido por un valor 7 455.00 dólares. La embarcación está provista de baño, cocina, una pequeña sala de estar, un camarote con dos literas y tiene capacidad para 7 personas.

El nombre Pilar tiene gran significado en la vida del escritor. Se dice que con el, le rinde homenaje a la Virgen de Zaragoza, España. También lo utiliza como seudónimo, y para comunicarse con su segunda esposa, cuando eran amantes…




La cubierta del barco fue cuidadosamente reparada en el 2008, manteniéndose los colores originales.

Hemingway prefería conducir el yate desde la cubierta superior, así podía apreciar mejor el horizonte y sentirse con mayor libertad.

Mientras pescaba, se ataba a la silla y era Gregorio Fuentes (capitán del barco), un cubano de origen Canario, quien guiaba la embarcación.

Gregorio Fuentes fue gran amigo del escritor, más que amigo lo consideraba un hermano. Inspirado en una historia que éste le contó, Hemingway crea El viejo y el mar.

Tal era la amistad de ambos, que hacen un juramento: quien quedara vivo de los dos nunca más echaría el barco a la mar.

Al morir su patrón, Gregorio cumple el juramento y saca el barco del puerto de Cojímar.

Sintiéndose muy enfermo y aquejado de varios males, Hemingway le expresa a su esposa que si el moría, le entregara la propiedad al pueblo y al gobierno de Cuba, y el yate a Gregorio Fuentes. La esposa cumple la voluntad de Hemingway.

En 1961, víctima de una depresión, procedente de una familia suicida, Ernest Hemingway, en su cabaña de Ketchum, Idaho, Estados Unidos, se quita la vida mediante un disparo.

Así termina la "leyenda", aun viva en la Finca Vigía, en el Hotel Ambos Mundos, en las paredes de El Floridita, en La Marina Hemingway de Cuba, y en la pesca de "la aguja".

Inmortalizado por generaciones de humildes pescadores de Cojímar o por los intelectuales de Cuba, isla que acogió a uno de los mayores escritores de todos los tiempos; Ernest Hemingway, el Dios de Bronce de la literatura norteamericana.




CITAS

El mundo quiebra a los individuos, y, en la mayoría, se les forma cal en el lugar de la fractura; pero a los que no quieren dejarse doblegar entonces, a éstos, el mundo los mata. Mata indistintamente a los muy buenos, y a los muy dulces, y a los muy valientes. Si usted no se encuentra entre éstos, también lo matará, pero en este caso tardará más tiempo.

Ernest Hemingway






Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra.; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.

John Donne.

(c) Maritza Morales Valero

Cuba


Maritza Morales Valero (Guayos, Sancti Spíritus, Cuba, 1968) es poeta y narradora (literatura infantil y para adultos). Graduada de nivel medio superior, de formación autodidacta.
Se incorporó en el 2014 al Taller Literario Fayad Jamis de Guayos, donde ha participado en encuentros de escritores aficionados y ha obtenido premios y menciones en narrativa infantil, para adultos y en poesía. Tiene inéditos cuentos y relatos, para niños y adultos, y poesía. Ha colaborado con revistas infantiles y programas radiales. Fue finalista en el Concurso Nacional de Microrrelatos, auspiciado por la revista mexicana Papeles de la Mancuspia donde fue publicada su obra Cena Homenaje.
texto y fotografías (c) Maritza Morales Valero, enviadas por Maritza Morales Valero para su publicación en la revista Archivos del Sur.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Vida urbana, un cuento de Mary Gordon - El propósito de abolir el pasado


(Buenos Aires)

 

Vida urbana es un cuento de la escritora norteamericana Mary Gordon publicado en una compilación de sus cuentos editada por Bruguera.Un narrador en tercera persona cuenta la historia de Beatrice, una mujer que decide esconder y abolir su pasado cuando conoce y se casa con Peter, un matemático y profesor universitario. Pero como dijo Borges en otras inquisiciones: "El propósito de olvidar el pasado ya ocurrió en el pasado y paradójicamente es una de las pruebas de que el pasado no se puede abolir. Tarde o temprano vuelven todas las cosas y una de las cosas que vuelven es el proyecto de abolir el pasado".

Beatrice, que ha sido hija única y tuvo una vida difícil con un padre sepulturero en un cementerio católico y una madre que desayunaba con bebidas alcohólicas decide irse de su casa cuando termina el bachillerato y empezar una vida nueva ocultando su pasado.
Beatrice vive con sus padres en una casa en medio de un bosque, sin aberturas, que ella sospecha ha servido de depósito para el contrabando de bebidas alcohólicas: "...Todo era barato y endeble, ejecutado con un mínimo de gasto y atención. No se había dedicado un solo pensamiento a la decoración o la amplitud, ni siquiera a su deterioro a largo plazo: lo que no envejecía de forma horrible se desmenuzaba, astillaba o desteñía rápidamente...".

Tanto el padre como la madre de la protagonista del cuento se dedicaban a beber alcohol en exceso y vivían en un estado de abandono y suciedad. Beatrice duerme en el living, el único lugar del que dispone en la casa. Decide mantener una cierta privacidad por medio de una cortina.

Cuando Beatrice conoce a Peter, a éste le gusta por su silencio, su pulcritud, su simplicidad. El narrador se pregunta si  apreciaría también el silencio de Beatrice al conocer su pasado. Beatrice ha logrado matricularse en la Universidad de Buffalo y ha vivido con mucho sacrificio.

La vida de Beatrice transcurre sin altibajos, forma una familia con Peter, tiene tres hijos, viven en una granja. Se mudan a Nueva York, cuando Peter consigue un trabajo mejor, en lugar de la Universidad de Cornell, trabajará en la Universidad de Columbia. Hasta ahí la vida de Beatrice es la vida de una típica madre de familia norteamericana, dedicada a su casa, a sus hijos y a su marido, a la decoración de su hogar, y a recorrer el Museo Metropolitano para mirar la colección de muebles americanos.

En la gran metrópoli, Beatrice descubre por primera vez en su vida que en una gran ciudad las personas se ocultan, que no se muestran tal cual son. Se siente cómplice de una red de encubrimiento.

El gran sobresalto llega cuando uno de los vecinos del edificio de departamentos donde vive ahora aparece un día frente a la puerta de su departamento. Beatrice reconoce enseguida al hombre como parte de su pasado, piensa que ha venido a contar quién es ella en verdad.

Pero el hombre sólo ha venido a presentar una queja por el alboroto que producen los hijos de Beatrice al jugar.

Cuando una de las vecinas de Beatrice, una mujer chismosa, la alerta sobre el hombre, un profesor de química que ya no trabaja en la universidad, Beatrice empieza a sentirse enferma y a pensar más y más en ese extraño que se ha presentado en su casa. Beatrice se queda en cama varios días, enferma y deja que su marido se ocupe de los niños y de la casa, siempre obsesionada con el inquietante hombre del edificio, al que toma como una parte de su pasado oculto, que en cualquier momento puede descubrir la verdad acerca de su vida anterior.

El desenlace ocurre cuando Peter y otras personas relacionadas, que conocen el edificio van a reunirse en su casa para ver la forma de echar al hombre de su casa: "...Y Beatrice sabía que tenían razón, eso era lo terrible de ellos, su incuestionable rectitud. Su derecho a expulsar, quemar, destrozar, derruir, para preservar así la salud del mundo...".

Beatrice se identifica con el hombre, un discapacitado que habita el departamento de abajo, en un estado de semiabandono ".. . Se hundió más en la cama. Allí estaba ella, con los que se revolcaban en el barro, excavaban madrigueras, acumulaban alimentos, con débiles ojos entrecerrados, con voces roncas, en realidad no roncas, sino incapaces de presentar alguna objeción, de ofrecer resistencia alguna. Sabían que no había negociación posible, pues carecían de derechos. Por lo que su petición se transformaba en un gruñido, un gruñido que mermaba lo justo de su propósito. "Dejadme en paz", es todo lo que decían quienes se escondían. Les habría gustado implorar, pero temían hacerlo. También estaban llenos de odio. "Dejadme en paz...".

La protagonista del cuento busca al hombre para avisarle que lo quieren echar de su casa, pero a él no le preocupa, porque no lo pueden hacer por su discapacidad. Entonces Beatrice intenta quedarse ahí, en la casa del hombre para dormir, se siente ahí como si estuviera en su casa , cosa que al hombre le parece mal y la echa. Beatrice vuelve a su casa, sin llaves, esperando que le abran la puerta: "...No sabía lo que iba a suceder. Sólo sabía que tenía que llamar al timbre y ver la cara de su esposo y luego entrar en el piso. Era donde vivía y no tenía otro lugar donde ir."

La paradoja a la que alude Borges en su frase sobre el pasado se cumple en este extraordinario cuento de Mary Gordon.

Mary Gordon es autora de En torno a mi madre: unas memorias; Cuentas saldadas; Spending; The Company of Women; The Rest of Life; The Older Side y Pearl. Ha recibido el premio Lila Wallace- Readers´s Digest, una beca Guggenheim, y, en 1977 el premio O. Henry de Cuentos. Da clases en el Barnard College y vive en Nueva York.

bibliografía:

Mary Gordon, Cuentos, traducción Magdalena Palmer, editorial Bruguera

Jorge Luis Borges, Otras inquisiciones, Editorial Emecé


lunes, 10 de agosto de 2015

El Cristo de La Habana está en reparaciones por Maritza Morales Valero




(Guayos, Sancti Spíritus/Cuba) Maritza Morales Valero



La colosal escultura de aproximadamente 20 metros de altura, está en reparaciones.
Descansa, sobre un pedestal de tres metros, a unos 51 metros sobre el nivel del mar. Lo que le permite su visibilidad desde muchos puntos de la ciudad. Ubicada en Casa Blanca, en una colina perteneciente al Complejo Militar Morro Cabaña, desde allí es visible toda la Habana.
El Cristo de La Habana, figura de pie, con una mano bendice y con la otra cercana al corazón. Los ojos se dejaron vacíos para que diera la impresión de mirar a todos desde cualquier lugar que fuese observado.
Constituida por 67 piezas de mármol de Carrara, Italia. Fue esculpido en Roma y bendecido por el Papa Pío XII.
La obra pertenece a la escultora cubana Jilma Madera, (Pinar del Río 1915, La Habana 2000).

Inaugurada el 25 de diciembre de 1958.

Desde entonces ha sido sometido a varias reparaciones por ser afectada por descargas eléctricas, que le provocaron una abertura al centro de la cabeza, que ha deteriorado la armazón interior de acero, por ser ésta, hueca por dentro. Se supone que las afectaciones han sido por la no colocación de un pararrayos.

Actualmente se estudian todos los detalles, más el alumbrado nocturno que da el efecto de levitación.

Jilma Madera, fue una de las más destacadas escultoras de Cuba.

Se graduó de economía en 1936, posteriormente estudia pedagogía en la Universidad de La Habana, y en 1942 matricula en la Academia de Artes Plásticas San Alejandro.

Participó en la campaña de alfabetización, y conoció al Che cuando reparaba su obra El Cristo. Aun en su casa se aprecia un retrato del Che.

En el museo de San Cristóbal (Pinar del Río), actual provincia de Artemisa se exponen sus obras, lográndose recuperar alrededor de 700. El museo lleva el nombre de la destacada escultora.

Dentro de sus obras mas sobresalientes se encuentra El Cristo de la Habana, el busto de José Martí que se encuentra en el Pico Turquino, la escultura al presidente Franklin Roosevelt de Estados Unidos, dentro de otras.
Se cuenta que Jilma era una persona excesivamente cuidadosa. En la base del Cristo colocó varios objetos personales, monedas y periódicos de la época.

A pesar de estar afectada por glaucoma, nunca dejó de trabajar.

Poseía un gran sentido poético. Al inaugurar El Cristo, expresó;

…Lo hice para que lo recuerden, no para que lo adoren, es mármol…




Esta expresión ha tenido varias interpretaciones.




OBRA POÉTICA RELACIONADA




DÍA DE INOCENTES

(fragmentos)

Maritza Morales Valero





El otoño arrastra a los desechos.

No hay árboles en la ciudad.

La inocencia se ha escondido

¿o es que no existe?

Y este día promete cosas que no cumplirá.

Aun hay restos de candidez en algún sitio

invisible a nuestros ojos

no a los de él.

Quizás en la ingenuidad de un niño

que lo arrastran a un camino no muy cierto

y arrancan su diversión.

Le prometen un mañana

y un mañana nunca llega

y se le olvida;

otra promesa incumplida la suplanta.

Y yo miro desde mi celda:

la familia unida,

la navidad incomprensible.

Incomprensible porque Cristo no estudió conmigo,

no lo conocí de infante

hasta hoy que lo tropecé aquí en la calle.

Me busca,

¿él a mí o yo a él?

¿Quién necesita de quién?

Quisiera preguntarle pero se escapa

tiene tanto trabajo pendiente

más no es ajeno y me recuerda.

Su dedo muestra a su ojo

y señala a mi corazón.

Descifro el mensaje;

no estoy sola,

me acepta como soy

es por eso que lo amo.

Duermo sin miedo en mi celda

descanso sobre él,

con él,

y él en mí…

………………………………………….

… olvidados los sofocos y reímos,

en el día que persiste la inocencia.

Y arrastrados cual desechos del otoño,

disipado el calor que nos rodeaba

recordamos a Jesús

sin conocerle

y ofrecimos sin querer

la otra mejilla.





Recordamos a Jesús sin conocerle y ofrecimos sin querer

la otra mejilla.

(c) Maritza Morales Valero
Guayos
Sancti Spíritus
Cuba


Ha sido una colaboración de Maritza Morales Valero,

para la REVISTA ARCHIVOS DEL SUR.

Maritza Morales Valero (Guayos, Sancti Spíritus, Cuba, 1968) es poeta y narradora (literatura infantil y para adultos). Graduada de nivel medio superior, de formación autodidacta.
Se incorporó en el 2014 al Taller Literario Fayad Jamis de Guayos, donde ha participado en encuentros de escritores aficionados y ha obtenido premios y menciones en narrativa infantil, para adultos y en poesía. Tiene inéditos cuentos y relatos, para niños y adultos, y poesía. Ha colaborado con revistas infantiles y programas radiales. Fue finalista en el Concurso Nacional de Microrrelatos, auspiciado por la revista mexicana Papeles de la Mancuspia donde fue publicada su obra Cena Homenaje.
texto y fotografías (c) Maritza Morales Valero, enviadas por Maritza Morales Valero para su publicación en la revista Archivos del Sur.