domingo, 17 de septiembre de 2017

Homenaje al poeta Domingo Rivero por Rosario Valcárcel




(Las Palmas de Gran Canaria) Rosario Valcárcel



¿Por qué no te he de amar, cuerpo en que vivo?/ ¿Por qué con humildad no he de quererte, /si en ti fui niño y joven, y en ti arribo, / viejo, a las tristes playas de la muerte? 
No sé si en algún lugar del mundo un poeta ha tenido un nieto como el periodista José Rivero. Un hombre de corazón grande y generoso quien comprendió que debía cultivar la memoria humana y literaria de su abuelo, Domingo Rivero. Un Museo auténtico, capaz de unificar arte y vida, un punto de encuentro para un público amplio, para todos.
Y durante algunos años, Luis y yo nos tropezábamos con Pepe Rivero, como le llamamos, y nos confió el proyecto del Museo que, tanto él como su esposa, María Luisa Estévez, trabajaban con firmeza día a día, centímetro a centímetro. Hablábamos de lo que hacíamos o pensábamos hacer cada uno de nosotros. Mientras él se negaba a los problemas, a la tristeza de su frágil salud. La procesión iba por dentro.
Lo consiguieron. Y el 14 de septiembre del 2012 con un proyecto del curador Diego Casimiro inauguramos la exposición Poema al mar. Homenaje a Néstor. Hoy un lustro más tarde celebramos otra exposición internacional, Homenaje a Domingo Rivero.
Homenaje a un poeta de creación tardía, discreto y silencioso que hizo de la poesía su quehacer habitual, aunque solo publica algunos sonetos en la prensa. Aficionado a las peleas de gallos, a la lucha canaria vivió en París, Sevilla, Madrid y en la ciudad glacial y laberíntica de Londres, sintió la grandeza y limitación, la vitalidad y la pasión de otra lengua. Traduce a Shakespeare y a otros poetas, evoca su alma viajera y la relación estrecha con los espacios a los que les tenía apego, compartiéndolo y conmemorándolo en sus letras y en sus imágenes.  
A veces sobre el mar pasa una nave/ que se pierde a lo lejos como un ave /que empuja el viento del destino esquivo… / Son emigrantes. ¿Volverán? ¡Quién sabe!
La obra de Domingo Rivero se conoció unas décadas después de su fallecimiento, gracias a los trabajos de Manuel González Sosa, Andrés Sánchez Robayna, Arturo Maccanti, al libro que publica Jorge Rodríguez Padrón titulado poeta del cuerpo y a la labor recopilatorio de Eugenio Padorno quien considera que el poema “Yo a mi cuerpo” representa una de las cimas líricas de la Poesía canaria.
¿Por qué no te he de amar, cuerpo en que vivo? / ¿Por qué con humildad no he de quererte, /si en ti fui niño y joven, y en ti arribo, / viejo, a las tristes playas de la muerte?
Domingo Rivero, despoja la palabra de velos, desgarra sus entrañas y logra mostrar un aliento auténtico y personal. Puro, en su más bella desnudez. Yo, a mi cuerpo. Uno de los poemas más justificado de la poesía modernista española. Un modernismo que afirma el poeta tinerfeño Carlos Javier Morales, de emoción interiorizante y depurado.
Con el Homenaje a Domingo Rivero, logra Diego Casimiro desplegar las fuerzas artísticas y la imaginación de los veinte seis pintoras/es, que navegan por los mundos interiores del poeta, siguen su huella, penetran en su universo y reviven la belleza que nos ha dejado en sus gestos, en la memoria de su poesía.
Así han podido concebir lienzos inspirados en la persona del poeta, inspirados en el olor del mar y de los barcos, en el color del paisaje de su tierra. Composiciones íntimas repletas de un misterio lírico que nos atrapa. Retratos que destacan sobre fondos neutros realizados en contornos oscuros muy marcados u otros con bellos contrastes cromáticos. Coincidencias entre la poesía y el pincel. Óleos, pasteles y acrílicos, texturas pintadas con espátula o pinceles con un tratamiento realista o surrealista, simbolista o vanguardista.  
Con esta Exposición Homenaje a Domingo Rivero han logrado l@s artistas mirar con curiosidad el paso del tiempo, la pureza y la negrura, la virtud y las emociones de un poeta que ya ha cumplido más de ciclo y medio de su nacimiento. Han conseguido que el sentimiento que unía al poeta con el nieto Pepe Rivero siga presente.
Ha alcanzado Diego Casimiro que la Exposición Homenaje a Domingo Rivero esté  tan viva como el corazón del poeta que, gracias  a sus versos, aún late entre nosotros.

(c) Rosario Valcárcel
Las Palmas de Gran Canaria
España


sábado, 2 de septiembre de 2017

Rosa Montero y sus Instrucciones para salvar el mundo por Magda Lago Russo

(Montevideo) Magda Lago Russo
                                 
Rosa Montero nació en  Madrid  (1951) y estudió periodismo y psicología. Colaboró con grupos de teatro independiente, como Canon o Tábano, a la vez que empezaba a publicar en diversos medios informativos (Fotogramas, Pueblo, Posible). En 1978 ganó el Premio Mundo de Entrevistas, en 1980 el Premio Nacional de Periodismo para reportajes y artículos literarios y en 2005 el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid a toda una vida profesional. Ha publicado numerosas obras y ha sido multi premiada. Su último libro publicado es La carne (2016). Su obra está traducida a más de veinte idiomas, es Doctora Honoris Causa por la Universidad de Puerto Rico y Premio Internacional Columnistas del Mundo 2014.
Desde finales de 1976 trabaja de manera exclusiva para el diario El País, en el que fue redactora jefa del suplemento dominical durante 1980-81.
En "Instrucciones para salvar al mundo" (2008), la autora crea una excitante fábula tragicómica de la modernidad. Es como ella dice, "una historia de supervivencia". Rosa Montero es una escritora madrileña multifacética que siempre nos sorprende con obras que no guardan ni la más mínima relación con su largo historial de creaciones. Esta novela es particularmente interesante. Trata de todo aquello que caracteriza a la modernidad en su esplendor y decadencia, dando una mayor prioridad a este último elemento. Mafias, trata de blancas, mundos virtuales en Internet, sadomasoquistas y asesinos en serie se entremezclan en esta apasionante novela, fascinante, envolvente, cruda y a la vez, llena de humor y doble sentido. Una obra maestra de una escritora desde hace tiempo consagrada. Cuatro personajes inmersos en la apocalíptica modernidad de una gran urbe verán cómo se cruzan sus destinos.  Un taxista viudo que no supera la pérdida de su mujer, un médico desencantado, una prostituta africana aferrada a la vida y una anciana científica y sabia protagonizan esta novela urbana, a caballo entre la ensoñación, la fábula y el retrato de la sociedad actual. Una historia de esperanza, una tragicomedia que se mueve entre el humor y lo conmovedor. Una hipnótica y emocionante novela desde la primera hasta la última página.  Un tema recurrente en la obra de Rosa Montero es la incapacidad de llegar al otro, la soledad desde la cual vivimos alumbrados por fugaces momentos de ilusión y honrosas excepciones. La agudeza psicológica de Rosa Montero encuentra un buen motivo en el retrato de personajes; no sólo se ve, sino que se entiende su destino. Además, pronto surge una intriga: los crímenes de un psicópata. Hasta aquí, el ambiente opresivo, el tipo social y los juegos de azar que van hilándose, hacen pensar en un thriller. Todos pueden ser el asesino, ¿pero quién y por qué? La novelista y periodista lo hace con una mirada conmovedora pero humorística, tono que revela el propio título porque "no se puede salvar el mundo y menos dar instrucciones para ello".  La vida maltrata a los personajes y buscan hasta con desesperación entenderla y salvarse; e incluso uno la sustituye por la realidad virtual. Este largo trecho narrativo de crónica un tanto social toma de repente un rumbo muy diferente, el del cuento. La novela deriva en un cálido cuento, y con esta nueva osadía Montero encauza el sentido global del libro.
La autora se sirve de este trazado para presentar una fábula moral que ilustra el eterno dilema de la condición humana desde una perspectiva anti convencional. Al final, los protagonistas superan sus traumas, Montero, tras mirar sin prejuicios la condición humana, contrasta en ella su doble fondo, uno bueno y otro malo.
La idea motriz de la novela reside en apreciar dosis equivalentes de maldad y violencia, por una parte, y de coraje y generosidad, por otra, en el hombre. A las múltiples caras del horror se oponen los impulsos de la bondad innata y la fábula se salda con un mensaje optimista. Esta propuesta resume las “instrucciones” aludidas en el título. El libro, sin embargo, no es un manifiesto sino una novela con prosa animada, con creativas imágenes, por su construcción, por el buen encaje de las ideas en una trama con vigorosas escenas, y por la mezcla de patetismo y ternura, una historia de esperanza, una tragicomedia que se mueve entre el humor y la emoción. Una intensa e hipnótica novela desde la primera hasta la última página. «La vida es bella, disparatada y dolorosa. Esta fábula para adultos intenta disfrutar de la belleza, colocar el dolor y reírse de ese disparate formidable.» Rosa Montero
(c) Magda Lago Russo
Montevideo
Uruguay
FUENTES
La Nación
Lecturalia
Revista de libros
El cultural
Página oficial de Rosa Montero

Magda Lago Russo es una escritora uruguaya


domingo, 27 de agosto de 2017

El escritor argentino Alberto Manguel obtuvo en México el Premio Internacional Alfonso Reyes por Washington D. Gorosito Pérez


(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez
El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) de México informó que el escritor argentino- canadiense Alberto Manguel (1948), fue galardonado con el Premio Internacional Alfonso Reyes por su “vocación universalista” y por haber cultivado varios géneros “de manera sobresaliente”.
Según el Instituto Nacional de Bellas Artes, el escritor comparte con Alfonso Reyes el carácter de excepcional polígrafo, pues ha cultivado, siempre de manera sobresaliente, la novela, el ensayo y la dramaturgia, además de destacar en el ejercicio del periodismo y la traducción literaria.
“Antes que nada Manguel es un lector, un lector que escribe”. A través de las letras y las humanidades Manguel encontró “tanto una vía de realización personal como la oportunidad de encuentro con el otro”.
Recordemos que el Premio Internacional Alfonso Reyes, reconoce a figuras que cuentan con una amplia trayectoria en el campo de las humanidades y que se han dedicado a diferentes géneros de la escritura y a difundir la cultura humanística universal.
Se otorga desde 1973, el escritor argentino Jorge Luis Borges (1899- 1986) fue el primer galardonado. Alberto Manguel conoció a Borges en la librería Pygmalión de Buenos Aires, posteriormente le leería libros cuando el creador de El Aleph, ya estaba casi ciego.
El galardonado sostiene que aprendió de Jorge Luis Borges que la lectura no es una actividad pasiva, sino que es parte del proceso de construcción de la cultura. Al igual que Borges que lo fuera de 1955 al 1973; Manguel es el actual Director de la Biblioteca Nacional de Argentina desde el año pasado ocupa dicho cargo.
Es un experto en la temática de la lectura, razón por la que ha dedicado sus esfuerzos a reivindicar el acto de leer como una fuerza liberadora que permite al individuo vincularse constructivamente con su comunidad.
Sobre las bibliotecas escribió: “El amor a las bibliotecas, como la mayor parte de los amores, hay que aprenderlo. El que entra por primera vez en una habitación hecha de libros no puede saber instintivamente cómo comportarse, qué se espera de él, qué se promete, qué se permite”.
El año pasado en una entrevista que le hiciera el periódico Crónica de la capital mexicana dijo: “La literatura no puede obligarnos a ser más inteligentes, a reflexionar más profundo a ser mejores personas, pero lo que sí hace es meternos de narices en el mundo para hacer mejores preguntas y comprenderlo”.
Afirmó que “hay una gran mentira que cuentan y la cual señala que la literatura aleja al individuo del mundo y que sólo es entretenimiento. No es cierto, porque al contrario, fuerza a ver el mundo, nos mete de narices en éste, la literatura me da palabras para nombrar mis preocupaciones, para esa historia que quiero narrar, que es mi experiencia”.
Considera el ensayista que “la literatura ayuda a descubrir que nuestra autobiografía se compone de un capítulo en el cual somos Huckleberry Finn, en otro somos Sancho Panza, y en otro somos Don Quijote, en otros muchos más. Yo he pasado por todos esos capítulos y soy uno de esos personajes por la mañana y por la tarde puedo ser otro”.
Como material muy atinado para la reflexión termino el presente escrito con un pensamiento del escritor argentino galardonado con el Premio Internacional Alfonso Reyes: “Una sociedad puede existir, muchas de ellas existen, sin escribir, pero ninguna sociedad puede existir sin la lectura”.


(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México

viernes, 18 de agosto de 2017

Juan Rulfo, Pedro Páramo y la poesía en México por Washington Daniel Gorosito Pérez

      

(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez
Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, el padre de “Pedro Páramo”, esa novela que es una versión moderna y existencial del purgatorio, el segundo de los tres cantos de la Divina Comedia de Dante Alighieri.
Originalmente la novela Pedro Páramo se denominaría, “Los murmullos”, pero finalmente el escritor jalisciense decidió bautizarla con el nombre del amo y señor de vidas y haciendas de Comala y de las tumbas también.
Pedro Páramo, ese cacique rural, bien a la mexicana, violento y rencoroso de la época de Porfirio Díaz y la Revolución Mexicana, no en vano en su periodo de gobierno lo ubicará y en un lugar (San Gabriel, en el Estado de Jalisco, tierra del mariachi y el tequila; el pueblo de la infancia de Rulfo donde vivió con su abuela, que un día fue próspero y que en la novela se transforma en Comala en un territorio desolado.
De esa manera Juan Rulfo abordará el mito del paraíso perdido. La ideología y cultura del amo y señor de la Medialuna, Pedro Páramo es patriarcal, autoritaria y dominante, basada en los antiguos códigos de propiedad y en una legitimidad que encontrará sus raíces en los encomenderos del siglo XVI que se establece en la Nueva España en el 1503 con un sistema muy parecido al feudal.
Ese Pedro Páramo que obliga a Susana San Juan a convertirse en su esposa, en cuyo amor forzado encontrará su propia condena y muerte. Esta le llegará mientras contempla en el horizonte el camino recorrido por el cadáver de su mujer camino al cementerio.
Aquél Juan Preciado que al inicio de la novela buscaba a su padre Pedro Páramo, irá descubriendo lentamente que en realidad su padre ha muerto y que él mismo también está muerto.
El escritor utiliza de forma magistral una estructura de fragmentos relatados por narradores diferentes, ubica a sus personajes al otro lado de la muerte. No hay posibilidad de diálogo entre los vivos, la comunicación es canalizada a través de los muertos. Solo de esa manera es como Juan Preciado le puede contar a Dorotea, desde la vecindad de su tumba, el propósito y los avatares de su visita a ese territorio, Comala, pueblo vacío y desierto.
Allí convergen palabra y silencio. No olvidemos que Rulfo consideraba necesario exprimir la palabra, quedarse con lo esencial de un texto. En los pueblos de su infancia la palabra era parte del silencio. El silencio para Juan Rulfo era tan importante como el sonido de la palabra.
Contó en una ocasión la periodista argentina Adriana Bianco, amiga de su hijo Pablo y que trabajaba en la Galería de Arte Arbil, que cuando Rulfo fue a ver una exposición fotográfica de Manuel Álvarez Bravo y sus alumnos, en determinado momento el escritor le dijo: “La poesía está en cualquier rincón de México”.
Pese a que en 1970 fue laureado con el Premio Nacional de Literatura y en 1983 recibió el Premio Príncipe de Asturias, entre otras importantes distinciones, y fue traducido a más de 50 idiomas, esto no parecía importarle mucho. Parecía que Rulfo decidió refugiarse en otro mundo, el mundo de Pedro Páramo, sabía que el “realismo mágico” estaba en Comala y fue el padre de ambos, del movimiento literario y del cacique.
Rulfo sólo tejió las palabras para devolvernos la imagen y el dolor de su México profundo. Alguna vez dijo el escritor: “todo lo que platico o escribo nunca ha sucedido”. Esa creatividad literaria logra que la poesía esté presente en cada hoja de Pedro Páramo, desde sus primeras líneas que les comparto traducidas al náhuatl, lengua que se mantiene viva en México con casi tres millones de hablantes y es más que dulce:
“Ni hacico Comala ipampa nechilhuihqueh nican nemiyaya notah, ce tlacatl Pedro Páramo”.
“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”.

 (c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México 

imagen: afiche de la  exposición de fotografías de Juan Rulfo "Juan Rulfo fotógrafo"

martes, 8 de agosto de 2017

Acerca de los cincuenta años de "Cien años de soledad" por Magda Lago Russo

tapa del libro Cien años de soledad de
Gabriel García Márquez ilustración de Luisa Rivera
Penguin Random House Grupo Editorial 


(Montevideo) Magda Lago Russo 
Cien años de soledad narra la vida de la familia Buendía y su permanencia en el pueblo de Macondo que fue destruido luego de cien años. Este se fundó luego de que José Arcadio Buendía partiera junto a su esposa Úrsula Igüarán y un grupo de amigos hacia la sierra, pues buscaban escapar del espectro de Prudencio Aguilar, víctima de José Arcadio. En el verano de 1965, radicado en México con su esposa, Mercedes Barcha, sus hijos Rodrigo y Gonzalo, llegó a la cabeza de Gabriel García Márquez la determinación de materializar la novela que desde su adolescencia tenía en mente y que realmente lo llenaba profesionalmente. Gabo (como así lo llamaban) pudo dedicarse a escribir después de asegurarse una entrada económica mínima para el sustento de su familia con los contratos para publicar sus obras previas en inglés y en francés, gestionados por la agente literaria Carmen Balcells. Aunque el dinero recibido no fue suficiente, la familia García-Barcha vivió, tal como contó el propio autor, varios meses a crédito y con préstamos de amigos cercanos En septiembre de 1966, después de trabajar durante dieciocho meses el libro Cien Años de Soledad, García Márquez fue a la oficina de correos más cercana de su casa en Ciudad de México para enviar a Buenos Aires el voluminoso manuscrito de casi quinientas páginas. Una vez allí, él y su esposa Mercedes descubrieron que no tenían el dinero suficiente para enviarlo todo, por ello enviaron la mitad. En Argentina estaban ansiosos de conocer el desenlace del libro porque a los primeros críticos les pareció una genialidad. Es así que, para enviar el segundo tomo, empeñaron los únicos electrodomésticos que les quedaban -el secador, el calentador y la batidora- y volvieron para enviar el resto. Aproximadamente trece meses le tomó a García Márquez escribir ‘Cien años de soledad’ (desde julio de 1965 hasta agosto de 1966), aunque casi un año más estuvo corrigiendo y afinando detalles de la narración que finalmente fue impresa el 30 de mayo de 1967. La portada estaba a cargo, a petición del propio Gabo, del artista mexicano-español Vicente Rojo, quien no alcanzó a enviar la ilustración a tiempo para la primera edición, por lo que Sudamericana pidió a su diseñadora Iris Pagano improvisar la carátula con un galeón perdido en medio de una selva azul y tres flores amarillas. El diseño de Rojo con figuras geométricas y mucho más sencillo salió con la segunda edición. Las dudas sobre la calidad de la novela eran una constante preocupación de García Márquez, quien al contrario de lo que dicen las leyendas, contó con las opiniones de sus allegados e inclusive de los lectores de diarios colombianos. García Márquez recibió un adelanto de 500 dólares por su obra más célebre cuenta la editora argentina Gloria Rodrigué que fue testigo cercana de la publicación de Cien años de soledad, la novela de Gabriel García Márquez que cambió el mapa literario de América Latina. Aparecida por primera vez hace medio siglo en Buenos Aires, que lo lanzó al reconocimiento universal en una entrevista, Rodrigué (Editorial Sudamericana)  dice: “Fue un contrato con un anticipo de 500 dólares, que hoy parece absurdo. Pero en esa época era un autor colombiano desconocido acá absolutamente, que no había tenido éxito con ninguno de sus libros”. La primera edición de la saga de los Buendía en Macondo publicada por Sudamericana se terminó de imprimir el 30 de mayo de 1967 y se “vendió volando”. “No había pasado ni un mes y tuvimos que reeditarla, increíble. Fue como un milagro, porque tampoco hicimos publicidad.”  Los primeros lectores de los manuscritos –como Mario Vargas Llosa y Álvaro Mutis*– ya comentaban en voz baja que era una de las mejores novelas en lengua castellana en muchos años, e incluso la editorial había doblado el tiraje luego de las pruebas de imprenta, Gabo, incrédulo, no esperaba nada extraordinario. Tenía 40 años, cuatro libros publicados y ninguno era un éxito. Lo que vino después fue una avalancha inesperada que removió los cimientos de la literatura universal y que aún no se detiene: la historia de las siete generaciones de la familia Buendía y de Macondo, un pueblito imaginario en el Caribe colombiano se convirtió en un fenómeno mundial que, hasta el momento, ha sido traducido a unos 49 idiomas, publicado por más de 100 editoriales y ha vendido más de 40 millones de copias en todo el mundo, sin contar las ediciones piratas. ¿Pero cómo un libro sobre un pueblo ficticio en Colombia se convirtió en una de las historias más universales de los últimos tiempos? Gran parte de la respuesta está en la historia que contó García Márquez. Las alegrías, las tragedias y las ilusiones de los Buendía en Macondo no sólo identificaron a los pueblos de América Latina, sino que también les llegaron al corazón a personas de todos los rincones del mundo. William Joseph Kennedy, el escritor y periodista estadounidense que ganó un Premio Pulitzer en 1984, escribió alguna vez en el diario The New York Times que Cien años de soledad era la primera pieza de literatura que toda la especie humana debería leer, después del Génesis. “García Márquez –dijo– ha hecho nada menos que crear en el lector un sentido de todo lo que es profundo, significativo e insignificante en la vida”. Las historias de Macondo, de hecho, no son muy distintas a las que ocurren en algunos lugares de África o en regiones como el lejano Oriente, que durante varios siglos vivió en medio de una sociedad feudal. La novela, además, se convirtió en un texto de referencia para los gobiernos de izquierda que en esa época regían en Europa del Este, Asia y buena parte de América Latina. Personajes como el coronel Aureliano Buendía –quien dirige varias revoluciones fracasadas contra un gobierno conservador– y temas como la pobreza en el campo o la explotación de la tierra por parte de empresas extranjeras sirvieron para que el libro circulara en los países socialistas. Pero más allá de los temas políticos, sociales y comerciales, la novela de Gabo marcó una época en la literatura universal. En Hispanoamérica, algunos afirman que es la segunda obra más importante de la lengua castellana después de Don Quijote de la Mancha. Hizo popular un estilo conocido como el realismo mágico, lleno de escenas extraordinarias y mágicas (hombres que vuelven de la muerte, hilos de sangre que recorren las calles de un pueblo o hermanos que quedan marcados con cruces de ceniza en la frente), al tiempo que se narran temas de fondo como el día a día de una sociedad rural y la violencia. De hecho, a partir de Cien años de soledad, varios de los mejores escritores del mundo encontraron la inspiración para contar sus propias historias. Para Gabo, quien gracias a la novela se convirtió en una figura mundial y quince años después se ganó el Nobel de Literatura, todo fue inesperado. “No sé a qué horas sucedió todo “–dijo en un congreso de la Real Academia de la Lengua Española llevado a cabo en 2007 en Cartagena. Cien años de soledad sigue alegrando la vida de lectores en cualquier parte del mundo. De hecho, lo más seguro es que en este mismo momento muchas personas de distintas razas, países y orígenes estén sumergidas en la historia de Macondo y de aquella tarde remota en la que el padre de Aureliano Buendía lo llevó a conocer el hielo.
 (c) Magda Lago Russo
Montevideo
Uruguay

Magda Lago Russo es una escritora uruguaya
*Álvaro Mutis Jaramillo(1923, Bogotá, Colombia - 2013, Ciudad de México)
Fueun novelista y poeta colombiano. Es considerado uno de los escritores hispanoamericanos contemporáneos más importantes

Fuentes: Semana (Revista colombiana)  y Agencia DPA Bogotá.

                                                 


lunes, 7 de agosto de 2017

Ida Vitale en Montevideo con su "Poesía reunida" por Washington Daniel Gorosito Pérez

(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

      Ida simplemente, como la conocemos sus lectores regresó por enésima vez a su Montevideo, esta vez con el objetivo de presentar un libro fundamental para entender la vida de las palabras, que la poeta magistralmente ha combinado en esta última parte de la modernidad.
“Poesía reunida” (1949-2015), allí en esos poemas está la historia de su vida, pero también, parte de nuestra historia está allí presente. Nos dice Ida en el poema “Viaje de vuelta”, incluido en su libro Trema editado en el año 2005 cuando su exilio estaba próximo a concluir tras casi cuatro décadas; lo inició viviendo en su querido México de 1974 a 1984, regresó a Uruguay hasta 1989 para después trasladarse a Estados Unidos, específicamente a Texas a la ciudad de Austin en cuya universidad ejerce la docencia.
Volvamos al poema:
“Regresar es
volver a ocuparse
de devolver a la tierra
el polvo de los últimos meses;
recibir del mundo
el correo dormido
intentar saber
cuanto dura
una memoria de paloma
La Montevideana Ida (1923), ha ido reinventando al decir de Eduardo Espina, un lenguaje con idioma propio (y viceversa), engrandeciendo en temas y formas una obra que comenzó en la década de los 40 y que, como boomerang cargado de noticias en su viaje por el espíritu, se dispone a concluir en el mismo sitio de donde salió.
Recordemos que cuando en el 2015 recibió en Madrid de manos de la propia Reina emérita, el XXIV Premio Reina Sofía de Poesía, se dijo que su obra está caracterizada por su “rigor extremo con el lenguaje, su experimentación formal, la mirada profunda a la realidad aunque sea una poeta introspectiva, su mirada llena de curiosidad, casi inquisitiva”.
Es que las poetas como Ida, son las encargadas de mantener vivo el lenguaje del lugar donde han nacido, en cada uno de sus libros lo destaca pese a sus prolongados períodos viviendo en el extranjero.
Cuando en el 2014 recibe el Premio Internacional Alfonso Reyes, el Rector de la Universidad de Monterrey, Doctor Antonio J Dieck Assad, la consideró “un referente de la cultura mexicana”, hay que agradecerle por brindarle a México “su brillante utilidad” y, sobre todo, su “vitalidad literaria”.
Tengamos presente que Ida, radicó en México por iniciativa del poeta Octavio Paz, y se integró como asesora de la revista Vuelta que dirigía el futuro Premio Nobel de Literatura en 1990. Vitale pese a conocer el exilio real, político, se siente en realidad una “exiliada” en un mundo cuyo mapa está trastocado.
Vuelan fronteras de un país
cuyo falso centro está en nosotros.
El norte está en el sur,
este y oeste se confunden”.
A sus 93 años, Ida Vitale, integrante de la denominada Generación del 45, con Idea Vilariño, Mario Benedetti, el crítico literario Ángel Rama quien fuera su primer esposo y Carlos Maggi entre otros notables; discípula de José Bergamín y Octavio Paz, de quien Juan Ramón Jiménez la señaló como un talento a seguir en una antología de poetas jóvenes que él compiló y vaya que acertó el bardo español, Premio Nobel de Literatura en 1956, autor entre otras maravillas de Platero y yo que nos hizo reír y lloran cuando cursamos la escuela primaria oriental.
El año pasado fue muy duro para Ida, falleció su esposo y compañero por casi 50 años, Enrique Fierro, uno de los poetas uruguayos más destacados. Hace unos meses declaró en una entrevista al Periódico El Universal de México: “Cuando murió Enrique apunté muchas cosas y supongo que si sale otro libro de poesía, será de un tono muy diferente al que he estado acostumbrada hasta ahora”. La que se denomina “poeta, que no poetisa, “porque poetisa se presta a faltas de ortografía”; nos regala La gran pregunta incluido en “poesía reunida”:
La gran pregunta
¿Qué hacer? ¿Abrir al mar la estancia de la muerte?
¿O enterrarse entre piedras que encierran
amonitas fantasmas y prueban que fue
agua este humano desierto?


(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México




jueves, 3 de agosto de 2017

X Jornadas Internacionales de Mujeres Escritoras en Brasil

Isabel Ortega y Lygia Fagundes Telles


(Buenos Aires)

Los próximos 9 y 10 de agosto se realizarán las X Jornadas Internacionales de Mujeres Escritoras en las ciudades de San José de Río Preto y Votuporanga (SP) Brasil.
La Presidenta de Honor será la escritora Lygia Fagundes Telles y la coordinación estará a cargo de su creadora y organizadora Isabel Ortega. 
Entrevistamos a  Isabel Ortega:


Como ya lo anunciáramos, las actividades y las participantes serán las siguientes:


Se publican a continuación algunas fotografías de escritoras y escritores que participaron durante las Jornadas realizadas en años anteriores:



Lygia Fagundes Telles, José M. Botelho y Nelly Novaes Coelho (San Pablo)

Isabel Ortega (San José de Río Preto) con las escritoras indígenas Eliane Potiguara
(Río de Janeiro) y Gloria Dávila Espinoza (Perú)

Isabel Ortega, Romildo Santana (San José de Río Preto) y Laura Freixas
(España)

Giulia Moon (San Pablo) y Nhonguita Diogo (Angola)

Darlene Daukane (indígena del Brasil)
Niminon Suzel Pinheiro (San José de Río Preto)

Gloria Dávila Espinoza (indígena del Perú), Isabel Ortega (San José de Río Preto),
Fernando Varela (España), Nilza Amaral (San Pablo), Silvia Plager (Argentina), Baby
Garroux (San Pablo)

Jurema Batista (Río de Janeiro)




Marcia Kambeba (Amazonas)

Hygia T. Calmón Ferreira (San José de Río Preto)
Laura Hernández (México) y Rita Braun (Polonia)


Araceli Otamendi (Argentina) 

Niminon Suzel Pinheiro (Rio Preto), Stella Maris (Rio de Janeiro), Tássia Camargo (Rio de Janeiro), Chiquita Barreto (Paraguay), Giulia Moon (San Pablo),  Anami Randa (Portugal),  Nhonguita (Angola), Consuelo Tomás (Panamá), Isabel Ortega, Elena de Hoyos (México)



 Leonor Scliar (Santa Catarina), Gloria Dávila (Perú), Nilza Amaral (São Paulo), Candida Botelho (São Paulo), Hygia                                                                     T. Calmón F. (Rio Preto), Beatriz Amaral (São Paulo), Ligia Guidin (São Paulo), Isabel Ortega  e Vida Luz  Meneses                                                                           (Nicaragua), Araceli Otamendi (Argentina) y Alicia Torres (Uruguay)
Vidaluz Meneses (Nicaragua, fallecida en 2016)

     Pia Barros (Chile), Consuelo Tomás (Panamá),
Chiquita Barreto (Paraguay), Isabel Ortega

Tassia Camargo (Río de Janeiro)