jueves, 22 de diciembre de 2016

La estética del arte.La obra y el diálogo con su creador por Sebastián Pavón Patiño

(Medellín) Sebastián Pavón Patiño

La sed de un artista está custodiada por  una   "necesidad" que insinúa  actos  intrínsecos conducidos por íntimos momentos que declaran un creador sumergido en medio de una apercepción, obligándolo a reflejarse en un lienzo que más adelante se transformará  en un “hábito” moldeado por  momentos subjetivos. Esto es similar al nacimiento de una idea portentosa, contraria al autor de la misma. La obra se independiza y se refleja en la época.
El artista construye una arquitectura lineal que se  introduce  a la hora  de plasmar la concepción furiosa, calmada,  y poética de su interioridad, causando así una emoción elocuente poco duradera y seca que se convierte en la necesidad de crear algo más.
En un acto incesante de creatividad que no dura mucho se perpetra un universo sonoro de matices y colores por doquier y que, al mismo tiempo, se divisa una sombra y un fenómeno que debajo de un toque curvo y sensible, nacen movimientos oblicuos, triangulares,  y lineales que poco a poco van dando forma a la música del espíritu.
Se vislumbra en  la idea del creador  un nuevo surgir magnífico de una estética que personifica  la belleza en sí misma y  no de otro tipo. Se produce en aquel momento un acto primero, la relación de la obra con su creador, un acto de carne, corpóreo, entre sensibilidad y placer. Es esta una relación sofisticada y tímida en que los sentidos aprecian lo que fue su voluntad, la voluntad de su creador.
Una aquiescencia manifiesta en un cuadro que a su vez parece comunicar su intimidad. Por medio de pinceladas que se traducen en orquestas de sensaciones. A esta vibración corpórea, ajena a la conciencia misma, la llamaremos “la yuxtaposición infalible”. Ya que  no hay nada mejor que sentir las curvas y las líneas que solo verlas y percibirlas. Pero, ¿no es esto algo precioso? Sin embargo, acontece algo horrible y bello. Aquel intervalo en que la obra se olvida de su creador, ocurre un momento de traición que causa un desprendimiento al verla volar por medio de vacíos existenciales iluminando el interior y exterior, observando se encuentra la obra distante de mí. ¡Ay! ¡A qué época irá!  Exclamó  el creador con dolor.
Tan solo a unos pocos centímetros de mi cabeza, sale volando entre la nada dejando  solo angustia por doquier, ahora eres material bienvenida al mundo de las cosas. Pero tú tienes una esencia, aunque te presentes materialmente conservas mi espíritu y el tuyo propio. Si bien  esta situación solo me acongoja más y me lleva a mi propia intimidad que a su vez me  deja una nueva visión que como desenlace el resultado es un sentimiento de tristeza, al ver un hijo desprenderse de su padre, ajeno a su destino.
El creador observa su creación desde una nueva perspectiva, pero ahora no como creador, sino como espectador.
Es el resurgir de una verdadera estética, porque de lo horroroso que produce esta separación nace algo hermoso y es ver como la obra se va alojando en cada una de las emociones reflejadas entre los cuerpos y rostros de los demás. Creando una intersubjetividad y uniendo a los unos con los otros. Conservando todavía la esencia fundamental de su creador primero, con todo ella solo guarda en su interior lo que su creador le dejó, una esencia.
Ella ignora los pensamientos de otros haciéndola en ocasiones incomprendida para unos y entendida para otros. Es un acto más bien de virtudes o de ¿simples tristezas? Dolores que no cesan en la vida en donde  únicamente  existen estos momentos y no existen otros iguales, en  los cuales  se da un diálogo entre obra y creador.
La obra nació antes de que él se diera cuenta y aunque su creador se aguarda en lo mezquino y se cobija con dolor, los cuerpos maravillan tal creación. El creador sabe que es dios por un momento, por eso sonríe en su calvario.
Chispazos de luz  y  de sombras dominan este taller sensitivo rodeado de naturaleza y de simples suplicios que crean frustraciones. Es un reino de ideas, en las cuales  unas singularmente  navegan y otras logran nacer, en cambio  otras simplemente logran sucumbir con el tiempo. Estas solo quedan olvidadas, mientras que otras reafirman su interior reclamando  una existencia genuina que contiene su subjetividad propia,  pero solo hasta que  la obra haya olvidado a su creador, la obra podrá ser libre. Por este motivo ella se mantiene en su porvenir y se mantiene en el tiempo hasta que se entienda de manera infinita. Es como tratar de comprender un fenómeno que va más allá de lo psíquico y que ni el mismo creador entendió, tal vez sea un olor a época o un sentimiento que no percibió. Pero la obra, a pesar de todo,  solo deja quererse pero no se deja amar, es grotesca y es  hermosa, también es tiempo y espacio, asimismo es espiritual y  terrenal, incluso  es angustia ¿o es miedo? Esta mantiene el equilibrio dimensional.
Es un misterio que solo deja dudas y angustias. A los que intentan enfrentarse a una obra pues les deseo suerte y no notoriedad, ya que esta es el reflejo mismo del hombre. Es un espejo en que nos vemos cada uno de nosotros, por eso creamos y nos asustamos con lo creado, somos nosotros mismos observando nuestra obra.
La obra se da cuenta de esto, por eso se marcha y se hace temporal y atemporal. Exclusivamente somos simples espectadores de nosotros mismos y de nuestra época, pero la obra si se mantiene aparte de nosotros, porque es el lenguaje del espíritu y es la forma en que lo incomprendido salta a la vista y se vuelve palpable aunque posee tintes fenomenológicos esta también posee lenguaje,  porque nos relata una historia sin hablar. Es simplemente un lenguaje privado y mental, una relación entre conciencia y obra, aunque  eternamente se mantendrá ajena y sin ningún dueño. Sin embargo  cuando cumpla con dejar a su creador como un residuo y logre reflejar  una época entera  podría indudablemente  convertirse en una pieza incomprendida por todos los tiempos que resten.

(c) Sebastián Pavón Patiño
Medellín
Colombia

Sebastián Pavón Patiño estudiante de filosofía de (Medellín, Colombia) nació el 18 de enero de 1992. Culminó sus estudios básicos en el año 2006.
Desde entonces ha estado envuelto en diversos campos del arte como son el comic, el óleo, la novela gráfica, entre otros. Sus especializaciones están enfocadas en la filosofía de la mente, la filosofía analítica y la fenomenología.
También ha presentado exposiciones de arte en distintas partes de la ciudad  de Medellín (Colombia), y además se ha desempeñado satisfactoriamente como profesor de dibujo en los distintos colegios de la ciudad contratado por la organización la Tartana, grupo de cultura del municipio de Itagüí, también ha publicado en España artículos de filosofía, tales como: la conciencia fenoménica y la catarsis aristotélica.


miércoles, 21 de diciembre de 2016

¿Qué sé yo de la Navidad? por Rosario Valcárcel


(Las Palmas de Gran Canaria) Rosario Valcárcel

¿Qué sé yo de la Navidad?
Es la pregunta que se hizo Paul Auster cuando el New York Times le encarga un cuento navideño que finalmente se lo inspiró su amigo Auggie Wren, un fotográfo que retrata, diariamente la misma esquina del barrio de Brooklyn. Una historia que fue la simiente de la película Smoke. Un relato que recorre la realidad sentimental del alma humana.
Porque la literatura descubre mundos nuevos, materializa el sueño en un papel, decía Patrick Modiano. A veces es inspiración de películas, un regalo que nos recuerda el significado de La Navidad, desde los clásicos de los hermanos Grimm y Andersen al Cuento de Navidad de Charles Dickens, al maravilloso film ¡Qué bello es vivir! de Frank Capra, retrato de la nostalgia navideña, una razón de ser y de estar en el mundo.
Películas inspiradas en hechos ficticios o reales. Familias que, en alas del progreso intentan infundir  la esperanza de que algún día podremos vivir en un mundo mejor. Y acogen a un mendigo en su mesa entre manjares, vinos y el arbolito que parpadea entre copas y acordes de villancicos, entre risas o llantos de la Noche Buena. Películas basadas en ideales de dolor, en el caos, olvido e indiferencia de pueblos sometidos al terrorismo, violencia, guerra, en las que la fuerza de la Navidad solo es capaz de conseguir unas horas de tregua. No el fin del conflicto, esa paz tan deseada y recordada en estas fechas. La paz duradera que no se gana porque la guerra es un negocio repugnante de poderosas potencias militares que hieden.
¿Qué sé yo de la Navidad?
De esa Noche que nace el Niño Dios, de aquella infancia en que Papá Noel golpeaba la puerta de nuestra casa y, sin saber qué hacer, ni qué decir: gritábamos, movíamos las manos y los brazos con gran alboroto, mientras él agitaba una ruidosa campana y se acercaba a cada uno de nosotros que lo observábamos con cierto temor.
Entonces, sin prisas y con aire de bondad, se inclinaba ante el árbol navideño que habíamos adornado con tanto amor, y depositaba a sus pies numerosos regalos colmando las aspiraciones de todos. Mientras yo, a escondidas tras los pantalones de mi padre, miraba como se despedía.
Han pasado muchos años pero todavía estoy poseída por ese hombre del que no estoy segura de que fuese de carne y hueso, de que fuese real, por lo que al igual que Auster, confundida, me pregunto:
¿Qué sé yo de la Navidad?

(c) Rosario Valcárcel
Las Palmas de Gran Canaria
España
Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

domingo, 18 de diciembre de 2016

Bob Dylan y el discurso del Nobel ¿es esto literatura? por Washington Daniel Gorosito Pérez


(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

Robert Allen Zimmerman, Bob Dylan de 75 años había sido mencionado durante varios años como candidato al Nobel de Literatura, justo es decir, pocos pensaban que se lo concedieran. Incluso muchos no estuvieron de acuerdo por considerar que lo que hace Dylan, no es literatura. La Academia Sueca esgrimió que se le otorga el galardón por haber creado una nueva expresión poética “dentro de la tradición de la canción americana”.  Sin lugar a dudas la Academia se está abriendo a nuevos conceptos de los literario y nuevos formatos.
El Director, guionista, actor y productor cinematográfico Martín Scorsese, ganador del Oscar y del Globo de Oro, en una ocasión dijo: “Bob Dylan suena como si sus canciones tuvieran 300 años pero hubieran sido escritas ayer. Lo más importante de Dylan es la poesía que hay en sus canciones, que trascienden su propia música”.
Esa discusión que se generó del merecimiento del premio, llevó a que Dylan en su discurso realizara una analogía entre Shakespeare y su obra. Este año justamente se conmemoran 400 años del fallecimiento del gran dramaturgo inglés.
El pasado 10 de diciembre, día de la entrega del galardón, Dylan envió su discurso por la Embajadora de Estados Unidos en Suecia, Azita Raji, quien lo leyó al final del banquete de honor. El mismo inicia con una disculpa por la ausencia del premiado. Posteriormente cuenta que “desde muy temprana edad he estado familiarizado con leer y observar las obras de aquellos merecedores de tal distinción: Kipling, Shaw, Thomas Mann, Pearl Buck, Albert Camus, Hemingway.
Estos gigantes de la literatura cuyos trabajos se enseñan en los salones de clases, se guardan en miles de bibliotecas alrededor del mundo y de los cuales se habla de manera respetuosa siempre han dejado una impresión en mí. El que yo ahora me sume a esa lista de nombres es algo indescriptible.
Si alguien me hubiera dicho que tenía la más mínima posibilidad de ganar el Premio Nobel, hubiera pensado que tenía las mismas posibilidades de pararme en la luna. Me encontraba en camino cuando recibí la sorprendente noticia y me llevó varios minutos procesar la información.
Empecé a pensar en William Shakespeare, la gran figura literaria; yo creo que se consideraba a sí mismo un dramaturgo. La idea de estar escribiendo literatura es algo que no pudo haber cruzado su mente. Sus palabras fueron escritas para el escenario, para ser pronunciadas no leídas. Cuando él escribía Hamlet, estoy seguro que pensaba en muchas cosas diferentes.
“¿Quiénes son los intérpretes adecuados? ¿Cómo se debería poner en escena esto? ¿De verdad quiero que se desarrolle en Dinamarca?” Su visión creativa y sus ambiciones eran las cosas que siempre estaban en su mente, pero también había cosas más mundanas que merodeaban en su cabeza” “Están las finanzas en orden? ¿Hay suficientes buenos lugares para mis patrocinadores? ¿De dónde voy a sacar un cráneo humano?” Podría apostar que lo último que cruzaba su mente era. “¿Esto es literatura?”.
Como intérprete he tocado para 50 mil personas y he tocado para 50 y les puedo decir que es más difícil para 50. Las 50 mil personas son como una persona, las 50 no. Cada persona tiene un individual, una identidad separada, un mundo entero dentro de sí. Pueden percibir las cosas con mayor claridad. Tú honestidad y como se relaciona con las profundidades de tú talento se ponen  a prueba. El hecho de que el jurado del Premio Nobel sea tan pequeño no pasa desapercibido para mí.
Pero, como Shakespere, muchas veces estoy muy ocupado persiguiendo mis esfuerzos creativos y lidiando con todos los aspectos mundanos de la vida. ¿Quiénes son los mejores músicos para estas canciones? ¿Estoy grabando en los estudios correctos? Algunas cosas no cambian con el tiempo, incluso después de 400 años. Ni una sola vez he tenido el tiempo de preguntarme: ¿Es esto literatura?
Agradezco a la Academia Sueca por tomarse el tiempo de hacerse esa pregunta y por último haber dado tan maravillosa respuesta. Mis mejores deseos para todos ustedes. Bob Dylan.
Hace 16 años, el poeta chileno Nicanor Parra, Premio Cervantes de Literatura en el 2011 y varias veces candidato al Nobel, gran admirador de Shakespeare y en particular de Hamlet, en un reportaje del periódico El Mercurio declaraba que Dylan merecía el Nobel de Literatura por solo tres versos correspondientes a la canción Tombstone Blues (1995) que dicen así:
“Mi madre está en la fábrica y no tiene zapatos
mi madre está en el callejón buscando comida
y yo estoy en la cocina con el blues de los cementerios”.
Parra afirmó: “Tres versos de Bob Dylan justifican cualquier galardón, incluso el Nobel de Literatura”.

(c) Washington Daniel Gorosito Pérez

México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México. 

viernes, 16 de diciembre de 2016

Premio Nobel de Química visitó la Biblioteca de Rinkeby por Javier Claure C.


Coro del Colegio Askeby (Estocolmo, Suecia)

Jean Pierre Sauvage mostrando su retrato, Biblioteca de Rinkeby (Estocolomo, Suecia)

    Jean Pierre Sauvage junto a su esposa Carmen Sauvage y
 alumnos del Colegio Multicultural Rinkeby (Estocolmo, Suecia)


Plazuela de Rinkeby (Estocolmo, Suecia)

(Estocolmo) Javier Claure C.

El viernes 9 de diciembre, a las dos y cuarto de la tarde, arribó a la Biblioteca de Rinkeby, Jean Pierre Sauvage, uno de los laureados con el Premio Nobel de Química 2016. Mariama Sawaneh fue la alumna que lo condujo del brazo hasta su asiento. De la misma manera, Emirhan Erdogan, condujo a su esposa Carmen Sauvage.
Como es habitual, los alumnos que trabajaron con el “Proyecto Nobel” saludaron al galardonado en diferentes idiomas. Inmediatamente después entraron, en fila india  vestidos con batas blancas y velas en las manos, los alumnos y alumnas del Colegio Askeby; entonando cantos navideños. A continuación, explicaron, a grandes rasgos, la vida de Alfred Nobel. También leyeron textos del folleto elaborado durante los últimos cuatro meses. En realidad, este pequeño libro, contiene textos acerca del Premio Nobel de Física, de Química, de Medicina, de Literatura y de la Paz. Asimismo, textos sobre las visitas que hicieron los alumnos a Museos, a Instituciones y a varias empresas.
Felicia Di Francesco y María Verbitski fueron las presentadoras del programa. Raya Mustafa tomó la palabra y dijo: “Jean Pierre Sauvage nació el 21 de octubre de 1944 en París. Ha logrado unir dos moléculas en forma de anillo y formar una cadena. Además, hizo mover esta cadena insuflando energía a las moléculas. A Jean Pierre también le gusta el trabajo de jardinería, pasear, viajar y escuchar música. Espero que baile en la Gala del Nobel”. Y el silencio de la sala se rompió entre risas y aplausos. Felicia di Francesco, Haneen Ibrahim y Najib Gulaan contaron que realizaron una pequeña encuesta con un puñado de alumnos del Colegio Rinkeby con las siguientes preguntas:

¿Qué opinas acerca del Premio Nobel?

Todos respondieron que el Premio Nobel es excelente.

¿Por qué?

La mayoría respondió que las buenas investigaciones pueden cambiar el mundo.

¿Crees que los premios tienen la misma importancia?

Nueve alumnos respondieron que sí. Dos respondieron que el Premio de Medicina es el más importante. Dos respondieron que el Premio de Química es el más importante. Y otros dos respondieron que el Premio de la Paz es el más importante.

¿Qué premio te gustaría recibir?

Dos alumnos respondieron el Premio de Física. Dos respondieron el Premio de Literatura. Dos respondieron el Premio de Química. Cuatro respondieron el Premio de Medicina. Mientras otros cuatro respondieron el Premio de la Paz.

¿Crees que alguien que ha crecido en Rinkeby puede recibir el Premio Nobel?

Por su puesto, respondieron dos alumnos. Cuatro respondieron: Sí, ¿por qué no? Claro que sí, respondieron otros cuatro.

Por último, Jean Pierre Sauvage recibió un retrato de su persona de las manos de Denise Barova. Notablemente emocionado agradeció a los alumnos por el tiempo y el trabajo que han dedicado a este proyecto. Y acotó: “les prometo que a este retrato lo colgaré en una de las paredes de mi oficina”. Después de estas palabras, invitaron a los presentes a servirse un vaso de refresco, una taza de té o de café con pasteles persas y suecos.

Participantes en el Proyecto Nobel 2016:
Aniisa Abdikadir Abshir, Muna Abdirashid Aden, Sinit Dirar Bein, Mitat Demirkiran, Felcia Di Francesco, Emirhan Erdogan, Najib Gulaan, Raya Mustafa, Mariama Sawaneh, Gabriel Tan Mercovich, John Tan Mercovich, María Verbitski, Finan Yohannes Kidane, Haneen Ibrahim, Denise Barova, Alanid Hamh-Ameen, Natalie Normi y Kamil Kücükgöl.

 (c) Javier Claure C.
Estocolmo
Suecia

Javier Claure C. es un escritor de origen boliviano radicado en Suecia

texto y fotos (c) Javier Claure C.





lunes, 5 de diciembre de 2016

Rinkeby se prepara para recibir a Jean Pierre Sauvage


Gunilla Lundgren y Lotta Silfverhielm organizadoras del “Proyecto Alfred Nobel”


Dibujo de Jean Pierre Sauvage a cargo de Denis Barova

Alumnos del Colegio Multicultural Rinkeby (Estocolmo, Suecia)

Colegio Rinkeby (Estocolmo, Suecia)



(Estocolmo) Javier Claure C.


Los alumnos del Colegio multicultural de Rinkeby se preparan para recibir a, Jean Pierre Sauvage, uno de los galardonados con el Premio Nobel de Química.
Rinkeby es una zona situada al sur de Estocolmo, y se caracteriza por su población que proviene de un centenar de países. Por lo tanto, Rinkeby es un enorme abanico multicolor compuesto por idiomas, tradiciones, razas, religiones, tiendas exóticas, perfumerías, peluquerías, restaurantes, cafeterías etc.
Según las organizadoras de este evento, Gunilla Lundgren y Lotta Silfverhielm, este año a, diferencia de los anteriores, se lanzó una convocatoria para participar en el “Proyecto Alfred Nobel”. Los interesados tuvieron que llenar un formulario y adjuntar una carta de motivación.
Finalmente, quince alumnos, entre chicas y chicos, quedaron escogidos. Y desde principios de septiembre se reúnen cada lunes, de dos a cuatro de la tarde, para trabajar con el proyecto. El lunes 21 de este mes, junto a la Televisión Sueca, tuve la oportunidad de asistir a esta reunión y ver de cerca el proceso de este trabajo. Todos los alumnos llegaron puntuales, y después de unas palabras introductorias, por parte de Gunilla Lundgren, se mostró un video del acto que se llevó a cabo, en la Biblioteca de Rinkeby, en homenaje a la ganadora del Premio Nobel del año pasado: Svetlana Aleksijevitj. Luego ensayaron la lectura de textos elaborados por los alumnos, y el saludo en diferentes idiomas. Acto inmediato se formaron tres grupos de trabajo. Aproveché, entonces, para conversar con algunos alumnos. Felicia Francesca, de 14 años (Italia), dijo sentirse contenta de participar en este proyecto. Y acotó: “he aprendido bastante porque hemos empezado estudiando a muchos científicos que recibieron el Premio Nobel. También hemos visitado el Museo Nobel y el Ayuntamiento de Estocolmo, en donde tiene lugar el Banquete Nobel. Otra alumna María V. de Rusia, también de 14 años, señaló que antes del 13 de octubre, fecha en que se anunció al ganador del Premio Nobel de Literatura 2016, a nadie, en el grupo, se le imaginó que Bob Dylan iba a ser el ganador. Pues para los alumnos, Dylan es más cantante que literato. Najib de Somalia mostró un poema relacionado con el Premio Nobel, y aseguró haberse inspirado en los descubrimientos hechos por algunos científicos. Mariama Seck de Gambia añadió: “cuando empecé a redactar mi carta de solicitud, pensé en muchas cosas. Para mí es un honor participar en este grupo porque es muy interesante el trabajo que estamos haciendo. Hemos visitado, por ejemplo, una empresa farmacéutica que se llama Bioarctic Neuroscience AB. Allí nos explicaron cómo funcionan las células y sobre la enfermedad de Parkinson. Todo esto me hace desarrollar. Además tendré la oportunidad de conocer, en persona, al Premio Nobel de Química”. Denis Barova, de Bulgaria, es la encargada de dibujar un retrato de Jean Pierre Sauvage, y lo entregará el día del acto en la Biblioteca de Rinkey.
(c) Javier Claure C.

Javier Claure C. es un escritor de origen boliviano radicado en Suecia

(c) de las fotografías y nota Javier Claure C.



sábado, 3 de diciembre de 2016

El escritor español Eduardo Mendoza gana el Premio Cervantes de literatura 2016

(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

Un “fin de ciclo”, así describió el escritor Eduardo Mendoza, la obtención del Premio Cervantes de Literatura 2016, un galardón que considera “un final de trayecto feliz”, aunque afirma que “eso no quiere decir que no vaya a hacer nada más”.
El novelista residente en la brumosa Londres, realizó estas declaraciones en el Instituto Cervantes de esa ciudad, posteriormente de haber sido sorprendido por la noticia “andando por la calle” en la zona centro de la capital británica.
Mendoza de 73 años accede al Cervantes con una obra prolífica de 15 novelas, dos obras de teatro, dos libros de relatos y cuatro ensayos. Su nombre fue dado a conocer por el Ministro español de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, afirmando: “En la estela de la mejor tradición cervantina, posee una lengua literaria llena de sutilezas e ironía, algo que el gran público y la crítica siempre supieron reconocer además de su proyección internacional”.
Antes de tomar su decisión definitiva el jurado hizo cuatro votaciones, señaló que se le concede el galardón a Mendoza “por abrir una nueva etapa narrativa con la publicación en 1975 de “La verdad sobre el caso Savolta”, una novela con la que devolvió también a los lectores el interés por la historia que se cuenta, y que ha mantenido a lo largo de su carrera”.
Recordemos que el año pasado el premiado fue el mexicano Fernando del Paso, cumpliéndose con una regla no escrita de que un año el Cervantes se le otorga a un escritor latinoamericano y el siguiente a un español. Le tocó por lo tanto al catalán Eduardo Mendoza; el literato que alguna vez dijo: “Yo sé que no voy a cambiar la historia de la literatura”.

Otra faceta de destaque de Mendoza es la de traductor de las obras de William Shakespeare, Edward Morgan y Lord Byron, incluso su exitosa obra citada con anterioridad “La verdad sobre el caso Savolta”, la escribió mientras radicaba en Nueva York y se desempeñaba como traductor.
El llamado “Nobel de literatura en español”, se le otorga anualmente a un escritor que con el conjunto de su obra, haya contribuido a enriquecer el legado literario hispánico.
El filólogo y académico de la lengua, Pedro Álvarez de Miranda, presidente del jurado, consideró que “Mendoza se impone en un momento de la historia en que la literatura de España está todavía tratando de recomponerse del éxito que significó el boom latinoamericano. Él consigue volver a situar a la novela española en un sitio de privilegio”.
Mientras que su colega Javier Marías, miembro de la Academia Española de la Lengua se mostró agradecido como escritor con Mendoza ya que “Nos enseñó a los que vinimos después, que era escribir con libertad”.
Para el galardonado su libro “Sin noticias de Gurb”, es el que “más puertas” le ha abierto. “Sin noticias de Gurb”, me convirtió en un escritor de humor, leído por niños, adolescentes y otra gente de mal vivir. Es difícil, para bien o para mal, encontrarse a alguien que no conozca el libro en España”.
Por ello ha querido reivindicar el humor en la literatura. “El humor ha estado hasta ahora poco valorado. Siempre se ha pensado que la novela, para ser buena tenía que ser dramática, y era inútil recordar que El Quijote, el Lazarillo de Tormes, las obras de Quevedo o en las de Dickens, hay humor”.
Y con algo de ese humor de “Sin noticias de Gurb”, finalizo este artículo:
 “Es muy probable que le gusten las flores y los animales domésticos. Podría enviarle una rosa y dos docenas de dobermans”.
También encontramos en esa obra una crítica humorística a sus coterráneos: “No hay en la Tierra gente más aficionada al trabajo que los catalanes. Si supieran hacer algo, serían los amos del mundo”.

(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Ducasse/Lautréamont un mestizo de la poesía por Washington Daniel Gorosito Pérez

(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez          
               
                                                                                   
Un día 24 de noviembre de 1870, a las dos de la tarde y en París, se levanta la siguiente acta de defunción: “Isidore Lucien Duchase, hombre de letras, de 24 años de edad, nacido en Montevideo (América meridional), fallecido esta mañana, a las 8 en su domicilio de la calle de Faubourg-Montmartre, no 7, sin más datos. El acta ha sido levantada en presencia del señor Jules Francois Depuis, hotelero, calle de Faubourg-Montmartre, no 7, y de Antoine Millerte, camarero, en idéntico domicilio, testigos que han formado con nos, Louis Gustave Nast, adjunto de alcalde, tras haber leído y haber comprobado el fallecimiento ante la ley”.
Este joven “hombre de letras” nació, pues, en Uruguay país desconocido para el redactor del citado documento, en abril de 1846. Aquella fue la escueta papelería que dio cuenta de la muerte oficial del creador del Conde de Lautréamont, quien figurará a su vez como autor de uno de los libros más decisivos en la historia de la poesía del llamado Occidente: Los Cantos de Maldoror. Porque Maldoror, personaje central de estos Cantos singularísimos, es generado por el parisiense Lautreamónt más que por el montevideano Ducasse.
De Isidoro Duchase se sabe poco, según el investigador y traductor Manuel Serrat, sus supuestos biógrafos apenas si rozaron la biografía de una sombra, de un fantasma. Pese a ser un escritor de la segunda mitad del siglo XIX y a haber residido unos once años en Francia, no hay fotografías en las que pueda ser identificado con certeza.
Sólo hay dos, relativamente divulgadas, de las que nadie podría asegurar corresponden a ese joven nacido en Uruguay, de idioma materno el francés, pero bilingüe, cuyo padre trabaja en el Consulado de Francia en Montevideo. Agreguemos que la madre de Isidore, una francesa de nombre Celestine Davezac, es la sirvienta que, ya embarazada, se casará con el patrón; fallecerá en diciembre de 1847, un año y ocho meses después del nacimiento de Isidore.
Entre los datos que confirman la existencia histórica de Isidore Ducasse, figuran asimismo la partida de nacimiento; ciertas referencias a sus estudios en la provincia francesa(Tarbes, Pau) y sus actividades literarias en París, la comprobación de por lo menos un viaje a Montevideo, en 1867; un ejemplar de la Ilíada, en traducción de Gómez Hermosilla, anotado por Ducasse; alguna correspondencia; la constancia de un servicio religioso en la Iglesia de Notre Dame de Lorente, el 25 de noviembre de 1870, ante el cuerpo de Isidore Ducasse; no mucho más, parece ratificado por el propio Ducasse: “Je ne laiserai pas des Mémoires”.(Es decir, “No dejaré memoria de mí”, Poésies I)
Pero dejó una especie de memoria triple, o sea, la creada y compartida por Ducasse/Lautréamont/Maldoror. El poeta, así desdoblándose, colocó la violencia creativa del verbo poético en los centros mismos desde los cuales se desarrollan el discurso académico, la preceptiva literaria, la grisura crítica, la palabra de la ley, los reglamentos del orden, la representación verbal del poder. Y de esa memoria, que en buena parte se inventó a sí misma, se nutrieron las vanguardias del siglo XX, en especial el surrealismo y continúan nutriéndose constantemente nuevas generaciones de lectores y poetas.
Los Cantos de Maldoror, esta obra inubicable e inclasificable, fue pasada, bajo todas las lupas, incluyendo la del facilismo psicoanalista ( quizá para reavivar la antigua, absurda, prejuiciada y dañina vinculación del poeta con la locura); esta obra solitaria pese a la contemporaneidad con Rimbaud, Baudelaire, Verlaine y otros, fue publicada en Bruselas con dinero del padre de Isidore y su primera edición en 1869, no fue distribuida en Francia por temor a la censura.
Esta obra inaprensible recién será recuperada en 1874, con portada distinta, y se comercializará en Bélgica, esta obra impar será reeditada en 1890, en París; esta obra irrepetible conocerá nuevas ediciones, no sólo en francés, a partir de 1920 hasta hoy. En 1891 Remy de Gourmont revela la existencia por hallazgo casual, de dos cuadernos impresos en 1870: Poésies I y II, que en ediciones diversas conformarán, con los Cantos, las obras completas de este tenaz desmemorizador.
Y tan autodesmemorizador que matará a Lautréamont ( y por consiguiente a Maldoror) al dar fin a la escritura de los Cantos, para sí nacer como Isidoro Ducasse en las Poésies, y reemplazar “la melancolía por el coraje, la duda por la certeza, la desesperación por la esperanza, el escepticismo por la fe…”.
Ahora bien, es oportuno recordar que Ducasse firmó la primera edición (1868) del Canto I con tres asteriscos, lo mismo que la segunda, esta apareció en una publicación colectiva Perfumes de l´ame(1869). Como ya vimos, sólo utilizaría su nombre civil, Isidore Ducasse, para firmar los dos delgados cuadernos antes mencionados.
Algunos han incluido por limitación nacionalista quizá, en la literatura uruguaya a Isidore Ducasse, cuando apenas si entra en la francesa, es interesante y estimulante reproducir parcialmente lo que, bajo el seudónimo de Épistomon, escribió en 1868 Alfred Sircos(la única nota aparecida en esos tiempos sobre los Cantos, en La Jeneusse,no.5):
“El primer efecto producido por la lectura de este libro es el asombro: el énfasis hiperbólico del estilo, la salvaje rareza, el desesperado vigor de la idea, el contraste de este lenguaje apasionado con las más insípidas lucubraciones de nuestro tiempo, arrojan de inmediato el espíritu a un profundo estupor…Es preciso leerlo para sentir la poderosa inspiración que lo anima, la sombría desesperación vertida en estas lúgubres páginas”
Sin lugar a dudas, estas apreciaciones aún sostienen vigencia plena.
En este recuerdo a Ducasse/Lautréamont a quien yo llamaría en una denominación muy de nuestro siglo XXI, un mestizo de la poesía y de la cultura, quiero compartir con ustedes un
poema de mi autoría:
                                                       RAÍCES


                                                        Ciertos días,
                                                        vuelvo sobre mis pasos
                                                        y
                                                        miro debajo del sol.
                                                        La niebla descendente,
                                                        fresca y gris,
                                                        ahoga la claridad.


                                                        En la oscuridad me
                                                         pregunto:


                                                       ¿Soy Lautreamoniano
                                                        por Montevideano?

(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en
México.