domingo, 19 de marzo de 2017

Hans Magnus Enzensberger: "La poesía no cambiará al mundo" por Washington D. Gorosito Pérez

(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

Enzensberger considera que todos tenemos que ver con la poesía, niega ser crítico literario aunque tiene una opinión clarísima al respecto. “Entiendo que la literatura es una pequeña industria. Veamos: en la gran industria cuando uno invierte un billón de dólares, se fabrican mejores automóviles, pero como las letras son una industria pequeña, no vale ese principio. Si los escritores son bien o mal pagados, eso no se relaciona con la calidad de los libros.
Así que seguirá siendo un misterio que existan periodos históricos en los cuales aparece una literatura sensacional, y lo mismo que haya lapsos de 10 años en los cuales la producción escrita es más bien mediocre”.
En la poesía, uno de los temas favoritos de Enzensberger, encuentra enorme ventaja numérica: “La poesía es minoritaria, pero por fortuna sabemos que las minorías cuentan. Por ejemplo, ¿qué tantos son los grandes físicos? Muy poquitos. Así que las minorías étnicas, religiosas, artísticas y de cualquier tipo, en realidad son muy significativas.
Si se eliminaran las minorías, una sociedad dejaría de funcionar. Entonces, modestamente, los poetas cuentan, según yo. Existe la idea de que la mayoría de las personas no tienen nada que ver con la poesía, lo cual es totalmente falso. La poesía no es sólo la que aparece en los libros, por cierto de escaso tiraje.
Basta pensar cuántas personas saben de memoria el Ave María o Yellow submarine, La Internacional o las rimas de la infancia que todos conocemos y podríamos citar. Eso también es poesía, de mayor o menor calidad, pero muy pocos lo advierten.
Sobre el “poder” de la poesía, el escritor y ensayista alemán dice ser cauto respecto a la capacidad subversiva de la poesía. Son los dictadores los que creen en ese poder subversivo y por eso les tienen horror a los poetas.
“Soy escéptico en cuanto a que la poesía revolucione al mundo. Si uno quiere cambiarlo, hay métodos más eficaces”.
Recordemos que el escritor alemán confesó en varias oportunidades no tener el don del narrador de largo aliento, “desde un punto de vista técnico, me podría sentar y escribir también una novela montando una pieza tras otra, pero creo que debe haber algo especial en la voz del narrador. En Marruecos, en las plazas de los mercados aún se ven narradores orales, parados encima de un cajón. Si cuentan algo interesante, la gente se queda a escucharlos; si no, prosiguen su camino. Yo no lo tengo, y también me falta paciencia”.
Hans Magnus Enzensberger, ha calificado su poesía como “utensilios de uso”:  poesía que deba provocar y causar reacciones. Citas ensayísticas, juegos de palabras, expresiones del argot, se hacen presente en su poesía teniendo como objetivo una reflexión autocrítica sobre la capacidad de advertencia de la propia palabra y sobre la efectividad social del arte. A continuación el poema Derivo de Hans Magnus Enzensberger,  traducido del alemán por José Luis Reina Palazón:
DERIVO
El cerebro cae en picado
cada vez más profundo.
Los cables tensores
sacudidos por el viento
descendiente.
El timón cimbra,
se desvía
“por sí solo”.
También una música;
aire que susurra,
maderas que crujen.
Larguero,
oído, cabeza,
que estallan.
Remolino
sin dolor,
que se olvida
así mismo,
solemne,
ligero,
deslizarse
hacia
lo oscuro.


En 1962 en su ensayo Poesía y política, el escritor plantea los presupuestos del compromiso en la literatura: “El aspecto político de la poesía debe serle inmanente. Ninguna derivación desde fuera es capaz de revelarlo”. Enzensberger insiste en que es “tarea política” del poeta “renunciar a cualquier encargo político y de hablar por todos incluso allí donde no habla ninguno, de un árbol, de una piedra, de lo que no es”.

(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México

miércoles, 15 de marzo de 2017

Ushuaia en fotografías

cumbres nevadas en febrero 
Biblioteca Popular Sarmiento
Parque Centenario, al fondo el Cementerio de antiguos pobladores
en la ciudad de Ushuaia 
distancias 
azoteas en Ushuaia 

escalinatas del Parque Centenario, al fondo vista de
la Biblioteca Popular Sarmiento, Cementerio de antiguos
pobladores y la bahía

(Buenos Aires)

Ushuaia, la ciudad capital de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, la ciudad más austral de la República Argentina tiene muchas bellezas naturales para conocer y disfrutar. También cuenta con bibliotecas como la Biblioteca Popular Sarmiento y algunas librerías. El clima resulta propicio para dedicarse a la lectura y hay muchos autores fueguinos que escriben sobre la historia de la región, sus primeros habitantes de los pueblos originarios, la colonización y los aventureros que llegaron al lugar, y también ficciones.
En estas fotografías que tomé al visitar la ciudad en el mes de febrero de este año, se pueden ver la Biblioteca Popular Sarmiento, el Cementerio de antiguos pobladores que quedó ubicado en la ciudad, el Parque Centenario y una vista de la ciudad y las cumbres nevadas en pleno febrero.

texto y fotografías: (c) Araceli Otamendi

lunes, 13 de marzo de 2017

Un poema a Comala en el centenario de Juan Rulfo por Washington Daniel Gorosito Pérez













(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

En el pequeño y lúgubre Comala, el escritor mexicano Juan Rulfo (1917- 1986) ubicará los personajes de su extraordinaria novela Pedro Páramo (1955). Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno (el nombre completo del escritor), también por medio del cacique de la obra, mostrará el origen de la muerte de Comala.
Ese Comala ubicado, a la manera de un comal (implemento de cocina que se usa para calentar los alimentos sobre las brasas), “sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno”, al decir de Abundio al anunciar la proximidad del pueblo a Juan Preciado, en las primeras líneas de la novela.
El mismo Comala que Dolores Preciado recordará como “el pueblo que huele a miel derramada”. También otro personaje, me refiero a Damiana se lo describirá a Juan Preciado: “Un pueblo muerto, poblado sólo de voces gastadas, ecos, murmullos, fantasmas y sombras. Son los ecos de Comala los que le contestan a Preciado cuando grita: ¡Damiana!...¡Damiana Cisneros! (ibid) y recibe por única respuesta: “¡…ana…neros! ¡…ana…neros…!
El ambiente de Comala es sórdido y asfixiante. Por el pueblo corre un viento desolador, arrastrador y frío. Un pueblo cuyos habitantes son fantasmas y muertos en vida; se escuchan murmullos que llevarán a Juan Preciado aquel que al principio de la novela nos dice: “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”; a descubrir el mundo sórdido de ese pueblo… Comala.
Un pueblo, en el que los muertos “viven” en el sótano enterrados. Comala se transforma entonces en un pueblo subterráneo. El calor asfixiante de Comala y su aire viejo y entumido. Recordemos: “Vine a Comala donde todos estaban muertos. También los perros descarnados estaban muertos aunque los oía ladrar. El reloj de la iglesia se había parado. Por la calle de enfrente pasaba gente platicando como si fuera visible. Se habían quedado allí porque no tenían donde ir. Era mediodía. Debajo de nosotros el suelo quemaba, encima de nosotros el sol ardía”.
Importante aclarar que Comala, el espacio narrativo donde Rulfo desarrolla Pedro Páramo, no es un lugar específico de la provincia mexicana, sino que recrea todos aquellos pueblos de la tierra natal del escritor (Estado de Jalisco) que iban quedando abandonados.
Escribe el novelista Jorge Volpi, director del Festival Internacional Cervantino en el prólogo a una de las ediciones de Pedro Páramo: “A pesar de la fidelidad de Rulfo al lenguaje de los Altos de Jalisco, o a la recreación de la historia completa de un pueblo mexicano durante la época revolucionaria, Comala podría estar en cualquier parte justamente porque no está en ninguna. Su aridez y su soledad son universales”.
Cuando muere Susana San Juan, única mujer inasible al amor y el deseo de Pedro Páramo, las campanas tocan sin cesar durante días. La gente que no sabe qué ha ocurrido, celebra las típicas fiestas de pueblo, mientras las campanas tocan a muerto. Por esto, Pedro Páramo furioso decide vengarse: “Me cruzaré de brazos y Comala morirá de hambre”. En ese momento que el terrible cacique, deja de apoyar a Comala, el pueblo dará sus estertores y lentamente morirá.
El 16 de mayo se cumplen 100 años del nacimiento de Juan Rulfo. En su homenaje va el siguiente poema titulado:
COMALA
Entre los cerros
donde los muertos sí hablan,
huyendo de la niebla
se divisa Comala.
El pueblo asoma su rostro
ante la máscara del alba
emergen paladas de maldiciones
arropadas en silencios inmensos
susurros y rumores suben del subsuelo
al paraíso de sombras de arriba.
Sombra de la que surgen
los verbos iluminadores de historias
escritura de ausencia y cementerios
la Media Luna estaba sola en silencio.
Árida tristeza
aleteos del alma- escasez de sonrisas,
libélula errante - la muerte.
Comala,
con él,
se desmorona como un montón de piedras.

(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México.


imágenes:

tapa del libro Obras El llano en llamas
Pedro Páramo y Castillo de Teayo, Juan Rulfo
textos introductorios de Gabriel García Márquez
Jorge Luis Borges y Susan Sontag
editorial RM VERLAG, S.L, 2011

fotografía de Juan Rulfo, muestra Juan Rulfo fotógrafo
http://www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=secciones.VisualizaArticuloSeccionIU.visualiza&proyecto_id=2&articuloSeccion_id=1806







martes, 7 de marzo de 2017

La poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou cumpliría 125 años por Washington Daniel Gorosito Pérez

(México, D.F.)

El 8 de marzo de 1892 nacía Juana Fernández Morales en el “interior” de la República Oriental del Uruguay, quien años más tarde será distinguida por su extraordinaria obra literaria como “Juana de América”. Era casi adolescente cuando posterior a su boda con el capitán Lucas Ibarbourou apellido que utilizaría como seudónimo literario, se traslada de su natal Melo, Departamento de Cerro Largo, a la capital uruguaya, la bella y ya cosmopolita Montevideo.
Sus primeros poemas escritos en la tranquilidad del campo, serían publicados en la prensa local, tenían como temática el amor y la naturaleza. Alcanzará rápidamente la fama con sus dos primeros poemarios, Las lenguas de diamante (1919) y El cántaro fresco (1920). Su obra se verá enriquecida posteriormente con más de 30 libros, la mayoría colecciones de poesía, aunque Chico Carlo (1944) es un libro de memorias maravilloso, al igual que otros volúmenes de literatura infantil.
El escritor de origen vasco como Juana, Miguel de Unamuno, recibiría un ejemplar de Las lenguas de Diamante en la Universidad de Salamanca y le escribiría a la poeta uruguaya: “Me ha sorprendido gratísimamente la castísima desnudez espiritual de las poesías de usted, tan frescas y tan ardorosas”.
En 1929 recibió el título de “Juana de América”, la poetisa describió ese momento así:
(…) un grupo de jóvenes poetas me organizó en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, una fiesta inolvidable. La presidía don Juan Zorrilla de San Martín (…) Santiago Cozzolino, el orfebre, había cincelado el anillo de oro simbólico que me ofrecían los poetas. El ambiente era solemne, con la muchedumbre, los himnos, los delegados de toda América, y otro hombre de estatura física pequeña, pero también magnífico y grandioso: Alfonso Reyes (…)
Y a través de los discursos hermosos en que la generosidad juvenil iluminaba las palabras, llegó el momento culminante, el de la entrega del anillo. El Dr. Zorrilla de San Martín fue designado para ello y lo hizo con unas palabras breves y muy hermosas que me quedaron grabadas en el corazón: Este anillo, señora, significa sus desposorios con América.
Como consecuencia de su prolífica obra de gran calidad, el 3 de octubre 1947 fue elegida Miembro de la Academia Nacional de Letras de Uruguay y en 1959 será galardonada con el Premio Nacional de Literatura que se otorgaba por vez primera en el país sudamericano.
La muerte encontraría a Juana en la capital oriental el 15 de julio de 1979. Recibió honores de Ministro de Estado y sus restos descansan en el panteón de su familia en el Cementerio del Buceo de Montevideo.
Juana, la rebelde que escandalizó a Caronte o Corán, el encargado de transportar el alma de los muertos a través de la laguna Estigia (algunos dicen que del río Aqueronte) hasta el reino del inframundo gobernado por Hades. Escribió Juana:
CARONTE: Yo seré un escándalo en tu barca. Mientras las otras
sombras recen, giman o lloren, y bajo tus miradas de
siniestro patriarca las tímidas y tristes, en bajo acento, oren.

Yo iré como una alondra cantando por el río
y llevaré a tu barca mi perfume salvaje,
e irradiaré en las ondas del arroyo sombrío
como una azul linterna que alumbrará en el viaje.

Por más que tú no quieras, por más guiños siniestros
que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros,
Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo.

Y externada de sombra, de valor y de frío,
cuando quieras dejarme a la orilla del río
me bajarán tus brazos cual conquista del vándalo.

Fue tan grande la gloria literaria acumulada por Juana de Ibarbourou, que llegó a ser mirada con cierto recelo por las generaciones de escritores posteriores a la que la encumbraron.
Si bien Juana junto a Delmira Agustini, Gabriela Mistral y Alfonsina Storni, en la tradición de la poesía hispanoamericana, su palabra contenía la fuerza revolucionaria que germinó en las generaciones posteriores de poetisas latinoamericanas.
Al decir de la investigadora María del Rocío Contreras Romo de El Colegio de México, Juana contradice la opinión de la crítica, la cual coincide en calificar su obra poética de espontánea, sensible y natural, consagrando con ello la imagen de la mujer que escribe, fiel al pensamiento tradicional, que le niega toda capacidad intelectual. Por ello las cualidades reconocidas por la crítica en la obra de las mujeres dedicadas a la literatura, legitiman el mito de lo femenino, al asumir la escritura como un acto sentimental y no resultado de un desarrollo intelectual.
Con lo que se manifiesta una vez más el pensamiento logocentrista que se sustenta en las operaciones masculino/femenino, cultura/ naturaleza, activo/ pasivo, etc. En otras palabras, el escritor es un intelectual, la escritora una mujer.
El 8 de marzo se conmemora a nivel mundial el Día Internacional de la Mujer; comparto el poema Mujer de Juana de Ibarbourou, nuestra Juana de América, felices 125 años:

MUJER

Si yo fuera hombre, ¡qué hartazgo de luna,
de sombra y silencio me habría de dar!
¡Cómo, noche a noche, solo abularía
por los campos quietos y por frente al mar!

Si yo fuera hombre, ¡qué extraño, qué loco,
tenaz vagabundo que habría de ser!
Amigo de todos los largos caminos
que invitan a ir lejos para no volver!

Cuando a mí me acosan ansias andariegas
¡que pena tan honda me da ser mujer!
                         
(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México