martes, 7 de marzo de 2017

La poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou cumpliría 125 años por Washington Daniel Gorosito Pérez

(México, D.F.)

El 8 de marzo de 1892 nacía Juana Fernández Morales en el “interior” de la República Oriental del Uruguay, quien años más tarde será distinguida por su extraordinaria obra literaria como “Juana de América”. Era casi adolescente cuando posterior a su boda con el capitán Lucas Ibarbourou apellido que utilizaría como seudónimo literario, se traslada de su natal Melo, Departamento de Cerro Largo, a la capital uruguaya, la bella y ya cosmopolita Montevideo.
Sus primeros poemas escritos en la tranquilidad del campo, serían publicados en la prensa local, tenían como temática el amor y la naturaleza. Alcanzará rápidamente la fama con sus dos primeros poemarios, Las lenguas de diamante (1919) y El cántaro fresco (1920). Su obra se verá enriquecida posteriormente con más de 30 libros, la mayoría colecciones de poesía, aunque Chico Carlo (1944) es un libro de memorias maravilloso, al igual que otros volúmenes de literatura infantil.
El escritor de origen vasco como Juana, Miguel de Unamuno, recibiría un ejemplar de Las lenguas de Diamante en la Universidad de Salamanca y le escribiría a la poeta uruguaya: “Me ha sorprendido gratísimamente la castísima desnudez espiritual de las poesías de usted, tan frescas y tan ardorosas”.
En 1929 recibió el título de “Juana de América”, la poetisa describió ese momento así:
(…) un grupo de jóvenes poetas me organizó en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, una fiesta inolvidable. La presidía don Juan Zorrilla de San Martín (…) Santiago Cozzolino, el orfebre, había cincelado el anillo de oro simbólico que me ofrecían los poetas. El ambiente era solemne, con la muchedumbre, los himnos, los delegados de toda América, y otro hombre de estatura física pequeña, pero también magnífico y grandioso: Alfonso Reyes (…)
Y a través de los discursos hermosos en que la generosidad juvenil iluminaba las palabras, llegó el momento culminante, el de la entrega del anillo. El Dr. Zorrilla de San Martín fue designado para ello y lo hizo con unas palabras breves y muy hermosas que me quedaron grabadas en el corazón: Este anillo, señora, significa sus desposorios con América.
Como consecuencia de su prolífica obra de gran calidad, el 3 de octubre 1947 fue elegida Miembro de la Academia Nacional de Letras de Uruguay y en 1959 será galardonada con el Premio Nacional de Literatura que se otorgaba por vez primera en el país sudamericano.
La muerte encontraría a Juana en la capital oriental el 15 de julio de 1979. Recibió honores de Ministro de Estado y sus restos descansan en el panteón de su familia en el Cementerio del Buceo de Montevideo.
Juana, la rebelde que escandalizó a Caronte o Corán, el encargado de transportar el alma de los muertos a través de la laguna Estigia (algunos dicen que del río Aqueronte) hasta el reino del inframundo gobernado por Hades. Escribió Juana:
CARONTE: Yo seré un escándalo en tu barca. Mientras las otras
sombras recen, giman o lloren, y bajo tus miradas de
siniestro patriarca las tímidas y tristes, en bajo acento, oren.

Yo iré como una alondra cantando por el río
y llevaré a tu barca mi perfume salvaje,
e irradiaré en las ondas del arroyo sombrío
como una azul linterna que alumbrará en el viaje.

Por más que tú no quieras, por más guiños siniestros
que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros,
Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo.

Y externada de sombra, de valor y de frío,
cuando quieras dejarme a la orilla del río
me bajarán tus brazos cual conquista del vándalo.

Fue tan grande la gloria literaria acumulada por Juana de Ibarbourou, que llegó a ser mirada con cierto recelo por las generaciones de escritores posteriores a la que la encumbraron.
Si bien Juana junto a Delmira Agustini, Gabriela Mistral y Alfonsina Storni, en la tradición de la poesía hispanoamericana, su palabra contenía la fuerza revolucionaria que germinó en las generaciones posteriores de poetisas latinoamericanas.
Al decir de la investigadora María del Rocío Contreras Romo de El Colegio de México, Juana contradice la opinión de la crítica, la cual coincide en calificar su obra poética de espontánea, sensible y natural, consagrando con ello la imagen de la mujer que escribe, fiel al pensamiento tradicional, que le niega toda capacidad intelectual. Por ello las cualidades reconocidas por la crítica en la obra de las mujeres dedicadas a la literatura, legitiman el mito de lo femenino, al asumir la escritura como un acto sentimental y no resultado de un desarrollo intelectual.
Con lo que se manifiesta una vez más el pensamiento logocentrista que se sustenta en las operaciones masculino/femenino, cultura/ naturaleza, activo/ pasivo, etc. En otras palabras, el escritor es un intelectual, la escritora una mujer.
El 8 de marzo se conmemora a nivel mundial el Día Internacional de la Mujer; comparto el poema Mujer de Juana de Ibarbourou, nuestra Juana de América, felices 125 años:

MUJER

Si yo fuera hombre, ¡qué hartazgo de luna,
de sombra y silencio me habría de dar!
¡Cómo, noche a noche, solo abularía
por los campos quietos y por frente al mar!

Si yo fuera hombre, ¡qué extraño, qué loco,
tenaz vagabundo que habría de ser!
Amigo de todos los largos caminos
que invitan a ir lejos para no volver!

Cuando a mí me acosan ansias andariegas
¡que pena tan honda me da ser mujer!
                         
(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México 

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