jueves, 28 de abril de 2016

Historias del Sur - Iglesia de Santa Felicitas






Iglesia de Santa Felicitas








(Buenos Aires)

 
La parte sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene muchos lugares históricos para conocer, uno de ellos es la iglesia de Santa Felicitas, ubicada frente a la Plaza Colombia, en el popular barrio de Barracas.
Esta iglesia fue donada por los padres de Felicitas Guerrero de Álzaga quien murió de una manera trágica.
Felicitas Guerrero contrajo matrimonio a los 16 años con Martín de Alzaga, sobrino nieto del español que fue fusilado por los acontecimientos que siguieron a la Revolución de Mayo. A los 24 años Felicitas quedó viuda y dueña de una gran fortuna, ya que su marido la había nombrado heredera de todos sus bienes. Después de un austero duelo, Felicitas se relacionó con Enrique Ocampo, joven altamente conceptuado en los círculos sociales donde actuaba y pasado el tiempo, la joven mujer inclinó sus sentimientos a favor de otro pretendiente, Samuel Sáenz Valiente. Enrique Ocampo no aceptó esa situación y con el pretexto de devolverle regalos y cartas tuvo con Felicitas una violenta entrevista que terminó con dos disparos en el cuerpo de la mujer y luego se disparó él, causándose la muerte.
Felicitas murió al día siguiente, el 30 de enero de 1872. Quien se acerque a la iglesia, puede leer un cartel que  cuenta la historia:




"Este templo fue erigido en memoria de Felicitas Guerrero de Álzaga, el 30 de enero de 1876, por sus padres, Carlos J. Guerrero y Felicitas Cueto; obra del arquitecto Ernesto Bunge. A los 16 años Felicitas se casa con Don Martín de Álzaga, quedando viuda a los 24 años. En vísperas de contraer nuevas nupcias con Samuel Sáenz Valiente, se presentó Enrique Ocampo, otro pretendiente quien al ser rechazado le hirió mortalmente, suicidándose él inmediatamente con la misma pistola. Doña Felicitas falleció al día siguiente , 30 de enero de 1872. Esta iglesia fue construida en el mismo predio donde fue asesinada".

 

 
estatua de Felicitas Guerrero de Álzaga y de su hijo Félix

La construcción de la capilla fue diseñada por el arquitecto Ernesto Bunge, no tiene un estilo definido aunque la fachada ostenta reminiscencias neogóticas y neorrománicas. Al entrar en la capilla, se pueden apreciar dos grandes estatuas de mármol de Carrara. Una de ellas, la que se encuentra a la derecha, es obras del escultor L. Costoli y representa de pie
la imagen de Don Martín de Alzaga, y la que la que está a la izquierda es obra del escultor Antonio Pasaglia y representa la imagen de Felicitas Guerrero con su hijo Félix, quien murió a los seis años.



La capilla posee tres altares, en el Altar Mayor está la imagen de Nuestra Señora del Rosario, en el lateral izquierdo la imagen de Santa Felicitas, mártir que fue sacrificada junto a los siete hijos. Y en el altar derecho está la imagen de San Martín de Tours, patrono de la ciudad de Buenos Aires.
En el crucero de la iglesia se hallan las estatuas de los doce Apóstoles, obra del escultor alemán Thor Waldeen, quien también realizó la obra del "Salvador del mundo", construida en zinc fundido y está en la fachada del edificio (Actualmente en restauración a cargo del Sr. Ricardo Marchese). Esta obra es réplica del original que está en Copenhague, Dinamarca.

gruta de Lourdes

jardines de la Iglesia



El 8 de diciembre de 1898, con diversas ceremonias religiosas se inauguró la Gruta de Lourdes en los jardines de la iglesia
de Santa Felicitas. Es reproducción exacta de la que se encuentra en Massabielle, Lourdes. Evoca la aparición de la Santísima Virgen a Bernardette Soubirous.

Costeada por las familias barraqueñas, las obras estuvieron a cargo del Ingeniero G. Kreutzer; el escultor Juan Bellotti y el
constructor Manuel Domenighetti. En Lourdes la Madre de Dios se presentó en varias apariciones y le dejó su mensaje de salvación a Santa Bernardita.
El templo fue cedido en donación a la ex Municipalidad de Buenos Aires en agosto de 1993. Desde el 25 de diciembre de 1996 el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cede al uso y el goce del templo, por medio de un convenio al Arzobispado de Buenos Aires.



Antes de llegar a la gruta, hay un hermoso jardín lleno de plantas y flores.

Los domingos a las 11 hay visitas guiadas.

 

Mitos y leyendas

Alrededor de la trágica muerte de Felicitas se tejieron varias leyendas, una de ellas dice que el fantasma de Felicitas ronda por la iglesia llorando su muerte. Otra dice que las mujeres que le pidan con fervor un marido lo encuentran, lo que originó que durante años las mujeres con ese anhelo ataran pañuelos en la reja de la iglesia.

La historia de Felicitas Guerrero de Álzaga dio origen a la novela Felicitas Guerrero, de Ana María Cabrera.

bibliografía:
http://santafelicitas.org.ar/SF_Iglesia_Santa_Felicitas_sumario.htm

http://web.archive.org/web/20100105112742/http://www.creadoresargentinos.com.ar/literatura/articulos.php?ID=8



 

viernes, 22 de abril de 2016

Cervantes y Shakespeare: a 400 años de su muerte

Candido Portinari


(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Cuando se cumplieron los 400 años de la obra mayor de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, escribí y publiqué este ensayo en la revista Archivos del Sur, donde también se habla de Shakespeare.
Debido a la conmemoración de los 400 años de la muerte este año de  dos grandes escritores de la literatura universal, Shakespeare y Cervantes lo publico ahora en este blog de ensayos y crónicas.



Se cumplen este año los cuatrocientos años de la obra mayor de Miguel de Cervantes: Don Quijote de la Mancha. De esta obra inolvidable e insoslayable, se han ocupado grandes escritores como Jorge Luis Borges, Vladimir Nabokov, Milan Kundera y Martin Amis. También el crítico Harold Bloom.
El Quijote tuvo un éxito internacional muy rápido, enseguida fue traducido al inglés, y antes de que apareciera la segunda parte. Cuatro meses después de publicada ésta, Cervantes murió. Para el profesor y escritor Martí de Riquer, Cervantes juega con su propio libro. El Quijote es un libro genial, sostiene.
Riquer afirmó que una de las seducciones más hermosas del libro es la intimidad que Cervantes comparte con el lector.
Otro de los admiradores de Cervantes es Borges, quien en su ensayo "La supersticiosa ética del lector" afirma que el Quijote gana póstumas batallas contra sus traductores y sobrevive a toda descuidada versión.
El escritor argentino le da la razón a Paul Groussac cuándo éste afirma que prosa de sobremesa es la de Cervantes. Y con énfasis dice: "...prosa de sobremesa y otra no le hace falta. Imagino que esa misma observación será justiciera en el caso de Dostoievski o de Montaigne o de Samuel Butler...".
Borges defendía a la obra de Cervantes, decía que Heine, que nunca lo escuchó en español, lo pudo celebrar para siempre. "Más vivo es el fantasma alemán o escandinavo o indostánico del Quijote que los ansiosos artificios verbales del estilista".
En cuanto a Vladimir Nabokov, de quien se ha editado el Curso sobre el Quijote, prefiere a Shakespeare y no a Cervantes. El autor de Lolita dice que del Rey Lear, el Quijote sólo puede ser el escudero. La comparación para mi no es válida y lo he consultado también con la académica Emilia Puceiro de Zuleta, miembro de la Academia Argentina de Letras. Ella sostiene que no se pueden comparar una novela con una obra de teatro.
Otro escritor de habla inglesa, el irónico Martin Amis, se queja de haber leido una traducción en inglés del Quijote. Su tradición no es la nuestra, afirma, y reconoce que la novela latinoamericana siempre ha sido quijotesca por su sentido del humor, por la conciencia de su individualidad y por su realismo mágico. En cambio, el realismo de la ficción que conforma la corriente literaria principal de los países del Atlántico Norte, va por así decirlo, a contracorriente del latinoamericano, pues no la modifica la magia sino la ironía.
Sin embargo, a pesar de sus quejas contra la traducción al inglés de la obra de Cervantes que leyó, reconoce que la del Quijote sigue siendo una hermosa idea.
Para el escritor checoeslovaco Milan Kundera, la respuesta al interrogante de "¿qué quiere decir la gran novela de Cervantes?" está en que el hombre desea un mundo en el cual sea posible distinguir con claridad el bien del mal porque en él existe el deseo, innato e indomable, de juzgar antes que de comprender. En este deseo, dice, se han fundado religiones e ideologías. No pueden conciliarse con la novela sino traduciendo su lenguaje de relatividad y ambigüedad a un discurso apodíctico y dogmático.
¿No es el propio don Quijote quien, después de tres siglos de viaje, vuelve a su aldea transformado en agrimensor? Se había ido, antes, a elegir sus aventuras, y ahora, en esa aldea, bajo el castillo, ya no tiene elección, la aventura le es ordenada: un desdichado contencioso con la administración derivado de un error en su expediente. Kundera se está refiriendo a Kafka y se pregunta, a lo largo de tres siglos - lo escribe en el siglo XX - qué ha ocurrido con la aventura, ese primer gran tema de la novela. ¿Acaso ha pasado a ser su propia parodia? Kundera encuentra que podría pensarse que el camino de la novela se cierra no con una paradoja sino con varias. El escritor checoeslovaco concluye que no se siente ligado a nada salvo a la desprestigiada herencia de Cervantes.
Vuelvo al principio y a Borges. En "La supersticiosa ética del lector", Borges insiste en que contrariamente a lo que sostenía Flaubert, "...la página de perfección, la página de la que ninguna palabra puede ser alterada sin daño, es la más precaria de todas. Los cambios de lenguaje borran los sentidos laterales y los matices. La página perfecta es la que consta de esos delicados valores y la que con facilidad mayor se desgasta. Inversamente, la página que tiene vocación de inmortalidad puede atravesar el fuego de las erratas, de las versiones aproximativas, de las distraídas lecturas, de las incomprensiones, sin dejar el alma en la prueba...".
Para Borges, la pasión del tema tratado manda en el escritor y eso es todo. De ahí que la obra de Cervantes permanezca.
Para el crítico Harold Bloom, Cervantes y Shakespeare crearon gran parte de la personalidad humana tal como la conocemos. El padre castellano de la novela y el dramaturgo inglés comparten un entusiasmo y una exhuberancia que constituyen un talento genial, superior a todos los demás, en cualquier otra época y en cualquier otra lengua, dice el crítico.
Sin embargo para Bloom, refiriéndose a la época actual, era del terror y de la información permanente, es posible que la novela cervantina se haya quedado tan anticuada como el drama shakesperiano. Y aclara: "Me refiero a los géneros, no a sus maestros supremos, que nunca pasarán de moda".
Creo que una vez que se ha leido El Quijote, esta obra no se puede olvidar. Permanece en la memoria. Es imposible que esas dos figuras, la del caballero y la de su escudero, desaparezcan. Como algunos sueños.



(c) Araceli Otamendi
Bibliografía:

Martin Amis, La guerra contra el cliché, Editorial Anagrama


Jorge Luis Borges, Obras Completas, Editorial Emecé

Milan Kundera, El arte de la novela, Editorial Tusquets

Vladimir Nabokov, Curso sobre el Quijote, Ediciones B

Harold Bloom, "Don Quijote después de cuatro siglos",publicado en el diario El País,edición internacional

Martí de Riquer, entrevista de Arcadi Espada, revista semanal del diario

El País. edición internacional


Imagen: Cándido Portinari, Don Quijote y Sancho Panza saliendo para sus aventuras, de la muestra en la Fundación Proa, año 2004.