sábado, 7 de noviembre de 2015

"Vivimos en una sociedad que no alienta la reflexión" por Washington Daniel Gorosito Pérez

(México, D.F.)Washington Daniel Gorosito Pérez

Hace unos días, nos visitó en México, específicamente en la Feria del Libro de Oaxaca, el intelectual argentino- canadiense, Alberto Manguel. El motivo la presentación de su último libro Curiosidad. Obra en la que especifica cómo esta actividad hace pensar y obtener conocimiento al hombre para que pueda tomar mejores decisiones. Compartiré algunos de los conceptos vertidos por el escritor a varios medios de comunicación con el objetivo de reflexionar sobre este tópico fundamental de la existencia humana.
Manguel dice que cada vez que, como seres humanos, se nos presenta la oportunidad de desarrollar esta función de interrogarnos sobre el mundo, hay algo en la sociedad que reprime algunas preguntas y alienta otras. En la sociedad contemporánea, la curiosidad científica permitida, está contrapuesta a la del chisme. La curiosidad del chisme no tiene un reconocimiento oficial como válida, sin embargo, vemos que las campañas políticas se construyen cada vez más a través del chisme: saber si el candidato tiene una amante o no, si recibió pagos ilícitos, si se viste con un traje Armani o va en mangas de camisa.
Una curiosidad que no conlleva cuestionamientos científicos o intelectuales y por eso se eligen candidatos como Donald Trump. Vives en una sociedad que no alienta la reflexión y la curiosidad se queda flotando en la superficie de nuestra conciencia. "La aplicamos sólo en cuestiones banales que terminan por ser el instrumento por el cual tomamos decisiones fundamentales".
Ante el cuestionamiento del comunicador Adrián Figueroa, sobre el motivo de la ausencia de reflexión en el hombre, el ensayista considera que en la actual sociedad de consumo hay productos culturales que son difíciles de procesar. Necesitan una consideración más larga, al ser obras que no plantean que los personajes vivieron felices o que el malvado fue castigado.
Y dichos productos, que conceden estas soluciones, no respetadas ni válidas, porque en una sociedad de consumo son productos malos. Por ejemplo si le dicen que si leen a Dan Brown y Paulo Coelho, se tiene todo para saber cómo ser feliz. Ante esto, el Ulises del irlandés James Joyce, o Pedro Páramo del mexicano Juan Rulfo no tienen absolutamente ninguna posibilidad de triunfar. ¿Cómo evitar que se pierda una herencia humanamente importante en el proceso degradativo donde los best sellers reducen a caricaturas los libros más insignes de la literatura?
El autor indudablemente apuesta a favor de la lectura, por el placer de leer. Aunque es claro que requerimos no sólo de un cuestionamiento sobre la cultura contemporánea, sino del hombre en el universo, de cómo nos vemos a nosotros mismos, y como nos explicamos las preguntas que se hicieron los antiguos, y como las respuestas han evolucionado.
De ahí que si "una persona dispone no de 5 segundos, sino de 10 segundos y los concede antes de comprar los jeans Gucci, que son rasgados y tienen un costo de 500 dólares. Si en ese trozo de tiempo esa persona se cuestiona: ¿Voy a gastar U$S 500 en unos jeans rasgados y que son lanzados por la publicidad para que la compañía de beneficie económicamente con esta venta? La respuesta, obviamente, es no".
Entonces, cuestionemos, ¿qué es lo que pasa? Se ha construido una barrera para que el hombre no use ese momento de reflexión. La misma se edificó mediante las campañas publicitarias que dicen que la gente más bella usa esos jeans, o porque el nombre Gucci me va a dar prestigio entre la gente de dinero y de cierta posición social. Considera Manguel que si todos pudiéramos llegar a ese momento de reflexión, o al menos el cincuenta por ciento de la sociedad, la sociedad de consumo se derrumbaría y la tarea sería la construcción de otra.
"Sin lugar a dudas, no hay una fórmula para que la gente sea curiosa de forma más positiva y selectiva. No es posible en esta sociedad de consumo, porque la misma se acabaría si todos reflexionaran". En una sociedad de consumo, cuyos valores son lo breve, lo inmediato y lo fácil, no se puede alimentar la noción de lo lento y, sobre todo, el placer de conquistar lo difícil.
Demás está decir que la educación en el tipo de sociedad juega un papel fundamental. De ahí que el escritor se basa en Jean Jacques Rousseau para demostrar que la escuela debería ser un ámbito dónde se dé rienda suelta a la imaginación y a la reflexión, sin ningún fin práctico o meta útil.
¿Qué tanto se ha conseguido esta utopía? Toda utopía se define a través de su rostro. Por supuesto que necesitamos esas escuelas que den rienda libre a la imaginación, pero no las tendremos mientras conservemos esa idea de una sociedad de consumo. "En una sociedad de consumo, la imaginación, el razonamiento y la reflexión…son obstáculos". La sociedad no alienta la reflexión. Es un sistema depredador que busca el beneficio en una estructura productiva.
"La curiosidad es la cualidad, el impulso o motor que alienta nuestra vida y que nos define como seres humanos. Si no somos curiosos, estamos muertos".

(c)Washington Daniel Gorosito Pérez
México (D.F.)
Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México




domingo, 1 de noviembre de 2015

Museo Rodante - Autos clásicos por Maritza Morales Valero
















(Sancti Spíritus, Guayos)Maritza Morales Valero






Viajar a Cuba; mayor isla de las Antillas está de moda.

Con el incremento del turismo, el turismo de ciudad, incorpora nuevas opciones al atractivo natural de la isla.

En diversas ciudades del mundo se pueden apreciar museos dedicados a los autos, sin embargo pocos países cuentan con un museo rodante del automóvil.

Conservar un auto desde épocas remotas no es tarea fácil pero en Cuba, un automóvil, más que una necesidad, se convierte en una suerte heredada por generaciones.

Desde la época, en que Cuba fue el transpatio de los EE.UU., y hasta el Triunfo de la Revolución de 1959, los automóviles recién salidos de las agencias norteamericanas, se exhibían simultáneamente en las sucursales y en las avenidas cubanas.

Con la ruptura de las relaciones entre ambos países, Cuba se vio imposibilitada a renovar sus modelos, lo que convirtió a la isla en un museo rodante de automóviles norteamericanos.

Modelos de jeeps, vehículos agrícolas, camiones y automóviles: muchos de ellos con su maquinaria, insignias y accesorios originales, aun circulan en Cuba.

Marcas como Ford, Chevrolets, Cadillac, Buick, Oldsmobile, Pontiac, Dodge, Studebaker, Chrysler, entre otras, se encuentran por toda la isla, algunas precedentes a los años 1930… y hasta 1959.

Con la iniciación de las relaciones entre ambos gobiernos, y en la ceremonia inaugural de la Embajada Estadounidense en La Habana, el Secretario de Estado John Kerry, señaló en broma;

…agradezco que hayan dejado mi transporte aquí afuera, ¡me encanta!

Admirando la belleza de varios autos clásicos norteamericanos, estacionados en el exterior de la otrora Oficina de Intereses.

Poseer un auto clásico se considera un lujo para muchos ciudadanos del mundo, sin embargo para un cubano es algo común.

Heredados de generación a generación, o adquiridos por individuos de un status superior, muchos de sus propietarios coinciden estar "Enamorados" de sus "carros viejos", considerándolos parte indispensable de su familia, por ser la base y el sustento de la misma y por proporcionarle ingresos o "placeres" extras.

Para los cubanos, habituados a remediar sus carencias ejercitando la creatividad, la innovación de piezas, accesorios, y el trabajo conjunto de chapistas, tapiceros, mecánicos y choferes, los ha convertido en "auténticos artistas automotrices", capaces de transformar a un auto deteriorado o en desuso, en una auténtica "joya".

Desde los más añejos, hasta los más modernos, e inusuales medios de transporte circulan por toda Cuba, pero los autos clásicos llaman la atención de todos.

Para los cubanos "de a pie", es habitual trasladarse en estos medios de transporte, sobre todo en los denominados "almendrones", apelativo popularizado para señalar a los modelos que se asemejan a una almendra, y que habitualmente son destinados al traslado de pasajeros, muy codiciados para este negocio por su estructura resistente, nada comparable a la de un auto moderno.

Cubataxi, es una empresa que inserta a un gran número de propietarios de automóviles destinados como taxis para el turismo, y La Asociación de Autos Clásicos de Cuba, los agrupa y estimula mediante la creación de certámenes competitivos que fomentan el cuidado y la conservación de los vehículos, resultando premiados los autos que posean mayor autenticidad y belleza .

Dentro de los espectáculos más esperados está el Desfile de la flotilla de autos clásicos de Cuba, que recorren las principales avenidas de la capital y de otras ciudades.

Los autos clásicos en Cuba, son protagonistas en videos, en grabaciones de filmes de época, son inspiración para crónicas, para guiones de programas humorísticos y letras de canciones.

Presentes en las tradiciones, donde las quinceañeras o los recién casados, desean exhibirse en un auto clásico convertible, perseguido de una caravana de invitados, y de otros conductores que se suman al jolgorio, aumentando la algarabía con el accionar de sus claxon o sus cornetas; un llamado de atención a los transeúntes y moradores, que les corresponden con efusivas muestras de júbilo, y otros, con sus emociones.

Reflejados por los artistas de la plástica, en sus óleos o en las artesanías promovidas en los destinos turísticos, codiciadas por los visitantes foráneos, a quienes se les distingue disfrutando un paseo en un clásico convertible o tomándose fotografías, algunos, se interesan en apreciar el funcionamiento de sus arcaicas maquinarias, originales o adaptadas a mecánicas modernas que facilita el ahorro en el consumo de combustible. Otros intentan "negociar" con los dueños, lo que mantiene en ascenso el valor del vehículo; también propiciado por los elevados precios de los autos modernos (nuevos o de uso), que se ofertan en las agencias cubanas.

Admirable labor es la de los propietarios de automóviles en Cuba, que mantienen en óptimas condiciones a un vehículo antiguo o "moderno", donde la escasez de piezas de repuestos y accesorios los ha convertido en auténticos artistas automotrices, capaces de mantener un museo rodante; único en el mundo, que ha logrado sumarse como otro atractivo a LA ISLA de bellezas naturales, o incorporadas como: Los autos clásicos norteamericanos, de Cuba, que ya forman parte del patrimonio nacional:

"a lo cubano".





"Cuanto gozamos con lo poco que tenemos, y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos"





"…los cubanos son capaces de hacer todo, hay que desatar esas manos y esa inteligencia para que se pongan al servicio de la salvación del país

…lo que no cambia y se renueva desaparece…




…esto es exclusivo o es nada…"

Eusebio Leal




"La Revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas"

Fidel Castro






AGRADECIMIENTOS

A los propietarios de los autos que han permitido estas imágenes, y a los que han brindado sus declaraciones para este comentario.

Colección fotográfica:

"Autos clásicos norteamericanos de Cuba"

Miguel Ángel Marín Blanco

Maritza Morales Valero

ARCHIVOS DEL SUR




"Cuanto gozamos con lo poco que tenemos, y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos"


Maritza Morales Valero (Guayos, Sancti Spíritus, Cuba, 1968) es poeta y narradora (literatura infantil y para adultos). Graduada de nivel medio superior, de formación autodidacta.
Se incorporó en el 2014 al Taller Literario Fayad Jamis de Guayos, donde ha participado en encuentros de escritores aficionados y ha obtenido premios y menciones en narrativa infantil, para adultos y en poesía. Tiene inéditos cuentos y relatos, para niños y adultos, y poesía. Ha colaborado con revistas infantiles y programas radiales. Fue finalista en el Concurso Nacional de Microrrelatos, auspiciado por la revista mexicana Papeles de la Mancuspia donde fue publicada su obra Cena Homenaje. 

nota y fotografías (c)Maritza Morales Valero, enviadas por Maritza Morales Valero para su publicación en la revista Archivos del Sur